03/04/2016

Alimentación hormonal... ¿somos lo que comemos?

Los mecanismos hormonales relacionados con nuestra dieta. Cómo influyen en la salud.

Alimentación hormonal... ¿somos lo que comemos?
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or Elena Boggio *

Hace unos 500 millones de años, cuando la especie Homo sapiens no existía aún, estaban una hormonas llamadas eicosanoides. Estos representaron uno de los primeros sistemas de control hormonal, a partir del cual los organismos vivos comenzaron a interactuar con su medio. Por eso cada célula del cuerpo humano es capaz de fabricar eicosanoides y esta capacidad se mantiene intacta luego de 500 millones de años de evolución.

Alrededor de 450 millones de años después aparecieron las primeras parejas de hormonas endocrinas, como la insulina y el glucagón. Aquí fue cuando los eicosanoides pasaron a ser la unidad de control central que regula todas las demás funciones hormonales.

Estas  poderosas hormonas  en nuestro cuerpo controlan y supervisan todas las  funciones vitales, desde el sueño, la disponibilidad de energía, la función cerebral, la función cardiovascular, la glucosa en sangre, hambre, estado de ánimo, etc.

Paradójicamente dependen y se controlan a través de la dieta, por eso es fundamental lo que comemos ya que repercute directamente en el adecuado funcionamiento hormonal de todo nuestro cuerpo. Este concepto si bien es revolucionario no es  nuevo, ya lo decía Hipócrates, maestro de la medicina: que el alimento sea tu medicamento. Es fundamental entender con este nuevo concepto que ya no se trata de contar las calorías en los alimentos, sino de considerar el efecto hormonal que estos tienen en nosotros cada vez que los ingerimos…como muchos dicen: Somos lo que comemos. En la era paleolítica, en donde aún no existía la agricultura, hace 100 mil años, el hombre se alimentaba fundamentalmente de las carnes que cazaba o de la pesca y acompañaba esos alimentos con frutas, verduras y nueces que juntaba de los árboles. Tanto la altura promedio del hombre de aquella época, como el desarrollo de su musculatura era mayor a la del hombre actual y la genética de aquel entonces no ha cambiado hasta el día de hoy.

Si bien ha aumentado la expectativa de vida en los últimos 50 años por el avance de la medicina y las condiciones de vida a nivel tecnológico, la calidad de vida no ha ido en aumento. Al contrario, parece ser que la gente sufre cada vez más de las enfermedades conocidas como las de mundo moderno, que son  diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, artrosis, alzheimer, hiper e hipotiroidismo, depresión, cáncer y otras autoinmunes.

Las últimas investigaciones, la crisis de salud actual y la epidemia de obesidad que se pronostica para el futuro nos dan la razón de que el hombre como especie humana no está preparado para una sobrecarga de harinas y alimentos procesados como los cereales, panificados y embutidos…entre otros.

Ahora bien, vayamos  un poco más profundamente a los mecanismos hormonales  relacionados con nuestra dieta y veamos como influyen en la salud. Todos o la mayoría sabemos algo o hemos escuchado hablar sobre la Insulina, esta hormona es muy poderosa y es la principal responsable en el equilibrio  de los eicosanoides. Si esta hormona está en exceso o en falta, todos nuestros sistemas hormonales se encuentran descompensados y empezamos a tener problemas, quizá que aún no den síntomas, pero que al cabo de un tiempo lo hacen. A este estado en el que no estamos enfermos, pero tampoco estamos bien, se le llama Inflamación Silenciosa. Le decimos silenciosa porque se da a nivel celular  y suelen pasar años hasta que se manifiesta con una  enfermedad, como por ejemplo artrosis, diabetes, cáncer. El mecanismo por el cuál la alimentación hormonalmente adecuada  logra ser una poderosa arma contra la inflamación está en que mantiene a la insulina en los niveles adecuados, dado esto por el equilibrio de los carbohidratos, proteínas y grasas en cada comida.

De esta manera, una persona no sólo previene la inflamación celular sino que además no pasa hambre ni siente ansiedad por comer, ya que al estar estable la insulina, también lo está la glucosa en sangre. Si tenemos estable la glucosa en sangre, nos sentimos bien, estamos sin hambre, sin pesadez ni somnolencia y lo que es más importante, le estamos permitiendo a nuestro organismo que utilice como energía las grasas almacenadas en el cuerpo. Es por eso que  aquellos que siguen un plan de alimentación hormonalmente adecuado  bajan de peso a expensas de  los depósitos de grasa corporal, otro beneficio más de este plan de alimentación.

Con este plan de alimentación, se permanece en un estado de salud, en donde se previenen enfermedades crónicas como  diabetes, cáncer, enfermedades del corazón,  reumáticas, depresión,  complicaciones tiroideas  y además quemamos los excesos de grasa corporal!!! Que más podemos pedir???

Hasta la próxima.

* Licenciada en Nutrición ([email protected])

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