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05/07/2026

Frío en la región: cómo calefaccionar la casa sin correr riesgos

Las bajas temperaturas obligan a encender estufas, salamandras y caloventores. Hacemos un repaso por los cuidados fundamentales para prevenir intoxicaciones, incendios y cortocircuitos, teniendo en cuenta las alternativas usadas por los vecinos que no cuentan con servicio de gas.
Con las bajas temperaturas en la zona cada vecinos se calefacciona con los artefactos de los que dispone, Sin embargo, en todos los casos hay que tomar precauciones. (Foto: web)
Con las bajas temperaturas en la zona cada vecinos se calefacciona con los artefactos de los que dispone, Sin embargo, en todos los casos hay que tomar precauciones. (Foto: web)

Con el invierno instalado en el Alto Valle y los termómetros marcando temperaturas bajo cero, la calefacción pasa a ser una prioridad absoluta en los hogares. Sin embargo, la urgencia por combatir el frío a veces hace pasar por alto medidas de seguridad básicas.

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En una ciudad donde muchos sectores aún no cuentan con conexión a la red de gas natural, las alternativas para templar los ambientes se multiplican y, con ellas, los riesgos si no se toman las precauciones necesarias.

El gas y el peligro silencioso

Tanto para quienes utilizan la red de gas natural como para aquellos que dependen de las garrafas, la regla de oro es la ventilación. El monóxido de carbono es un gas letal que no tiene olor, color ni sabor. Para evitar su acumulación, es obligatorio mantener siempre una ventana o puerta entreabierta al menos cinco centímetros, garantizando la renovación constante del aire.

El color de la llama es el principal indicador del estado de un artefacto: siempre debe ser azul. Si presenta tonos amarillos o anaranjados, hay una combustión deficiente y el equipo debe apagarse de inmediato.

En el caso específico de las garrafas, hay que revisar periódicamente el estado de la manguera y el regulador, prestando atención a sus fechas de vencimiento. Cualquier sospecha de pérdida debe verificarse únicamente con agua jabonosa (si se forman burbujas, hay fuga), jamás acercando un fósforo o encendedor. Además, el envase siempre debe ubicarse en posición vertical y lejos de las fuentes directas de calor.

Salamandras y estufas a leña

La leña es uno de los recursos más utilizados en distintos barrios, pero exige un manejo cuidadoso. El error más común, y a la vez el más peligroso, es usar las salamandras para secar ropa. Mantener prendas, cortinas, muebles y cualquier material inflamable al menos a un metro y medio de distancia del fuego es una medida que salva vidas y propiedades.

Por otro lado, los tirajes y chimeneas deben limpiarse rigurosamente antes de cada temporada. La acumulación de hollín y creosota (un residuo resinoso que deja la combustión de la madera) en las paredes interiores de los conductos es una de las causas más frecuentes de incendios en los techos.

Asimismo, las uniones de los caños de escape deben estar perfectamente selladas con masilla de alta temperatura para impedir que el humo y el monóxido ingresen a la vivienda.

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También es recomendable no dejar leña encendida en las estufas sin supervisión, por ejemplo al irse a dormir o salir de la casa. Tampoco se deben quemar elementos como nylon o botellas plásticas porque producen gases de alta toxicidad, y nunca debe dejarse abierta la puertilla de la estufa o el compartimento de cenizas. LA explosión provocada por una botella plástica con aire dentro o un chispazo de la leña, puede provocar un incendio en cuestión de minutos.

Eléctricos: el riesgo de la sobrecarga

Los caloventores, estufas halógenas y paneles eléctricos son prácticos para salir del paso, pero demandan una enorme cantidad de energía. El mayor riesgo con estos aparatos es la sobrecarga de la instalación eléctrica domiciliaria.

Por su alto consumo, nunca deben enchufarse a "zapatillas" o alargues múltiples: el calor derrite los plásticos rápidamente, generando cortocircuitos que derivan en incendios inmediatos. Siempre deben ir conectados de forma directa al tomacorriente de la pared.

A su vez, estos equipos no están pensados para funcionar de manera ininterrumpida. Es necesario apagarlos al salir de casa o durante la noche, y mantenerlos estrictamente alejados de zonas húmedas.

Sistemas de calderas y radiadores

Aunque suelen ser los sistemas más seguros respecto a la emisión de gases en los ambientes interiores (ya que la combustión se realiza en el equipo central), no están exentos de cuidados. La revisión anual por parte de un gasista matriculado es indispensable.

Estos sistemas requieren un control exhaustivo de la presión de agua, la limpieza profunda de los quemadores y la verificación de las válvulas de seguridad.

Además, al inicio de la temporada es necesario purgar los radiadores para liberar el aire acumulado en las cañerías, lo que no solo mejora el rendimiento térmico, sino que evita forzar el motor de la caldera.

En todos los casos, la recomendación principal es la supervisión, revisión de que los equipos funcionan correctamente y no dejar objetos cerca de las fuentes de calor.

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