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15/10/2026

Murieron dos perros tras una pelea y la Justicia repartió la responsabilidad entre sus dueños

El conflicto ocurrió en una zona rural y terminó con una demanda por daños y perjuicios. La jueza consideró desproporcionado el uso de una escopeta, pero también cuestionó la falta de medidas para evitar que los animales ingresaran a una propiedad vecina.
La Justicia Civil determinó que ambos vecinos tuvieron un 50% de responsabilidad en el conflicto que terminó con la muerte de dos perros en una zona rural de Roca. Foto ANR
La Justicia Civil determinó que ambos vecinos tuvieron un 50% de responsabilidad en el conflicto que terminó con la muerte de dos perros en una zona rural de Roca. Foto ANR

Una pelea entre perros en una zona rural de General Roca terminó con dos animales muertos y derivó en un conflicto judicial entre sus propietarios. La Justicia Civil resolvió que ambos vecinos tuvieron responsabilidad en lo ocurrido y distribuyó las culpas en partes iguales, aunque condenó al hombre que disparó con una escopeta a pagar una indemnización.

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El episodio comenzó cuando un perro de raza American Bully y otros animales de la misma familia ingresaron a un terreno vecino. Allí se encontraron con el perro de los propietarios de esa parcela y se produjo un enfrentamiento que terminó con la muerte de ambos animales.

En medio de la situación, el dueño del terreno tomó una escopeta y disparó contra el American Bully, que murió tras recibir un impacto en la cabeza. El otro perro también murió como consecuencia de la pelea.

A partir de lo ocurrido, el propietario del American Bully y sus dos hijas iniciaron una demanda por daños y perjuicios. Reclamaron una reparación económica por la muerte del animal, los gastos veterinarios, las consecuencias emocionales y las posibles ganancias que habría generado su reproducción.

La responsabilidad de los dos vecinos

Al analizar el caso, la jueza hizo lugar parcialmente a la demanda y condenó al hombre que efectuó el disparo. Sin embargo, entendió que el desenlace también estuvo relacionado con la conducta del dueño del American Bully, por lo que atribuyó un 50% de responsabilidad a cada vecino.

Según la evaluación judicial, el propietario del perro no había tomado las medidas necesarias para impedir que sus animales ingresaran a terrenos ajenos y la falta de un cerramiento adecuado fue considerada un factor que facilitó el enfrentamiento.

Por otra parte, la magistrada sostuvo que disparar con una escopeta contra el animal fue una reacción desproporcionada. En ese sentido, remarcó que el ingreso de los perros a una propiedad privada no justificaba, por sí solo, el uso de un arma de fuego.

La sentencia también descartó la demanda contra otras tres personas, debido a que no se acreditó que hubieran participado en los disparos o en la decisión de utilizar el arma. Para fundamentar su resolución, la jueza tuvo en cuenta las disposiciones del Código Civil y Comercial vinculadas con la responsabilidad por daños, la incidencia de la conducta de la víctima en el perjuicio y las condiciones legales para justificar una acción destinada a evitar un daño mayor.

También consideró la normativa municipal sobre la tenencia de perros potencialmente peligrosos, que establece obligaciones específicas de cuidado y custodia. En relación con el disparo, concluyó que no se habían acreditado los requisitos legales necesarios para considerar que existió una situación de necesidad que justificara esa conducta.

Qué indemnización reconoció la Justicia

Otro de los puntos analizados fue el valor del animal para su familia. La magistrada sostuvo que, aunque el Código Civil y Comercial contempla a los animales dentro de la categoría jurídica de las cosas, su importancia no puede limitarse a un valor económico de mercado.

Para abordar esa cuestión, recurrió a antecedentes judiciales y al concepto de familia multiespecie, que contempla los vínculos afectivos entre las personas y sus animales. Los testimonios incorporados al expediente permitieron establecer que el American Bully formaba parte de la vida cotidiana de su dueño y que su muerte le había provocado sufrimiento emocional.

En consecuencia, la Justicia reconoció una indemnización por daño moral y los gastos veterinarios. En cambio, rechazó los pedidos por daño psicológico permanente, tratamiento psicológico y pérdida de oportunidades económicas vinculadas con la reproducción del perro, al considerar que no se habían acreditado los requisitos necesarios para admitir esos reclamos.

Otras dos demandas por la exposición en redes sociales

El conflicto no terminó con la muerte de los animales. Después del episodio, el dueño del American Bully difundió lo ocurrido en redes sociales y medios de comunicación, lo que dio lugar a otras dos causas judiciales.

La mujer y su pareja, integrantes de la familia vecina, presentaron demandas por separado al considerar que la exposición pública había afectado sus derechos. En ambos casos, la jueza hizo lugar a los reclamos y ordenó el pago de indemnizaciones.

En el caso de la mujer, la magistrada consideró que las publicaciones permitían identificarla y localizar su vivienda, con consecuencias para su intimidad y privacidad. Respecto del hombre que había disparado contra el American Bully, determinó que la difusión de información y los comentarios ofensivos y amenazantes afectaron su honor y privacidad.

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