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15/10/2026

Duelo gestacional, perinatal y neonatal: los desafíos para garantizar un acompañamiento integral

La falta de información, las dificultades para acceder a profesionales especializados y las respuestas desiguales dentro del sistema de salud son algunos de los obstáculos que enfrentan las familias. Una licenciada en psicología de Roca y una mujer que atravesó un duelo neonatal plantean la necesidad de visibilizar estas experiencias y garantizar una atención integral.
La psicologa Maria González Grané brindó información sobre el abordaje del duelo perinatal, gestacional y neonatal. Foto: Tania Domenicucci
La psicologa Maria González Grané brindó información sobre el abordaje del duelo perinatal, gestacional y neonatal. Foto: Tania Domenicucci


Por Daiana Larrat

Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal. La fecha busca visibilizar una experiencia que atraviesa a miles de familias y que, muchas veces, se transita en silencio, con dificultades para acceder al acompañamiento y la contención necesarios, tanto en el ámbito sanitario como en el entorno social.

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En distintos lugares del mundo se impulsan iniciativas para fortalecer las políticas públicas y garantizar los derechos de quienes atraviesan estos duelos. En Argentina, sin embargo, todavía existen obstáculos para que esa atención integral se concrete. Mientras algunas instituciones brindan un trato empático y respetuoso, en otras persisten prácticas que vulneran derechos y situaciones de violencia gineco-obstétrica, neonatal e institucional que profundizan el sufrimiento de las familias.

María González Grané, licenciada en Psicología (MP RN 2086) e integrante del espacio Sabia Vida, explicó que uno de los principales desafíos es lograr que los derechos reconocidos y las herramientas disponibles se traduzcan en una atención concreta. El duelo gestacional, perinatal y neonatal requiere un abordaje específico porque involucra dimensiones emocionales, psicológicas, hormonales y vinculares. Además, las necesidades de acompañamiento varían según el momento en que ocurre la muerte y las circunstancias que atraviesa cada familia.

Maria González Grané, lleva adelante Sabia Vida y junto a equipo de profesionales acompañaron la Ley de Duelo Perinatal. Foto: Tania Domenicucci
Maria González Grané, lleva adelante Sabia Vida y junto a equipo de profesionales acompañaron la Ley de Duelo Perinatal. Foto: Tania Domenicucci

"Esta diferenciación resulta muy significativa porque al tratarse de momentos vitales diferente, la forma de acompañamiento y asistencia va a hacer diferente de acuerdo al momento en el que esa interrupción gestacional o muerte suceda. Nos da pauta para hacer un abordaje para que cada persona, pareja o familia lo requiera", especificó.

Grané destacó los avances que han ido surgiendo en el último tiempo, ya que se ha  generado mayor visibilidad en los ámbitos de formación profesional, se están creando guías y protocolos de orientación profesional como también leyes a nivel provincial, nacional e internacional que son aspectos desde las políticas públicas muy importantes 

Sin embargo, hay aún mucho en que trabajar. “El obstáculo está en la implementación. En que a la comunidad y a las personas usuarias del sistema de salud les llegue esa atención que esas normativas y protocolos establecen”, sostuvo. En esa búsqueda de mayor acompañamiento, indicó que es muy importante comprender que el duelo gestacional, perinatal y neonatal deben abordarse de manera diferente a otros duelos porque implican cuestiones desde lo emocional, lo psicológico, lo hormonal y lo vincular. 

En ese sentido,  especificó: “Entendemos que hay instituciones, a nivel general,  donde se realiza un acompañamiento sensible, empático, respetuoso y en dónde se tienen en cuenta estos lineamientos internacionales. Hay otros espacios que lamentablemente todo ese acceso de derechos no sólo no está, sino que también las personas que transitan por una muerte y un duelo muchas veces son víctimas de violencias gineco obstétricas, de violencia neonatal e institucional. A veces hay trabas burocráticas por parte de prepagas u obras sociales".

A este panorama también le sumó las complicaciones que se presentan en el sistema público de salud ante la falta de personal, como los y las profesionales de salud mental perinatal, lo que termina complicando aún más la posibilidad de brindar una atención integral. 

La especialista también señaló que estos duelos no se limitan a los embarazos que se producen de manera espontánea. Pueden presentarse en procesos de gestación médicamente asistida, ante intentos de embarazo que no llegan al resultado esperado o en embarazos múltiples en los que uno de los bebés muere mientras el otro continúa su desarrollo. Son situaciones en las que pueden convivir distintos procesos emocionales y físicos, por lo que requieren una mirada integral.

La necesidad de acompañamiento tampoco se limita a la persona que gestó. La psicóloga advirtió que la pareja suele quedar relegada en las preguntas y en la atención, mientras que otros integrantes de la familia también pueden necesitar apoyo, incluidos niños, niñas y adolescentes que esperaban la llegada de un bebé o que atraviesan la situación junto a sus seres queridos.

En el entorno social, uno de los problemas es la dificultad para hablar sobre estas experiencias y reconocer el dolor de quien las atraviesa. "Hay expresiones que muchas veces incluso desde la buena intención no solo que invalidan el duelo, sino que lo silencia aún más. Por eso es muy importante que toda la comunidad pueda conocer las sugerencias como acompañar a una persona en duelo porque muchas veces es más saludable, respetuoso y asertivo no decir nada que decir algo que puede ser re victimizante", enfatizó 

En el ámbito sanitario, González Grané enumeró distintas medidas que pueden contribuir a una atención respetuosa: disponer, cuando sea posible, de habitaciones alejadas de las áreas de maternidad; comunicar las noticias en espacios privados y con el tiempo necesario; permitir una despedida digna del bebé y respetar las decisiones de cada familia. También destacó la importancia de cuidar la forma en que se habla durante la atención y de garantizar un trato digno en cada instancia.

