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14/04/2026

Cada vez más peligroso: aumentan los siniestros en Ruta 22 y el foco vuelve a Damas Patricias

El incremento de accidentes reaviva las alertas en un ingreso clave a la ciudad, atravesado por reclamos y obras inconclusas. Un especialista en seguridad vial explicó por qué el sector es crítico y qué soluciones son posibles.
Se trata de un importante acceso a la ciudad, donde también transitan vecinos de barrios cercanos, escuelas y clubes. Foto: Tania Domenicucci
Se trata de un importante acceso a la ciudad, donde también transitan vecinos de barrios cercanos, escuelas y clubes. Foto: Tania Domenicucci

El cruce de Ruta Nacional 22 y calle Damas Patricias, uno de los principales ingresos a Roca, vuelve a estar en el centro de la preocupación por el incremento de siniestros viales y las demoras en la ejecución de obras clave para mejorar la seguridad en la zona. Sin ir más lejos, en la tarde del lunes se registró un fuerte choque que involucró una moto y un auto, quién conducía el rodado menor debió ser trasladada al hospital local por las fuertes lesiones. 

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Este cruce, es un sector históricamente conflictivo, tanto por el intenso caudal de tránsito como por las condiciones de infraestructura, que en los últimos años generó reiterados reclamos del Municipio local hacia Nación. Este punto forma parte del proyecto “Redes Conexas” anunciada en 2023 por el Municipio de Roca, una obra que incluía mejoras sobre calle Damas Patricias, desde la Ruta 22 hasta Alsina, con el objetivo de ordenar la circulación y brindar mayor seguridad en el ingreso y egreso a la ciudad.

Sin embargo, desde el Ejecutivo municipal han señalado en reiteradas oportunidades que, tras el cambio de Gobierno nacional, los trabajos quedaron paralizados. “Luego del cambio de Gobierno nacional, esa obra quedó paralizada por falta de pago del Estado Nacional, sin perspectivas de continuidad y sin respuestas ante las solicitudes de finalización presentadas por el Municipio”, indicaron.

Entre las alternativas que se habían planteado para mejorar la seguridad del cruce, se encontraban la instalación de derivadores o la semaforización. Incluso, en febrero de este año, el Municipio elevó un nuevo reclamo a Vialidad Nacional solicitando, entre otros puntos, la restauración de las barandas del puente ubicado en la intersección.

El lugar no sólo es utilizado por quienes circulan por la Ruta 22 hacia otras localidades, sino también por vecinos de sectores cercanos como El Manzanar, Jockey Club, Chacra Monte y zonas de chacras. A esto se suma el tránsito hacia espacios deportivos como el predio del Deportivo Roca, donde además funciona la ESRN 150, lo que genera una alta concentración vehicular en horarios pico.

La vía es utilizada para quienes transitan en las zonas urbanas que rodean la ruta 22. Foto: Tania Domenicucci
La vía es utilizada para quienes transitan en las zonas urbanas que rodean la ruta 22. Foto: Tania Domenicucci

A las demoras en las obras se suman reclamos de usuarios por la falta de iluminación, la presencia de baches, la peligrosidad del puente y los canales que atraviesan el sector, lo que complejiza aún más la circulación.

Por su parte, desde Vialidad Nacional respondieron a los cuestionamientos del Municipio asegurando que este tipo de proyectos “había sido utilizado en años anteriores para canalizar fondos nacionales hacia obras municipales” y que actualmente se decidió “priorizar la conservación de rutas nacionales”.

La mirada técnica: “Es muy difícil resolverlo sin una obra de fondo”

En este contexto, el especialista en seguridad vial y exdirector de Tránsito de Roca, Diego Iraldi, analizó la situación y advirtió que, más allá de las responsabilidades políticas, el problema requiere soluciones estructurales y acciones coordinadas.

En primer lugar, remarcó que la responsabilidad sobre la intervención en ese sector recae en Nación, al tratarse de una ruta nacional. No obstante, consideró que también es necesario avanzar en decisiones locales que prioricen la seguridad de quienes transitan por el lugar.

“Si hablamos de responsabilidad, es Nación quien debería tomar cartas en el asunto en función del tránsito denso que hay sobre la Ruta 22. No se le puede cargar esa tarea al Municipio”, explicó. Sin embargo, también planteó que “las decisiones políticas podrían pasar por resolver la situación en pos de cuidar la vida de los roquenses y de todos los que pasan por allí”.

Desde el punto de vista técnico, Iraldi fue contundente: en las condiciones actuales, la intersección presenta limitaciones importantes que dificultan soluciones inmediatas. “Ahí no se puede colocar un semáforo tal como está hoy la infraestructura. Hay una especie de puente muy precario, con canales por debajo, y cualquier maniobra incorrecta puede terminar en un accidente grave”, detalló.

Fuerte choque en el ingreso a la ciudad, en Damas Patricias y Ruta 22. Foto: Gentileza DLN
Fuerte choque en el ingreso a la ciudad, en Damas Patricias y Ruta 22. Foto: Gentileza DLN

En ese sentido, indicó que la prioridad debería ser una obra de fondo que incluya el entubamiento del canal y la construcción de un puente adecuado que permita ordenar la circulación. Recién a partir de esa base, señaló, podrían evaluarse otras medidas como la semaforización.

Semáforos inteligentes y coordinación del tránsito

En una proyección a futuro, el especialista consideró que la implementación de semáforos inteligentes podría ser una alternativa efectiva, siempre que se integren dentro de un sistema coordinado a lo largo de toda la traza urbana de la Ruta 22.

“La lógica sería contar con semáforos sincronizados que permitan una ‘onda verde’ a 60 kilómetros por hora, que es la velocidad máxima en zona urbana. Eso permitiría un tránsito más fluido y ordenado”, explicó.

Al mismo tiempo, advirtió que los dispositivos actuales no logran resolver el problema de fondo. “Hoy los semáforos terminan trabando el tránsito, generan impaciencia y muchas personas no los respetan. Se ven maniobras peligrosas, circulación en contramano y desorden generalizado, sobre todo en horarios pico”, señaló.

Iraldi también hizo hincapié en que la problemática no se limita únicamente a la obra pública, sino que involucra el comportamiento de los conductores y la falta de control.

“El problema es más amplio. No es sólo infraestructura vial, también tiene que ver con el respeto a las normas. Hoy hay conductas que agravan la situación y aumentan el riesgo de siniestros”, indicó.

Propuestas inmediatas: coordinación y control en horarios pico

Como medida a corto plazo, el especialista planteó la necesidad de implementar acciones coordinadas entre Nación, Provincia y Municipio, especialmente en los momentos de mayor circulación.

Entre las alternativas, mencionó la posibilidad de establecer operativos de control con presencia de personal de seguridad vial que regule manualmente el tránsito en puntos críticos, priorizando la fluidez sobre la ruta.

“Se podría trabajar con la Policía Caminera en horarios pico, coordinando la circulación en los cruces más conflictivos. Son medidas que no resuelven el problema de fondo, pero pueden mejorar la situación en lo inmediato”, explicó.

Finalmente, Iraldi insistió en la necesidad de generar espacios de trabajo conjunto entre los distintos niveles del Estado. “La solución no va a venir de un solo lado. Es necesario sentarse, analizar el tránsito y planificar acciones en conjunto. Hoy cada uno se deslinda y el problema sigue”, concluyó.

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