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03/03/2023

Venta de terrenos imposibles: la necesidad tiene cara de hereje

Venta de terrenos imposibles: la necesidad tiene cara de hereje
Venta de terrenos imposibles: la necesidad tiene cara de hereje

Visto desde un lado de la frontera, se trata de un trabajo o una forma de ganarse la vida. Cruzando esa línea, se la considera una industria ilegal. Se trata de buscar un espacio próximo a un asentamiento que se va consolidando, instalar un alambrado precario, armar una rancha aún más precaria, y después ofrecerlo como un lote urbano.

Se trata de una oferta informal, por fuera de cualquier circuito legal: sin papeles, sin servicios, sin recibo. El comprador no podrá afirmar que fue engañado en su buena fe: a simple vista se ve qué es lo que está adquiriendo, pero la necesidad tiene cara de hereje. El valor de un terreno es inaccesible; los alquileres se escapan de las posibilidades de un trabajador informal y de últimas, todos piensan que en algún momento el Estado se va a hacer cargo.

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Los avisos proliferan en las redes sociales. En esta última semana aparecieron dos: uno está en el barrio Alta Barda norte, bien arriba y casi pegado con la pista del aeropuerto. Tiene 600 m2, tiene una “rancha a terminar” (la aclaración es una delicadeza), y una “pileta para el agua” (un humilde reservorio). El vendedor aclara que por el lugar pasa la luz y el agua”, aunque no dice cuán lejos están los servicios.

El precio, eso sí es un enganche: “vendo o permuto por celular”. Más de uno está dispuesto a jugarse la oportunidad por algo menos de lo que tendría que pagar por un mes de alquiler. Eso sí: nuestro vendedor fue muy cuidado por ocultar su vehículo en la foto, al que disfrazó detrás de una imagen.

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El mismo oferente puso en venta otro terreno, en condiciones un poco más ásperas. Está ubicado en la Colonia 17 de octubre, también sobre zona de meseta pero pasando J.J. Gómez. El agua está “a 100 metros”, ni habla de la luz. A lo lejos se ven algunas casas en construcción, pero el lugar donde estaría la “propiedad” no se ven calles: sólo una huella hecha por las descargas aluvionales. El precio que le puso es de 60.000 pesos o “escucho oferta”.

En todo caso, este vendedor no parece partir de un perfil anónimo: tiene 1.100 amigos, fotos personales y algunos posteos en su Facebook.

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