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Una tarde de miedo al lado del canal grande

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26/01/2022

Piñas, corridas, amenazas con armas y persecución hasta dentro de una comisaría

Piñas, corridas, amenazas con armas y persecución hasta dentro de una comisaría
Piñas, corridas, amenazas con armas y persecución hasta dentro de una comisaría

Parecía una tarde más. El cielo muy azul, el sol brillando en lo alto, las familias disfrutando de la pausa al aire libre, al lado del canal. A pocos metros, un grupo de muchachos disputaba intensamente un partido de fútbol. Nada fuera de lo común. Hasta ahí.

De pronto, como en una película de acción, todo se aceleró. Desde la canchita empezó a escucharse una discusión que fue subiendo de tono. Siguieron insultos, gritos, empujones y golpes. Dos hombres le recriminaban a uno de los que futbolistas que se aprestaba a entrar al campo. Al parecer, había entre ellos alguna cuestión anterior que no se había resuelto y querían aprovechar el momento para saldar cuentas. De repente, uno de ellos esgrimió un arma calibre 9 mm amenazante.

La tarde definitivamente se quebró. Las familias abandonaron rápidamente el idílico lugar, al lado del canal de riego y a metros de la ruta 151, en Barda del Medio. El agredido miró con desesperación y sopesó sus alternativas. No quedaba otra que correr hacia la subcomisaría, que está sobre la calle Decio Severini, muy cerca de allí. Con las pulsaciones a mil, con el instinto de conservación a flor de piel, salió como una exhalación. Abrió la puerta del destacamento y sorprendió a la pequeña guardia policial.

Atrás del muchacho irrumpieron violentamente los otros dos sujetos, que ya a esta altura trataban de practicar algún tipo de justicia por mano propia. Siguieron los golpes y las amenazas hasta que los efectivos lograron controlar un poco la situación y los perseguidores se retiraron hacia el exterior.

Lo que siguió, fue como si fuera una película de Quentin Tarantino. Los agresores empezaron a dialogar con una persona, que intentaba calmarlos. No lo consiguió, los muchachos seguían exaltados e intentaron agredirlo. Era el jefe de la unidad policial que recién llegaba a realizar una inspección de rutina, para ver cómo andaba todo en la supuestamente aburrida tarde dominical.

Los individuos, identificados como Navarro y Cofré – dos personajes conocidos de la zona por ser promotores de conflictos de todo tipo -, escaparon en una moto. Las sirenas policiales terminaron por romper la bucólica tarde pueblerina. Piedrazos contra el móvil, resistencia, corridas, y un detenido: Navarro. El otro, Cofré, quien había portado el arma y ofrecido la resistencia más activa, sigue prófugo.

Sobre Navarro pesa una causa por amenazas y resistencia a la autoridad; ya recuperó su libertad. El prófugo deberá enfrentarse a la justicia con otros agravantes: portación de arma de fuego, amenazas con arma, resistencia a la autoridad.

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