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ECONOMÍA

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17/04/2026

El FMI ubicó a la Argentina entre los países beneficiados por la guerra en Medio Oriente

El Fondo actualizó sus estimaciones económicas globales contenidas en su informe Perspectivas Económicas Mundiales.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha destacado recientemente el importante impacto que la guerra en Medio Oriente está generando en las economías de todo el mundo, y en particular, las repercusiones que está teniendo en la región americana. Argentina, un país productor de petróleo, se encuentra entre las naciones que están experimentando un beneficio económico debido a los altos precios de la energía, según expresó Nigel Chalk, director del Hemisferio Occidental del FMI.

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En un reciente informe, el FMI revisó sus perspectivas económicas para Argentina, reduciendo la tasa de crecimiento para el año en curso a un 3,5%. Aunque esta cifra representa una disminución en comparación con el pronóstico de enero, sigue siendo una de las tasas más elevadas en Sudamérica, superada solo por Paraguay. Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de una inflación considerablemente alta, ubicándose entre las proyecciones más altas a nivel sudamericano para el 2026.

El conflicto en Medio Oriente está repercutiendo significativamente en el entorno financiero global, afectando los flujos de capitales y alterando las condiciones del comercio de materias primas. Esto genera una volatilidad considerable en varios países de América Latina, donde la aversión al riesgo y las fluctuaciones precio son un desafío constante.

Más allá de los beneficios temporales que los países productores de petróleo, como Argentina o Canadá, puedan experimentar en términos económicos como resultado de este commodity shock, el FMI alerta sobre las implicaciones significativas para los sectores más vulnerables de la sociedad.

Países más afectados como los caribeños, que dependen en gran medida del turismo, y en donde las importaciones netas de energía constituyen un porcentaje significativo del PIB, están sufriendo una notable presión debido a su alto endeudamiento. Asimismo, naciones de Centroamérica también se enfrentan a limitaciones fiscales importantes a medida que luchan por gestionar los efectos de los elevados precios de la energía.

Finalmente, aquellos países con déficits significativos en sus cuentas corrientes, y que dependen del financiamiento externo, encuentran un panorama financiero cada vez más restringido, dada la tentación mitigada de los inversionistas de asumir riesgos en el contexto actual.