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06/08/2026

Stefenelli y la Escuela Agrícola: la historia que ayudó a construir el Alto Valle productivo

La Escuela Agrícola impulsada por el sacerdote salesiano Alejandro Stefenelli marcó los primeros pasos de la enseñanza agropecuaria en la región y dejó una huella que aún forma parte de la identidad productiva del Alto Valle.
La Escuela Agrícola Práctica fundada por Alejandro Stefenelli en J.J. Gómez. Foto: Archivo Histórico Salesiano.
La Escuela Agrícola Práctica fundada por Alejandro Stefenelli en J.J. Gómez. Foto: Archivo Histórico Salesiano.

Cada 6 de agosto se celebra en Argentina el día del ingeniero agrónomo y del médico veterinario, una fecha que recuerda la creación, en 1883, del Instituto Agronómico Veterinario de Santa Catalina, antecedente de la enseñanza superior agropecuaria del país. La efeméride también invita a mirar una historia profundamente ligada al Alto Valle: la de Alejandro Stefenelli y la Escuela Agrícola, un proyecto educativo que apostó por enseñar a trabajar la tierra cuando la región apenas comenzaba a construirse.

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La historia suele recordar a Stefenelli por el Colegio San Miguel, pero su legado fue mucho más amplio. La Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, explica que el sacerdote salesiano, nacido en Italia como Alessandro Stefenelli, llegó al país en 1885 y dos años más tarde se incorporó a la misión salesiana de Roca. Poseía conocimientos científicos y de técnicas agrarias, que rápidamente volcó al ámbito educativo.

En un informe elevado al Congreso de la Nación en 1888, Stefenelli planteó la necesidad de crear una escuela agrícola capaz de formar jóvenes comprometidos con el futuro de una región que imaginaba estrechamente vinculada a la agroindustria y la fruticultura. Esa visión, destaca el organismo nacional, fue uno de los motores de su obra educativa.

Alejandro Stefenelli impulsó la creación de la Escuela Agrícola que marcó los primeros pasos de la enseñanza agropecuaria en el Alto Valle. Foto: Archivo Histórico Salesiano.
Stefenelli impulsó la creación de la Escuela Agrícola, en los primeros pasos de la enseñanza agropecuaria en el Valle. Foto: Archivo Histórico Salesiano.

 

El histórico edificio del Colegio San Miguel, inaugurado oficialmente el 7 de diciembre de 1894, fue declarado Bien de Interés Histórico Nacional mediante la Ley 27.292, sancionada por el Congreso en 2016.

La idea de enseñar a producir

La Escuela Agrícola no debe confundirse con el Colegio San Miguel ya que mientras el colegio brindaba educación primaria, la Escuela de Agricultura Práctica nació con un objetivo específico: enseñar agricultura mediante la experiencia cotidiana. Los alumnos aprendían cultivando, trabajando con el riego, observando el comportamiento de los cultivos, cuidando animales y participando de las tareas propias de un establecimiento rural. La propuesta buscaba que la formación estuviera directamente vinculada con las necesidades productivas de una región que todavía daba sus primeros pasos. Esa concepción aparece reflejada tanto en la documentación de la Comisión Nacional de Monumentos como en los fundamentos del proyecto de ley que impulsó la protección del Colegio San Miguel.

La Escuela Agrícola de J.J. Gómez

La gran inundación de 1899 modificó el desarrollo de aquella experiencia. Con el tiempo, la Escuela Agrícola se consolidó en J.J. Gómez, donde la Legislatura de Río Negro identificó las chacras 145 y 162 como el lugar donde funcionó la Escuela Agrícola Práctica fundada por el padre salesiano Alejandro Stefenelli, motivo por el cual fueron declaradas Lugar Histórico.

Los fundamentos de esa iniciativa destacan que la escuela fue concebida como un espacio donde la enseñanza, el trabajo de la tierra y la experimentación caminaban juntas, acompañando también el desarrollo de los primeros colonos del Alto Valle.

La documentación histórica describe una institución mucho más compleja que una simple chacra escuela. En sus tierras se trabajaba con frutales, viñedos, alfalfa y huertas, además de distintas actividades ganaderas. La formación práctica se complementaba con experiencias de riego, observaciones meteorológicas y ensayos agrícolas destinados a mejorar la producción.

Según los antecedentes reunidos por la Legislatura de Río Negro, la Escuela Agrícola también cumplía una función de transferencia de conocimientos hacia los productores de la zona, en un momento en que todavía no existían organismos especializados en investigación agropecuaria en la región.

Una huella que perduró

La experiencia educativa impulsada por Stefenelli no se prolongó durante muchas décadas, pero dejó una marca profunda. Los antecedentes históricos señalan que, en las mismas tierras de J.J. Gómez, funcionaron posteriormente la Chacra Experimental y otros espacios dedicados a la investigación agropecuaria, consolidando una continuidad territorial ligada al desarrollo productivo del Alto Valle. Más de un siglo después, el Alto Valle cuenta con escuelas agropecuarias, universidades, organismos de investigación y profesionales que sostienen una de las principales economías regionales del país.

El histórico Colegio San Miguel, fundado por el padre Alejandro Stefenelli en 1889, símbolo de resistencia y educación en el Alto Valle. Foto (archivo)
El Colegio San Miguel, fundado por el padre Alejandro Stefenelli en 1889, símbolo de resistencia y educación en el Alto Valle. Foto (archivo)

 

 
 
 
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