La inclusión de la mariposa ya se realiza en hospitales y clínicas de otros países.
La inclusión de la mariposa ya se realiza en hospitales y clínicas de otros países. 


Entre las herramientas que mencionó está la señalización con una mariposa azul o violeta en la puerta de la habitación o en la historia clínica, un símbolo utilizado para advertir al equipo de salud que la persona o la familia está atravesando un duelo gestacional, perinatal o neonatal. Esto permite evitar preguntas o expresiones que puedan resultar dolorosas por desconocimiento de la situación.

La especialista sumó otro aspecto que suele quedar fuera de la discusión: el cuidado de los propios equipos sanitarios. Acompañar estas situaciones puede tener un impacto emocional en quienes trabajan en ellas, por lo que consideró necesario que las instituciones también ofrezcan espacios de apoyo para el personal de salud.


Estas dificultades también se reflejan en la experiencia de Bettiana, quien atravesó un duelo neonatal hace dos años y medio. Después de lo ocurrido, comenzó a buscar información sobre lo que había vivido y alternativas para encontrar acompañamiento. A través de Instagram llegó a Madre Fénix y a la fundación Era en Abril, y se sumó a una comunidad de WhatsApp integrada por madres de Argentina y otros países. Allí encontró testimonios y una forma de acompañarse con otras personas que habían atravesado situaciones similares.

“Al no hablarse, todo lo que engloba el duelo gestacional y perinatal, no es como que vos digas: ‘Hay psicólogos de esto, hay psicólogos de aquello’”, contó sobre las dificultades para encontrar profesionales con formación específica.

Bettiana destacó la atención que recibió su hijo en el área de neonatología del hospital. Según relató, el equipo puso a disposición los recursos médicos necesarios y le brindó información sobre lo que podía suceder. También tuvo acceso para verlo y le ofrecieron la posibilidad de alojarse en una residencia, aunque en ese momento necesitaba estar acompañada por su núcleo familiar.

Sin embargo, señaló que una vez finalizada la atención médica,  no contó con un espacio íntimo donde permanecer junto a su familia. Tuvo que atravesar ese momento en una oficina, una situación que la llevó a identificar una necesidad concreta dentro de la atención sanitaria.

“Lo que sí, que es algo que tal vez no está visto, o tal vez es algo que no se ha charlado, es tener la sala donde vos puedas estar junto a la familia”, planteó. Para ella, contar con una habitación pequeña, aunque sea durante una o dos horas, permitiría tener privacidad y tiempo para transitar ese momento.

También encontró dificultades para sostener el acompañamiento psicológico. En el hospital le ofrecieron asistencia, pero coincidió con un período de paro y poca disponibilidad, por lo que tuvo que costear las consultas por su cuenta. Más adelante, la búsqueda de una profesional especializada tampoco fue sencilla. Finalmente, llegó a Natalia De Marco con quien pudo sostener un acompañamiento más cercano y adaptado a sus necesidades.

La experiencia la llevó a buscar información y compartirla con otras personas. Bettiana considera que la falta de espacios visibles hace que muchas familias atraviesen el duelo sin saber dónde buscar ayuda o con quién compartir lo que les sucede. Por eso, comenzó a difundir publicaciones en sus redes sociales y se reunió con la concejala Belén Bavastri para impulsar actividades de concientización en la ciudad.

Entre las propuestas conversadas está la posibilidad de iluminar espacios públicos con los colores simbólicos de la fecha, celeste y rosa . Según contó Bettiana, la concejala se comprometió a presentar una nota para promover la iniciativa. El objetivo es que el tema tenga mayor presencia pública y que quienes atraviesan estas experiencias sepan que existen otras personas y espacios de acompañamiento.


Un paso logrado hacia la garantia de derechos en Río Negro

En Río Negro, un avance en este sentido fue la aprobación, el 20 de noviembre de 2025, de una ley provincial de asistencia integral ante situaciones de duelo gestacional, perinatal y neonatal. La iniciativa fue elaborada con asesoramiento técnico de Sabia Vida junto al legislador Luciano Delgado Sempé, pero todavía requiere reglamentación para avanzar en su implementación.

Desde Sabia Vida realzarán una charla este viernes en la Fadecs. Foto: Tania Domenicucci
Desde Sabia Vida realzarán una charla este viernes en la Fadecs. Foto: Tania Domenicucci

 

Según explicó González Grané, la norma contempla la capacitación de todos los integrantes de los equipos sanitarios, la elaboración de guías y protocolos, la revisión de las buenas prácticas y la articulación entre disciplinas e instituciones. También incorpora la señalización y la posibilidad de contar con espacios de internación adecuados, de acuerdo con las condiciones de cada establecimiento. La profesional subrayó la importancia de que las herramientas se adapten a la realidad de Río Negro y permitan garantizar y restituir los derechos de las familias.

Como parte de las actividades de concientización, este viernes 16 de octubre a las 19 se realizará una charla abierta a la comunidad en el auditorio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue, en Roca. El encuentro tendrá una primera parte a cargo de Sabia Vida, centrada en herramientas para acompañar estos duelos y reconocer cuándo es necesario buscar asistencia especializada. Luego, Delgado Sempé expondrá sobre los alcances de la ley provincial y su estado de implementación. La actividad requiere inscripción previa.

Visibilizar estos duelos implica reconocer que cada familia los atraviesa de manera diferente y que el acompañamiento no debería depender de la posibilidad de pagar una consulta, encontrar información por cuenta propia o contar con un entorno que comprenda lo que sucede. También supone avanzar hacia una atención sanitaria respetuosa y una comunidad capaz de escuchar, acompañar y evitar que el silencio profundice el dolor.

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