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LAS PALABRAS CLAVE: ESCUCHAR Y CONTENER A LOS Y LAS JÓVENES

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28/01/2022

Cómo responder cuando los adolescentes se autolesionan

Los cortes autoprovocados y las ideas de suicidio persistentes en la adolescencia son dos síntomas de que debemos pedir ayuda especializada en forma urgente
Cómo responder cuando los adolescentes se autolesionan
Cómo responder cuando los adolescentes se autolesionan

La trágica muerte de una joven de nuestra región volvió a poner en la agenda un tema que suele ser ocultado o excesivamente simplificado: el suicidio adolescente y el impacto terrible que tiene en su entorno. El Coordinador de Adolescencia del ministerio de Salud de la provincia, Juan Del Bene, explicó que se trata de un fenómeno que tiene muchos mitos que hay que ir derribando. Y que llegado el caso, la mejor medida de prevención pasa por crear espacios de escucha atenta, de contención y sin prejuicios. También, estar atentos a algunos signos que se nos pueden presentar y que quizás no le demos la importancia que tiene.

El primer paso es evitar las simplificaciones: “el suicidio es un fenómeno complejo y multicausal. Tenemos que evitar las simplificaciones y cualquier tipo de prejuicios o mitos. Una, que la persona que tiene algún tipo de conducta vinculada al suicidio tiene un padecimiento mental. Seguro hay un padecimiento subjetivo muy grande, por el cual el suicidio se presenta como una salida, pero no necesariamente se encuadra como una patología”, resaltó.

También rechazó la idea de que “hablar de suicidio fomenta el suicidio” porque no es así. “Tenemos que seguir generando canales y formas de comunicarnos con las chicas y los chicos, que puedan hablar de lo que les pasa, lo que están haciendo, lo que están padeciendo en su vida cotidiana, en la escuela, el club, en la familia. Eso ya es en sí un factor protector”, enfatizó.  Del Bene, psicólogo con una especialización en Políticas Públicas en Niñez, Adolescencia y Familia apuntó que durante la primera adolescencia, entre los 10 y los 14 años, suele aparecer la idea de la muerte. Algo que en sí mismo no debería ser preocupante y que es diferente de una “ideación suicida”. La primera, tiene que ver con la incorporación simbólica de la muerte: qué va a pasar si me muero, quién me va a llorar, quién va estar triste. En cambio, en la “ideación suicida” el adolescente “está pensando en la muerte como salida a un padecimiento particular, suicidarse para encontrar algún tipo de alivio o de retiro del mundo. Son distintas, tienden a solaparse a no diferenciarse, y eso es un problema”.

A qué debemos estar atentos

Por eso es importante estar atentos a algunas señales específicas que se nos pueden presentar; especialmente cuando se da con una cierta repetitividad. Del Bene precisó que cuando estamos frente a una chica o un chico que “de forma persistente se ha lastimado, ha tenido cortes o autolesiones, o tiene de forma persistente ideas de muerte, es una alarma que tenemos que tener en cuenta”.

En ese momento, lo principal es comunicarse con el sector de Salud más cercano, que por lo general son los Centros de Atención Primaria; buscar ayuda con los equipos de Salud Mental de cada localidad, para empezar a trabajar de forma articulada y armar una red de contención para cuidar a esa chica o chico. Y sobre todo, “poner en conocimiento a esa chica o chico  que vamos a hacer esto, que como adultos somos responsables de velar por su salud y su integridad psicofísica”.

El coordinador del área de Adolescencia mencionó que otro factor importante para por los grados de planificación e impulsividad que puede tener esa persona. “Los extremos son un factor de alarma. Adolescentes que nos expresan ideas de muerte o ideación suicida en forma persistente, cortes o autolesiones y además con un grado de planificación muy alto, es un factor de alarma. Lo mismo si tienen un grado de impulsividad muy elevado. Chicas o chicos que no logran contener sus impulsos de una forma moderada, racional. Entonces, hay que ponerse en contacto con las instituciones de salud, las de protección de derechos, para generar estrategias y poder resolver esa problemática, que puede ser muy variada”. Y hay que entender algo: esa persona está sufriendo, está ante una situación que no puede manejar y puede tener múltiples causas. Desde situaciones de abuso, de acoso escolar o violencia, existe un abanico muy amplio.

Por eso es tan importante ofrecer espacios de comunicación sin prejuicios. “Hay que escuchar con atención, sin prejuicios. Y sin respuestas fáciles, del estilo ‘ya va a pasar’, o ‘no pienses en esto que te hace peor’… Eso no sirve. Lo único que se logra es acallar a esa persona que tenemos delante que está sufriendo mucho y que no pueda expresarlo. Tenemos que escuchar, hacer preguntas sencillas que tengan que ver con lo que nos tienen que decir, de una forma cálida, sin suponer ni prejuzgar por qué le pasa lo que le pasa”, sostuvo Del Bene.

Y cuando estamos ante un caso así, “contactarnos con el primer nivel de Salud. Los servicios de Salud Mental, que tienen su especificidad en la contención. Armar estrategias, red de contención para esta persona que está padeciendo y que lo manifiesta con autolesiones, ideaciones suicidas, y así abordar la multicausalidad”, aconsejó Del Bene.

 

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