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09/02/2026

Diez años con humedad: obligan a los dueños de pisos superiores a hacer arreglos urgentes en las 500 Viviendas

El fuero Civil de Roca hizo lugar a una acción preventiva y obligó a las propietarias de arriba a reparar el caño maestro para frenar el riesgo estructural y eléctrico.
Vive con humedad y la justicia obligó a las dueñas de pisos superiores a hacer arreglos urgentes en las 500 Viviendas. Foto: ilustrativa.
Vive con humedad y la justicia obligó a las dueñas de pisos superiores a hacer arreglos urgentes en las 500 Viviendas. Foto: ilustrativa.

Durante diez años, una mujer que tiene su departamento en la planta baja de un nucleo de las 500 Viviendas de Roca convivió con filtraciones de agua que atravesaban techos y paredes. La humedad avanzó de manera constante sobre su vivienda, hasta convertir la vida cotidiana en una situación de angustia permanente y de riesgo real para su seguridad.

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Las filtraciones no eran episodios aislados: el agua caía de forma pareja desde los pisos superiores, empapaba la estructura del departamento y obligó a la vecina a realizar arreglos por su cuenta en reiteradas oportunidades. Con el paso del tiempo, el problema se agravó. El techo comenzó a presentar peligro de desprendimiento y las paredes quedaron expuestas a posibles descargas eléctricas.

Ante ese escenario, la mujer recurrió al Poder Judicial mediante una acción de “daño temido”, una herramienta legal que permite intervenir cuando existe un riesgo grave e inminente para las personas o los bienes. La Justicia Civil de Roca le dio la razón y ordenó a las propietarias de los departamentos superiores realizar de manera urgente las reparaciones necesarias para eliminar las filtraciones.

El fallo advirtió que el agua podía tomar contacto con cables y cajas eléctricas, lo que generaba un riesgo concreto de electrificación de las paredes y descargas peligrosas dentro de la vivienda. Además, el informe técnico incorporado al expediente alertó sobre la presencia de humedad persistente, un factor que favorece la aparición de moho y puede provocar enfermedades respiratorias.

Los peritajes determinaron que el origen del problema se encontraba en el caño maestro del edificio. Por su antigüedad, el hierro galvanizado presentaba signos de oxidación y roturas, lo que provocaba las filtraciones hacia los niveles inferiores.

La jueza entendió que el caso reunía los requisitos de una acción preventiva: existía un riesgo grave, actual y comprobado. En ese marco, ordenó a las propietarias de los departamentos superiores reparar el caño maestro y eliminar las filtraciones. Además, estableció que, en caso de incumplimiento, la vecina afectada podrá realizar las obras por su cuenta y luego reclamar el reintegro de los costos a las responsables.

El tribunal también señaló que los propietarios de las unidades funcionales están alcanzados por el deber legal de prevención de daños, ya que son cotitulares de las partes comunes del edificio. Por ese motivo, deberán permitir el ingreso a sus viviendas para que se concreten las reparaciones necesarias.

Respecto del consorcio, aunque no fue demandado de manera directa, la jueza resolvió que debía colaborar con el proceso judicial mediante la entrega de los planos del edificio. La decisión se basó en las amplias facultades que tienen los jueces en las acciones preventivas, orientadas a evitar daños mayores. En consecuencia, rechazó de manera parcial el planteo del consorcio que intentaba quedar al margen del proceso.

El fallo también estableció que la vecina afectada deberá permitir el acceso a su vivienda para facilitar las tareas de reparación, con el objetivo de que las obras se realicen de manera adecuada y definitiva.

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