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INDIGNADO

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25/06/2025

Alejandro Fantino tuvo un día de furia y estalló al aire a puro insulto: “Son un pij…”

El conductor se corrió del eje en su programa de Neura y protagonizó un tenso momento en vivo.

En una emisión electrizante de su programa en Neura, Alejandro Fantino se salió del guion y ofreció un espectáculo de emociones fuertes y palabras subidas de tono. La furia del presentador fue tal, que cada minuto que pasaba parecía añadir más leña a su indignación, mientras arremetía contra la concesionaria Autopistas del Sol.

El detonante de su ira, según Fantino, son las malas condiciones de las rutas y la serie de problemas que enfrenta al transitar desde su residencia en Zona Norte hacia la Ciudad de Buenos Aires. "Es como si 'Autopistas del Sol' no fuera el nombre, sino una broma de mal gusto", dijo con desdén, mientras apelaba al público en una catarsis llena de rabia contenida.



El conductor no se quedó ahí. Aseguró que la situación es el resultado de una compleja estructura empresarial que mezcla intereses italianos, españoles y argentinos. "Es como combatir contra un monstruo de varias cabezas, pero al final del día, el problema es nuestro, los que vivimos acá", comentó. Alejándose de cualquier personalismo, aclaró que su enojo se extendía hacia un mal generalizado que afecta a miles.

Visiblemente afectado, Fantino añadió: "Me tocó ver accidentes frecuentes, retrasos enormes que golpean a trabajadores de todos los oficios. Esto va más allá de inconvenientes personales y refleja un sistema colapsado e ineficaz". Señaló que el mal funcionamiento de las autopistas representa sólo una faceta de los múltiples fallos de infraestructura que sufren día a día miles de personas.



Para concluir su explosión emocional llenó el estudio con un pedido fervoroso que convocaba a la introspección de sus espectadores. "Solo quiero que las cosas cambien. Estas autopistas pueden ser decentes si quienes las manejan dejan de pensar solo en beneficios personales y recuerdan para quiénes realmente trabajan". Alejandro Fantino, desde su lugar, levantó la bandera de no solo un reclamo personal, sino de un grito compartido por muchos.