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05/04/2026

Quimhue tiene casa propia: la histórica librería abrió una nueva etapa en Roca

La dueña de la librería utilizó todos sus ahorros para que librería Quimhue tenga su primer local propio y explicó que "nunca pensó ni va a pensar en cerrarla".
 La librería Quimhue abrió su primer local propio en San Martín 1119, marcando una nueva etapa en sus casi seis décadas de historia en General Roca. Foto Tania Domenicucci-ANR
 La librería Quimhue abrió su primer local propio en San Martín 1119, marcando una nueva etapa en sus casi seis décadas de historia en General Roca. Foto Tania Domenicucci-ANR

En tiempos de pantallas, redes sociales y cambios en los hábitos culturales, la lectura sigue teniendo un lugar entre los roquenses. Al menos así lo observa Fernanda Salgado, actual dueña de la histórica librería Quimhue, quien asegura que el interés por los libros sigue vigente, aunque las ventas atraviesen un momento complejo.

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Con el reciente traslado a su primer local propio, la histórica librería Quimhue abrió una nueva etapa en su recorrido por General Roca. El nuevo espacio, úbicado en San Martín 1119, reúne miles de ejemplares y conserva objetos que acompañan a la librería desde sus inicios. "Quimhue es mucho más que un comercio" explicó Salgado, quien destaca el vínculo construido con los lectores durante décadas.

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Bocha Salgado tomó la librería Quimhue en 1968 y marcó el espíritu del lugar: un espacio abierto a los libros, el encuentro y la conversación. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

“Yo creo que no es un comercio como comercio. Es un lugar donde hay clientes-amigos o amigos-clientes”, contó. Ese clima de cercanía se vio reflejado incluso en la reciente mudanza al nuevo local: 31 personas colaboraron para trasladar cajas y libros. “Muchos no eran amigos personales míos, eran amigos de Quimhue. Clientes que vienen, charlan, toman mate, miran libros. A veces compran y a veces no”, relató.

Para ella, ese espíritu fue heredado de su madre, Bocha Salgado, quien tomó la librería en 1968 y marcó el estilo del lugar. “La idea siempre fue que la gente se sienta cómoda, que pueda venir, charlar, estar”, recordó.

El vínculo de Fernanda Salgado con los libros y la librería se construyó desde muy chica. Su madre comenzó en Quimhue cuando ella tenía apenas siete años y desde entonces creció entre estantes, lectores y conversaciones. “Yo me crié en Quimhue”, recordó. Después de la escuela pasaba por el local y, ya en la secundaria, comenzó a ayudar con la venta de textos. Con el tiempo, ese espacio también se convirtió en un lugar de formación: allí escuchaba a los adultos debatir de política, literatura y actualidad, en un ambiente que marcó su relación con la lectura y con la propia librería.

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Fernando Salgado afirmó que la emociono los más de 20 clientes que colaboraron con la mudanza hacía el nuevo local. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Respecto a la situación actual de las librerias y la lectura, Fernanda reflexionó sobre cómo leen hoy los roquenses, en un contexto económico complejo pero con el interés por los libros todavía vigente.  “La venta no va del todo bien, pero no tiene que ver con la lectura. La gente lee, pero muchas veces no puede comprar porque no le alcanza la plata”, explicó. Según señaló, la situación económica impacta directamente en la compra de libros. “Primero pagan los servicios, los impuestos, hacen una compra en el supermercado y ya para el día 20 no tienen un mango. Entonces leen de prestado, van a la biblioteca o se prestan libros”, describió.

Los jóvenes leen. Desde Harry Potter para acá, los chicos leen más en papel”, afirmó. De todos modos, reconoció que el contexto cultural cambió con el paso del tiempo. “Hoy hay mucha pantalla, mucho streaming, celulares. No es lo mismo que en los años 80, cuando el entretenimiento pasaba por la lectura, la televisión o el cine”, explicó.

A lo largo de sus más de cinco décadas de historia, Quimhue pasó por varios locales en el centro de General Roca, acompañando los cambios de la ciudad y manteniendo siempre su esencia. El primer espacio fue un pequeño local sobre Tucumán casi Neuquén, y desde entonces la librería se trasladó en distintas oportunidades: por la misma cuadra de Tucumán, luego a España y 9 de Julio, más tarde a un local en el Rocapel sobre avenida Roca, también detrás del Viejo Molino, y durante 15 años frente al Banco Macro. En los últimos años funcionó en Italia entre Mitre y San Martín, hasta concretar finalmente su mudanza al nuevo local propio, una etapa que marca un hito en la historia de la tradicional librería roquense. 

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El espacio alberga unos 10 mil ejemplares y mantiene algunos objetos que acompañan a la librería desde sus inicios en 1968, como una banqueta y el escritorio histórico. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Después de pasar por distintos locales en la ciudad durante casi seis décadas, Quimhue abrió finalmente su primer espacio propio. El proyecto implicó una fuerte decisión personal de Salgado, quien destinó sus ahorros para comprar una casa en el centro y convertirla en la nueva librería. “Es la primera vez que Quimhue tiene un local propio y estamos orgullosos de eso" afirmó su dueña.

Mientras tanto, el espíritu del lugar sigue siendo el mismo: una librería donde los libros conviven con las charlas, el mate y la comunidad que se formó alrededor de ellos.

“Yo quiero que Quimhue siga”, aseguró Salgado respecto al futuro de la librería, que se encuentra celebrando su segunda semana en el nuevo local. Si algún día deja de estar al frente, su deseo es que alguien continúe el camino: “No tiene que ser un familiar. Lo importante es que la librería siga existiendo” afirmó una referente de la lectura roquense.

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