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15/09/2026

Investigan la muerte masiva de nueve millones de abejas en Mainqué

El desastre afecta a más de 440 colmenas en la costa del río Negro. Los productores apuntan al uso irresponsable de agroquímicos en las chacras y advierten que corre peligro la polinización de peras y manzanas.
La situación afecta a productores locales y colmenas trashumantes traídas desde otras regiones del país. Foto gentileza
La situación afecta a productores locales y colmenas trashumantes traídas desde otras regiones del país. Foto gentileza

Un escenario desolador golpea la producción de miel en Río Negro, tras confirmarse la muerte masiva de alrededor de nueve millones de abejas en la zona de Mainqué.

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El fenómeno, calificado por los productores como un verdadero desastre ambiental y económico, afecta de manera directa a la apicultura regional y enciende alarmas en el sector frutícola debido al riesgo para la polinización en plena temporada.

El relevamiento inicial realizado en la zona afectada expone la gravedad de la situación, con al menos 440 colmenas declaradas muertas o gravemente dañadas, una cifra que los inspectores estiman podría superar las 500 en los próximos días.

El foco se concentró en un radio de dos kilómetros a la redonda, afectando de manera particular a una franja de cuatro kilómetros lineales sobre la costa del río Negro, donde conviven apiarios de productores locales y colmenas trashumantes traídas desde otras regiones del país.

El impacto económico para el sector es inmediato y devastador. Reponer cada una de las estructuras perdidas demanda una inversión superior a los cien mil pesos, lo que se traduce en pérdidas millonarias para la actividad general, con casos individuales de apicultores que reportan daños patrimoniales por encima de los 45 millones de pesos. Más allá del valor material de las cajas y la pérdida de la producción de miel, el daño biológico a las colonias representa un retroceso difícil de recuperar en el corto plazo.

La principal hipótesis que manejan los damnificados apunta de forma directa al uso incorrecto o al abuso de agroquímicos y productos fitosanitarios en las chacras frutícolas linderas. Las sospechas apuntan a que se realizaron fumigaciones sin respetar los protocolos básicos de buenas prácticas agrícolas, aplicando dosis letales en horarios inadecuados o bajo condiciones de viento que propagaron los químicos hacia los apiarios.

Además, los productores denunciaron la falta de avisos previos por parte de los chacareros, una cortesía fundamental que les hubiera permitido cerrar o resguardar las colmenas a tiempo.

La paradoja de esta crisis radica en que el propio sector frutícola de peras y manzanas podría sufrir las peores consecuencias de este desmanejo. Al encontrarse los montes frutales en pleno desarrollo estacional, la ausencia de estos millones de polinizadores amenaza de forma directa el rendimiento y la calidad de la futura cosecha.

Mientras tanto, las autoridades del Senasa evalúan las denuncias formales ingresadas al sistema oficial para determinar las responsabilidades legales y evaluar el alcance real de la contaminación.

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