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20/07/2026

La final del Mundial: "Nos enseñaron que el error se castiga más de lo que se reeduca", reflexiona un psicólogo

El psicólogo clínico y deportivo Martín Romera analizó lo que dejó la final del Mundial y habló sobre la frustración, el fracaso, la necesidad de buscar culpables y el modo en que los adultos enseñamos a convivir con el error.

Por Candela Rossi Bustafán

La derrota de la Selección argentina en la final del Mundial frente a España dejó una mezcla de sensaciones. Hubo tristeza por el resultado, un enorme orgullo por el recorrido de la Scaloneta y también críticas que, para muchos, aparecieron con la misma rapidez con la que durante semanas habían llegado los elogios a los jugadores.

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¿Por qué un mismo equipo puede pasar, en cuestión de horas, de ser admirado a convertirse en el centro de cuestionamientos? Para el psicólogo clínico y deportivo Martín Romera (MP 2569), la respuesta trasciende al fútbol.

"El deporte es algo social y, en la sociedad, por lo general, se critica y se juzga el error en vez de verlo como un aprendizaje", explicó el profesional en diálogo con ANR.

Para Romera, esa forma de entender el error no empieza en una cancha, sino mucho antes. "Estamos acostumbrados a que el error, desde muy temprana edad, se castiga. Me saqué una mala nota porque realmente no entendía y me ponen un uno o me aplazan, en vez de entender que hay veces que uno no puede controlar cosas, no entiende y es normal, y ver que el error es parte del aprendizaje", señaló el psicólogo.

Además el profesional sintetizó esa idea en una frase que, según entiende, también ayuda a explicar muchas de las reacciones que aparecen después de una derrota deportiva: "A nosotros siempre nos enseñaron que el error se castiga más que se reeduca."

Una Selección con la que la gente se sintió parte

Romera considera que esta Selección argentina logró algo que va más allá de los resultados: "Ha sido una selección que se ha acercado a la gente, que ha hecho sentirse a la gente parte. Mirábamos cómo los jugadores comían un asado, algo tan popular que casi todos hacemos. Hablan de lo que les costó comprarse los primeros botines o del sacrificio que hacen los padres. Entonces los hacemos parte porque parecieran ser uno más."

Esa cercanía, explicó, hizo que muchas personas se identificaran profundamente con el grupo. "Nos vemos identificados con ese grupo, y esa identificación después nos hace sentir parte de los logros y también, a veces, de las frustraciones.", refirió el profesional.

Frustración y fracaso no son lo mismo

Durante la charla, Romera hizo una diferencia que considera fundamental. "La frustración básicamente va a pasar porque es la pérdida de algo que deseábamos, pero tiene que ver con un resultado. En cambio, el fracaso ya es más personal. Sentirse fracasado ataca a la persona, ataca a la persona o al grupo."

Por eso Romera cree que utilizar con liviandad la palabra "fracasado" tiene consecuencias mucho más profundas que describir un mal resultado.

"Estás atacando al sujeto, a la identidad. Eso es lo que lleva muchas veces a sentir que perder es la vida o la muerte. Entonces, cuando uno pierde es un fracasado; cuando uno gana pasa a ser el mejor. Y ni en la derrota ni en el triunfo lo que uno es como persona tiene que estar en tela de juicio.", enfatizó el especialista.

En ese sentido, Romera sostiene que una final perdida no invalida el recorrido de un equipo ni borra todo lo construido durante un torneo.

La frustración también hay que atravesarla

Romera tampoco cree que la respuesta sea negar el dolor por la derrota. "Tampoco hay que desestimar ese sentimiento de frustración. En los primeros momentos es necesario conectarse con esa emoción."

Durante un mes, explicó el psicólogo, millones de personas vivieron el Mundial con intensidad y es lógico que el desenlace también despierte emociones fuertes. "Así como estuvimos conectados durante un mes con emociones que a veces sentíamos reprimidas y nos volvieron a aflorar con un partido de fútbol, sentirse frustrado también forma parte de eso.", refirió el psicólogo.

Incluso es un mensaje que Romera transmite habitualmente a los chicos con los que trabaja en el Club Río Negro de Roca, a quienes les dice: "No está mal frustrarse, porque frustrarse quiere decir que en algún momento tuvimos algo o deseamos algo con tanta fuerza y se nos escapó. Distinto es no haberlo obtenido nunca o directamente no creer que se podía."

Para el psicólogo, primero hay que permitirse sentir esa frustración y recién después intentar transformarla. "Es necesario transitar la frustración, el enojo, el dolor y la angustia para después poder canalizarlo y empezar a trabajar desde esas sensaciones en pos de generar un crecimiento mejor", enfatizó Romera.

¿Qué hacer con esa sensación el día después?

Una vez aceptada la emoción, Romera propone poner el foco en aquello que sí depende de cada persona. "Primero hay que aceptar que esa emoción es parte nuestra. Una vez que la podemos aceptar, empezar a trabajar en qué se puede mejorar y qué cosas dependen de uno."

En el caso de una final, recordó, existen muchas variables que escapan al control de los jugadores. Romera destacó: "Las decisiones arbitrales no dependen de los jugadores, el entorno no depende de los jugadores, el rival tampoco. Hay variables que no vamos a controlar."

Por eso el psicólogo plantea concentrarse en el aprendizaje. "Primero y principal hay que asumir el error, la derrota. Después, una vez encontradas las emociones que sentimos, empezar a ver qué aprendimos de eso y qué podemos controlar y qué no. Y, una vez que vemos lo que podemos controlar, empezar a generar nuevos objetivos, como en la vida."

El deporte como descarga

Romera también llamó la atención sobre el comportamiento de muchos adultos alrededor del deporte. "El deporte termina, a veces, siendo para los grandes el depositario de muchas frustraciones y de muchas vivencias que tienen guardadas y las canalizan por medio del deporte", refirió Martín.

Sin embargo, advirtió que esa descarga suele expresarse de la peor manera. "Quien se cuelga de un alambrado a gritar 'sos un fracasado' o 'no servís para esto' está intentando liberar un montón de tensiones de una manera inadecuada, que lo único que genera es un malestar colectivo."

Sobre el final de la entrevista, Romera también habló del trabajo psicológico en el alto rendimiento y recordó que competir al máximo nivel implica convivir con la presión. "Hay cosas que no dependen de uno, como el resultado, pero sí el rendimiento. Hay que enfocarse más que nada en el rendimiento y no tanto en un resultado", agregó el psicólogo.

Para Romera, esa enseñanza vale tanto para un deportista profesional como para cualquier persona. Aprender a convivir con el error, aceptar la frustración y distinguir un resultado de la propia identidad son herramientas que trascienden al deporte y acompañan a lo largo de toda la vida.

Sobre Scaloni

Sobre el final de la entrevista, Romera también se refirió a las declaraciones que dio Lionel Scaloni, entrenador de la Selección argentina, después de la derrota en la final. Para el psicólogo, el mensaje del director técnico fue coherente con los valores que el equipo transmitió durante todo el Mundial.

"Por lo que escuché de la conferencia de prensa de Scaloni, lo más difícil que pudo hacer fue armar un grupo y él mismo dijo que era un grupo irrepetible. También había dicho que había que admitir cuando uno perdía y que habían sido justos ganadores los jugadores de España. Me pareció bastante coherente, sumado a que lo que más hincapié hizo y lo que más le dolió no sé si fue tanto la pérdida, sino el grupo, que él no sabe si va a volver a armar un grupo de esta índole."

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