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OPINIÓN Escribe Juan M. Castañeda

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26/07/2015

Reflexiones tardías

"Como secuelas de la tragedia permanecen, -interesadamente reciclados y promovidos- el rencor y la fractura cívica, el extravío ético y político..."
Reflexiones tardías
Reflexiones tardías
Después de la II guerra mundial "Estados Unidos y el imperio Soviético se repartieron el mundo en zonas de influencia: el primero América y Europa Occidental –a la que ayudó a reconstruír- y el segundo, la Europa oriental”; a la sentencia maoísta "el poder surge de la boca del fusil”, "se le contrapuso la estrategia norteamericana de instalación y colaboración con dictaduras militares para repeler esa influencia en Latinoamérica, o al menos en los países donde florecían movimientos de guerrilla apoyados explícitamente por la Unión Soviética”. ("Autoritarismos tardíos” ex Presidente E. Duhalde "Río Negro” 28 May 15 pg 19).

Nada ha cambiado desde la posguerra en lo que hace al "reparto” del mundo: EEUU, Rusia y China ejerciendo –en tácito acuerdo- su contundente mayordomía,   ajustando el control de    su mecano planetario y el perfil de un modelo "humano, demasiado humano” (Nietzche dixit) bajo cuya rígida férula cruje la civilización. 
La referencia del ex presidente se corresponde con la etapa setentista del proceso de control global con el nefasto protagonismo de la guerrilla,  el terrorismo y la represión consecuente que,  atados a la lógica de un programa de acción y reacción urdido en los laboratorios conductistas del imperio, no podía sino concluír en la tragedia interior cimentando la  debacle del país,   tragedia  cuyo inadecuado tratamiento y  resolución por sucesivos gobier- nos  profundiza nuestro equívoco rumbo geopolítico/estratégico, arrojando un saldo  gravoso para la Nación y  consolidando   una etapa de marcada decadencia,  agotamiento y vulnerabilidad extrema, en órden a su Ser integral.
Las afirmaciones del ex Presidente dan cuenta de la interesada ingerencia  de factores exógenos operantes, activos y determinantes de nuestro extenso conflicto civil (1960/80) cuya siembra artera destruyó el precario anclaje del País en sus fueros clásicos, plagados ya por entonces de peligros e incertezas variadas. La URSS exportando su revolución armada y  los EEUU creando las condiciones para repeler sus  efectos, en una "guerra fría” que -como tal- dirimió con  daños y sangre de la  periferia vasalla  su conflicto señorial, aquietado en el reparto inescrupuloso de intereses tan espúrios como mal habidos.
 
Como secuelas de la tragedia permanecen, -interesadamente reciclados y promovidos- el rencor y la fractura cívica, el extravío ético y político,  anomia y caos social, derrumbe jurídico, inviabilidad económica e institucional, violencia criminal, barbarie cultural,  brutal guerra química (narcotráfico) y un Estado -rehén de sus propias taras-   incapaz de domeñar la atmósfera compleja donde debe definir el duro y estrecho  tránsito de su deber ser.
Las justificaciones de la tragedia nacional variadas e insuficientes (juicios y condenas por la "represión ilegal”/trabajos de investigación periodística) cubren con piadoso manto la oscura trama de la debacle argentina; trama que –persistiendo hoy por democrática vía- fuerza la conversión del País a la caricatura de su entidad real, transfigurado en despreciable modelo.
 
La opinión del ex presidente es un dato político-estratégico novedoso oculto en la trama secreta  del poder global, entrevisto por investigadores que documentan mutuas conveniencias de tales potencias armonizadas en el nivel superestructural   que demanda el control sistémico,  concedente éste de la mediatización política y el monopolio  tecnológico, geográfico, económico y cultural;  temática ausente de nuestro propio y público interés en un Estado que se agosta  en el laberinto del  "mercado” como panacea de una periferia con destino (y vocación?) de vasallaje.

El dominio de la urdimbre del poder posmoderno en su nivel estratégico es un componente sustancial de cualquier Estado en la   búsqueda justa y legítima de  protección a sus intereses y    población, por cuya afectación es lícito el reclamo y la demanda de lesa humanidad por   daños personales y colectivos infligidos por acción u omisión;  La descarada  siembra de guerras aviesas,  la reapertura de embajadas (Cuba-EEUU), la amistosa convergencia del club nuclear en Irán  y otros notorios, esclarecen sobre la tragicomedia de los últimos 70 años. 
 
Si -como es sabido- "del laberinto se sale por arriba” es beneficioso  clausurar  ínferos buceos propios de la caverna Platónica evitando –esfuerzo mediante- soterrarnos en el pozo de  propia,  recurrente y alarmante  discapacidad, afín con un teratológico síndrome de Estado.

Juan Manuel Castañeda
General Roca
 
 
 
 
 
 
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