Publicidad
 
03/06/2026

“Que lo impensable se vuelva pensable”: la voz de una referente de Roca a once años del Ni Una Menos

En la previa de una nueva movilización en Roca, y en medio de femicidios que conmocionan al país, la trabajadora social Liliana Enríquez, impulsora de Quillagua hace 25 años, reflexionó sobre las violencias machistas, el perfil del agresor, el impacto en mujeres e infancias y el debate por las falsas denuncias.
En Roca, la movilización será a las 18.30 con una concentración previa en plaza San Martin.
En Roca, la movilización será a las 18.30 con una concentración previa en plaza San Martin.

En un nuevo Ni Una Menos, las calles volverán a llenarse con movilizaciones en todo el país para reclamar el fin de las violencias machistas y exigir respuestas frente a una problemática que no cesa. En  Roca, la convocatoria comenzará a las 16.30 en Plaza San Martín, con una “Plaza Activa” y distintas actividades, mientras que la marcha está prevista para las 18.30.

Lee también: El papá de Agostina habló con la prensa y pidió justicia por su hija

La jornada se desarrolla atravesada por el impacto de casos recientes que volvieron a conmover al país. El femicidio de Agostina Vega en Córdoba, un crimen atravesado por una violencia extrema, y el asesinato de Dulce, una adolescente de Misiones, reavivaron el debate social sobre las violencias por motivos de género y la protección estatal frente a situaciones de riesgo.

Claudio Barrelier, el principal acusado y único detenido por el femicidio de Agostina
Claudio Barrelier, el principal acusado y único detenido por el femicidio de Agostina

En ese contexto, la Licenciada Liliana Enríquez, impulsora y presidenta de Quillagua, una asociación civil que desde hace 25 años acompaña a mujeres en situación de violencia en Roca, planteó una reflexión que resume el sentido de la jornada.

“Yo creo que en este momento, la marcha y todo lo que se va a generar alrededor de este día, lo que hay que lograr es que lo impensable se vuelva pensable. Y lo indecible se vuelva nombrable”, expresó.

Durante la desaparición de Agostina y en el posterior crimen, la cobertura mediática volvió a poner el ojo en la víctima: sus redes sociales, su forma de vestir, su actividad social y hasta incluso, hubo comentarios sobre su "actividad sexual". Por este motivo, es importante abordar uno de los aspectos que mencionó Enríquez: la necesidad de mirar al agresor y comprender cómo opera la violencia.

“Le ponemos mucho foco a la víctima, pero poco se habla del victimario”, señaló. Desde su experiencia en el acompañamiento, describió rasgos comunes en quienes ejercen violencia machista. Uno de ellos es la ausencia de empatía.

“Frente al sufrimiento de la víctima, él no tiembla para nada. No hay conmoción ni emoción alguna”, sostuvo. La especialista también cuestionó la idea de que estos hechos ocurren producto de "impulsos irracionales" o episodios de “locura”.

“No se trata de un arrebato de locura, como antes se decía. Hay una racionalidad organizada”, explicó.

En ese sentido, remarcó que las situaciones de violencia suelen construirse progresivamente. “Primero empieza con un empujoncito. Después sigue la cachetada, la descalificación, el control económico, el aislamiento”, describió, al explicar cómo se profundizan las herramientas de dominación.

Para Enríquez, el agresor busca quebrar el valor de la palabra de la mujer.

“‘Vos no entendés, vos no sabés, ¿para qué te metés?’, son frases frecuentes. Lo que intenta es destruir la posibilidad de diálogo. Ahí aparece una palabra amordazada”, planteó.


El daño invisible: cuando la violencia atraviesa el cuerpo y la salud mental

En Quillagua trabajan desde la victimología, una perspectiva que permite evaluar tanto el daño como el riesgo de una mujer atravesada por violencia.

Enríquez explicó que muchas veces el deterioro no siempre es visible de inmediato, pero afecta profundamente la salud psicofísica. “Podés empezar con ansiedad y terminar con ataques de pánico, trastornos alimentarios, aislamiento social o un deterioro profundo de la autoestima”, indicó.

También advirtió sobre las violencias sexuales dentro de la pareja, una dimensión frecuentemente invisibilizada. “Las relaciones sexuales tienen que ser consentidas. Muchas veces se presentan como consentidas, pero en realidad son sometidas por miedo a represalias”, señaló.

A su vez, remarcó que las infancias no son observadoras pasivas de esos contextos. “Los hijos e hijas no son víctimas indirectas, son víctimas directas, porque están presenciando violencia en un espacio donde debería haber cuidado y protección”, explicó.

Finalmente, Enríquez apuntó a una dimensión estructural: las formas culturales en las que se reproducen desigualdades y mandatos de género desde la infancia. “En las familias aprendemos modelos. Muchas veces, de manera inconsciente, seguimos transmitiendo patrones”, reflexionó.

Puso como ejemplo la educación diferenciada entre niños y niñas: al varón asociado con la fortaleza o dureza; a las niñas, con roles más ligados al cuidado o la fragilidad. “Eso lo vemos en los pequeños detalles de la vida cotidiana”, sostuvo.

Desde esa mirada surgió también Quillaguita, un espacio orientado a niñeces y adolescencias, pensado para intervenir tempranamente en contextos atravesados por violencia familiar.


Quillagua: 25 años de acompañamiento en Roca

Quillagua nació en 2001 y funciona como una asociación civil integrada por profesionales y estudiantes avanzadas que realizan prácticas a través de convenios con universidades. Allí trabajan desde distintas disciplinas, como trabajo social, abogacía, criminología y psicopedagogía, en un esquema de acompañamiento voluntario a mujeres y familias atravesadas por situaciones de violencia.

“Se utiliza un tiempo al servicio de la comunidad, es trabajo voluntario”, explicó Enríquez, quien impulsa el espacio desde sus inicios.

 

Quillagua funciona en la ESRN 9
Quillagua funciona en la ESRN 9

Las mujeres llegan a Quillagua de distintas maneras: algunas por demanda espontánea, otras derivadas desde instituciones como Salud Mental del hospital, servicios territoriales, profesionales privados y, principalmente, el Poder Judicial.

“Te diría que el 89% están derivadas por el Poder Judicial”, señaló.

Además del acompañamiento a mujeres, el espacio trabaja con niñeces y adolescencias. Los sábados, por ejemplo, se desarrollan actividades diferenciadas para madres e hijos, entendiendo que la violencia impacta en toda la dinámica familiar.

Otro aspecto importante es que desde la asociación suelen lanzar campañas solidarias donde se busca reunir alimentos, ropa, útiles escolares o apoyo económico para las mujeres que llegan al espacio y no cuentan con un respaldo financiero. 

Este miércoles, una nueva movilización de Ni Una Menos volverá a ocupar las calles con un reclamo que, once años después de la primera marcha, sigue vigente: visibilizar las violencias, acompañar a quienes las atraviesan y construir herramientas colectivas para prevenirlas.

 Si necesitás contención, asesoramiento o acompañamiento: 2984-666605. O por mensaje privado en las redes de Quillagua, en Instagram: @asociacion.quillagua

¿Cuál es tu opinión sobre la nota?