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06/09/2026

“Estudiar y maternar puede ser complejo”: el espacio de ayuda a madres y padres en Roca

El Instituto de Formación Docente cuenta con un espacio de cuidado y juego destinado a los hijos e hijas de estudiantes que cursan sus carreras. El proyecto comenzó a funcionar en 2022, después de años de reclamos para conseguir un lugar y cargos docentes. Hoy recibe niños de distintas edades y acompaña las trayectorias de madres y padres que estudian.
"Hemos visto mucho avance en las carreras de las estudiantes, porque no es lo mismo contar con un espacio de cuidado para los niños que estar a las corridas" afirmaron ambas maestras. Foto Tania Domenicucci-ANR
"Hemos visto mucho avance en las carreras de las estudiantes, porque no es lo mismo contar con un espacio de cuidado para los niños que estar a las corridas" afirmaron ambas maestras. Foto Tania Domenicucci-ANR

Para una madre o un padre que estudia una carrera de nivel superior, cursar no siempre termina cuando comienza la clase, también implica resolver dónde quedan sus hijos durante esas horas. En el Instituto de Formación Docente de General Roca existe un espacio pensado específicamente para esa situación: un lugar de cuidado y juego que permite que las madres y padres del lugar puedan estudiar mientras sus hijos permanecen allí.

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En una de las aulas del Instituto de Formación Docente (IFDC) de General Roca hay un espacio pensado para resolver una de las dificultades que muchas veces aparece al momento de estudiar y tener hijos: dónde dejarlos mientras se cursa. Se trata del Espacio de Cuidado y Juego, una propuesta institucional que recibe a los hijos e hijas de estudiantes durante sus clases, exámenes y otras actividades académicas.

Allí, docentes de nivel inicial desarrollan propuestas de juego, acompañamiento y cuidado, mientras las madres y los padres pueden concentrarse en sus estudios. El espacio funciona de lunes a viernes y está a cargo de las maestras Silvina Rueda y Gimena Kaoultuno. Ambas accedieron a sus cargos mediante concurso, están desde el inicio del proyecto hace cuatro años y trabajan con proyectos pedagógicos, actividades planificadas y propuestas centradas principalmente en el juego.

En diálogo con ANR, ambas afirmaron que el espacio es de suma importancia para la institución y que no se trata de una guardería ni de un jardín de infantes. “No es una guardería, sino que es un espacio pedagógico para que los y las estudiantes del Instituto de Formación Docente puedan estudiar con otra calidad”, explicó Kaoultun sobre el espacio que ayuda a las madres a facilitar el estudio.

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Gimena Kaoltun afirmó que el espacio es de suma importacia para la calidad de estudio de las futuras profesoras que pueden estudiar tranquilas. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

La dinámica está vinculada directamente con los horarios académicos de las madres y padres, y los niños pueden permanecer allí mientras sus madres cursan, tienen una hora de consulta o deben rendir un examen final. Para ingresar se realiza previamente una entrevista pedagógica, se solicita documentación, cobertura médica y se conforma un legajo.

La cantidad de niños que concurren no es fija y ambas maestras afirmaron que puede haber jornadas con pocos chicos y otras en las que llegan hasta más de 10 niños. En el turno tarde actualmente concurren niños y niñas de entre 2 y 10 años, con algunas excepciones, mientras que durante la mañana predominan las edades de maternal.

Rueda, docente de turno mañana explicó que el espacio comenzó con pocos niños y que, con el paso de los años, la asistencia fue creciendo hasta alcanzar una presencia continua en ambos turnos.  El objetivo no se limita a que los chicos tengan un lugar donde permanecer mientras sus padres estudian ya que las docentes plantean que también existe un acompañamiento de las propias trayectorias educativas de los estudiantes.

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"Este espacio me brinda seguridad" fueron algunas de las palabras que dejaron las madres para el espacio destinado al cuidado de los hijos de estudiantes. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

En la práctica del dia a día ambas maestras mantienen comunicación con las familias y conocen situaciones relacionadas con exámenes, finales, dificultades de cursada y otras cuestiones que atraviesan quienes estudian y, al mismo tiempo, tienen responsabilidades de crianza. Kaoultun también destacó ese aspecto del trabajo afirmando que no solo estan a cargo de sus hijos y de sus hijas, sino que también las acompañamos a ellas en sus trayectorias como estudiantes y en algunos casos, las estudiantes se acercan a conversar antes de rendir un examen o para plantear alguna situación relacionada con sus hijos.

El espacio también desarrolla propuestas pedagógicas propias y las actividades se organizan mediante proyectos y cronogramas, y en algunos casos se articulan con otras áreas del instituto. El juego funciona como uno de los principales ejes, pero también se incorporan propuestas relacionadas con las emociones, la afectividad y diferentes experiencias dentro de la institución.

