Publicidad
 
05/04/2026

Vecinos preocupados por camiones que circulan con cargas sin sujetar

La situación es tan riesgosa como frecuente en la región: el traslado de bines de madera apilados a gran altura, sin ningún tipo de amarre, por caminos rurales y rutas de la ciudad.
Vecinos y vecinas que transitan frecuentemente los caminos rurales comentan que la situación registrada es habitual en la zona. (Foto: Gentileza)
Vecinos y vecinas que transitan frecuentemente los caminos rurales comentan que la situación registrada es habitual en la zona. (Foto: Gentileza)

El registro fotográfico, captado este último miércoles por un vecino entre las 18 y las 19 horas sobre el puente de la calle Nahuel Huapi, muestra a un camión de gran porte circulando con su carga completamente suelta, a escasos metros de un ciclista que transita por la banquina.

"Camiones con bines sin atar en caminos rurales y rutas provinciales (...) es algo muy habitual en esta zona", advirtió el vecino que compartió la situación, dejando en evidencia una problemática que pone en riesgo a terceros.

El tránsito pesado e irregular en estas zonas periféricas no solo es un peligro para peatones y ciclistas, sino que también se convierte en un factor de estrés constante para conductores que viven (o deben atravesar la ciudad a los barrios alejados), y buscan en los caminos vecinales una vía alternativa, de menor congestión evitando el intenso tráfico de las rutas principales.

Lo que dice la normativa frente a la realidad

En la provincia de Río Negro, la circulación de camiones con cajas cosecheras sin amarrar está estrictamente prohibida y constituye una falta grave a la seguridad vial. La normativa vigente exige a las empresas de transporte y a los conductores la correcta estiba y sujeción de la carga para evitar caídas y siniestros en los caminos y rutas.

Este requerimiento de seguridad cobró aún más relevancia desde agosto de 2025, cuando el gobierno nacional habilitó la libre circulación de bitrenes —vehículos de hasta 30 metros de largo— en rutas nacionales que atraviesan la provincia, como la 22, 23, 40 y 151.

El dilema del Alto Valle

Sin embargo, en los caminos rurales de la comarca frutícola se vive otra realidad. Durante la temporada, es habitual observar la circulación de rodados viejos de gran porte, muchas veces deteriorados, que no logran cumplir con las normas mínimas de seguridad y tránsito exigidas por la ley.

Esta dualidad entre la norma y la calle plantea un interrogante complejo y de difícil resolución para las autoridades que deben ejercer los controles: ¿cómo se regula de manera estricta el tránsito de estos camiones antiguos, cuando en la gran mayoría de los casos representan la única herramienta de trabajo, transporte y sustento para decenas de familias de pequeños productores y trabajadores rurales vinculados a la actividad histórica del Alto Valle?

Un debate que, por ahora, sigue transitando por la cornisa de la seguridad vial, a la espera de un equilibrio que proteja a quienes circulan sin restringir a los eslabones más vulnerables de la cadena productiva.

¿Cuál es tu opinión sobre la nota?