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20/05/2026

El almuerzo como refugio: el proyecto que asiste a más de 30 usuarios de Salud Mental

Todas las semanas realizan una asamblea donde se organizan que van a comer y se dividen las tareas. Se trata de una actividad muy especial que los contiene.
Todas las semanas se organizan para concretar los almuerzos. Foto gentileza
Todas las semanas se organizan para concretar los almuerzos. Foto gentileza

Cuando llega el miércoles, Aladir Fuentes se emociona mucho. Ese día no va a almorzar solo sino que va compartir una rica comida junto a sus más de 30 compañeros del Servicio de Salud Mental. Allí todos dividen las tareas, unos compran los ingredientes, otros ponen la mesa, otros cocinan y el último grupo limpia. No es solo un almuerzo sino un momento donde se sienten contenidos.

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“Es una forma de integrarnos, valorarnos y de respetarnos como personas. Nos integramos socialmente. No hay diferencia entre el profesional, el operador y el usuario. El almuerzo nos une”, expresó Aladir que además es coordinador del servicio.

El almuerzo se realiza todos los miércoles y viernes en el centro sociocomunitario llamada La Casa del área de Salud Mental. El lugar está ubicado en las 500 Viviendas.

Los menús se votan en la asamblea. Foto gentileza


La asamblea que define todo y la división de tareas

Para llegar a compartir una rica comida nada se deja a la zar. Sandra Lavacara que también es usuaria y coordinadora de Salud Mental contó que realizan todas las semanas una asamblea a las 11 donde se tratan diferentes temas como proyectos talleres y uno de los puntos importantes el almuerzo.

“Tenemos una rifa que sostiene el almuerzo. En la asamblea elegimos el menú de forma democrática y dentro de las posibilidades. Por ahí tenemos carne picada o alitas de pollo. Y entre esos ingredientes tenemos que elegir que vamos a cocinar”, explicó.

Las opciones van a votación y luego comienza toda una logística. Un grupo es el encargado de comprar los ingredientes. Esta tarea les implica una responsabilidad que los ayuda a seguir motivándolos.

El grupo se divide las tareas: unos cocinan, otros limpian y otros compran los ingredientes. Foto gentileza

 

“Un grupo hace la puesta de muebles, otro la puesta de la mesa, el mantel, los vasos, los platos, y todo lo que necesitamos para el almuerzo. Y después viene la tarea de lavar las ollas, los platos secarlos y guardarlos. Todos tienen una tarea. Y también de barrer el lugar, dejar limpio, mantener los baños”, detalló.

“A veces comemos a las 13 o a las 14 también, siempre tenemos tolerancia para eso”, señaló Aladir.

Laura Curbelo médica psiquiatra y Jefa del Servicio de Salud Mental también explicó que buscan que el menú sea proteico. “Si comemos una pasta tratamos de ponerle aunque sea una carnecita, que tenga queso rallado. Hacemos todo ese eso para para que comamos bien”, señaló

Además cuando sobra comida cada uno lleva su taper y se lleva para la cena o almuerzo para el otro día. “Se trata de facilitar esto porque en muchas casas no está alcanzando”, remarcó.  

  Todos esperan ansiosos los miércoles y los viernes para compartir. Foto gentileza  


Un almuerzo único

Este espacio es mucho más que una comida para ellos. Curbelo resaltó que estar con otros y compartir es importante para la salud en general.

También remarcó “la posibilidad de elegir en el contexto que tiene la enfermedad, el poder elegir qué me gusta, qué no me gusta, cómo comemos, las normas que armamos en conjunto, cuándo nos levantamos, cómo respetamos al que cocinó y en la sobremesa comentar las cosas que tenemos planificadas”.

Es un refugio donde disfrutan entre todos. “Puedo decir personalmente que sentarme a comer con mi compañeros me contiene. No es lo mismo que yo me siente en mi casa solo. Esto es como una gran familia”, expresó contento Aladir.

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