El espacio incorporó formalmente el nombre María Elena Walsh, en referencia a la escritora y docente argentina cuya obra estuvo fuertemente vinculada con las infancias pero para llegar a este punto fueron necesarios varios años de reclamos. Según explicó el rector Roberto Molina, el espacio tiene alrededor de cuatro años de actividad, aunque su origen se remonta mucho más atrás, a una demanda sostenida durante más de una década por parte de los estudiantes, principalmente mujeres y madres.

El reclamo comenzó a tomar forma con el proyecto del nuevo edificio del instituto ya que cuando se discutieron las características que debía tener el lugar, apareció nuevamente un pedido histórico: contar con un espacio destinado a los hijos e hijas de quienes cursaban sus carreras. La construcción del nuevo edificio permitió incorporar esa discusión a la planificación institucional.

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"Que una mamá pueda estudiar no es tan fácil, estudian, trabajan y maternan. Un lugar así facilita mucho hacer carrera" Afirmaron Gimena y Silvina. Foto Tania Domenicucci-ANR 

 

Las estudiantes ya habían planteado en distintas oportunidades las dificultades que implicaba cursar con sus hijos o no contar con alguien que pudiera cuidarlos durante las clases. Kaoultun recordó que el reclamo de las familias tuvo distintas expresiones a lo largo de los años. Hubo pedidos formales y también manifestaciones para visibilizar la necesidad de contar con un espacio específico. “Las mamás lucharon mucho por este espacio, lo han pedido, ellas han sido gran parte”, sostuvo.

La situación tenía una dificultad concreta, las infancias no podían permanecer dentro de las aulas mientras sus madres o padres cursaban. Al mismo tiempo, para muchas familias no existían otras alternativas que les permitieran sostener la asistencia a una carrera de nivel superior. “Estar en el aula y estar con tus hijos en ese momento es muy difícil”, señaló Kaoultun, afirmando que el objetivo del proyecto fue generar una alternativa dentro del propio instituto para que ambas situaciones pudieran desarrollarse en espacios diferentes.

El primer paso concreto llegó en noviembre de 2018, cuando se consiguió el espacio físico, sin embargo, tener un aula disponible no significaba que el proyecto pudiera comenzar a funcionar debido a que todavía era necesario conseguir los cargos docentes y establecer la forma en que se desarrollaría la propuesta. Las discusiones se retomaron en 2021 en torno a los cargos necesarios para sostener el espacio. Finalmente, en 2022 comenzó a funcionar el proyecto que actualmente continúa.

Rueda señaló que, cuando asumieron, se encontraron con un aula que prácticamente no contaba con materiales para desarrollar las actividades. “No contábamos con nada. Lo único que había era sillas y mesa y después lo fuimos construyendo entre todos”, relató, explicando que el equipamiento se fue formando con aportes de docentes, estudiantes y vecinos, quienes aportaron hojas, colores, materiales y distintos elementos destinados al juego y a las propuestas pedagógicas. 

Para las docentes, otro de los cambios importantes fue que el espacio dejó de funcionar como una propuesta aislada y comenzó a integrarse a la vida institucional ya que actualmente participan de proyectos del instituto, articulan con otras áreas y mantienen una comunicación permanente entre los dos turnos para sostener criterios comunes.

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"El derecho a la educación debe ser para todos" afirman los carteles que dedicaron las madres y padres al espacio Cuidado y Juegos. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Rueda, que antes de instalarse en Roca había trabajado en un jardín maternal de la Universidad de Buenos Aires, considera que este tipo de espacios podrían desarrollarse también en otras instituciones de educación superior. “Me parece fascinante que se siga construyendo, no solo en los profesorados, en las universidades”, sostuvo, afirmando que la experiencia permite atender una dificultad concreta para quienes estudian una carrera superior y también tienen responsabilidades de cuidado. “Que una mamá pueda estudiar no es tan fácil, porque son mamás que estudian, que trabajan y maternan, un lugar así facilita mucho hacer carreras, hacer una carrera en superior”, señaló.

A tres años del inicio de su funcionamiento y después de más de una década desde los primeros reclamos, el espacio continúa ampliándose, con una  cantidad de niños que concurren creciendo año tras año y también la suma de nuevas actividades. En la próxima semana, una de ellas será el denominado “campamento lúdico”, una propuesta que se realiza una vez al año y que busca trasladar la dinámica del juego a toda la comunidad educativa. La actividad reúne a niños, docentes, estudiantes y familias en una jornada diferente a la rutina habitual del instituto que se realizará el 25 de septiembre.

El objetivo que impulsó aquella demanda inicial hace más de diez años hoy ya es parte de una realidad que todas las estudiantes del Instituto de Formación Docente pueden utilizar para poder concentrarse en sus clases, exámenes y trabajos académicos sin tener que abandonar o postergar su formación por no contar con un lugar donde dejar a sus hijos durante esas horas de estudio.

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