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REFORMA DEL GOBIERNO

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27/01/2026

Qué es el dumping: el sistema para bajar los precios de productos importados

La medida busca evitar los abusos de este instrumento que, en la práctica, terminan encareciendo los productos en el mercado local.

En un esfuerzo por fomentar una economía más justa y competitiva, el Gobierno Nacional ha implementado una significativa reforma del sistema antidumping, a través del Decreto 33/2025. Este cambio en la normativa tiene como principal objetivo suavizar los precios de los productos importados, tanto para los consumidores finales como para la industria, y remediar las disparidades que han caracterizado al mercado local.

Para poner en contexto estas modificaciones, es crucial entender qué es el dumping y cómo afecta el mercado. El dumping ocurre cuando un producto importado es vendido a un precio inferior al precio de mercado de su país de origen. Este fenómeno crea una competencia desleal contra la producción local, generando un entramado desigual en la economía nacional. Históricamente, las medidas antidumping han servido para proteger las industrias domésticas ante tal competencia, pero en Argentina, dichas protecciones se han vuelto excesivas y, en ocasiones, sirvieron para mantener artificialmente altos los precios de ciertos productos.

El problema se evidencia en artículos como las bicicletas, que han mantenido medidas antidumping desde hace más de dos décadas, resultando en precios excesivamente altos. Similarmente, las planchas eléctricas son un ejemplo palpable de estas disparidades: aunque en Europa cuestan menos de la mitad, en Argentina su costo supera los $100.000. Otro caso notable es el de los calefactores, con precios que exceden los $30.000 en territorio nacional, comparados con los $27.000 de Brasil.

No sólo se ven incrementos exorbitantes en estos productos, sino que también se aplican altos derechos de importación sobre ventiladores, procesadoras, y bombas de agua, con tarifas que pueden alcanzar hasta un asombroso 246% del valor total del producto importado. Esto no sólo grava al consumidor, sino que también sofoca la libre competencia que podría beneficiar a la economía en su conjunto.

Con la reforma al sistema, los procesos y plazos para la aplicación de medidas antidumping se han vuelto más estrictos y de menor duración. Anteriormente, estas medidas podían extenderse indefinidamente en períodos de cinco años. Ahora, su duración inicial será de tres años, con una única extensión posible de dos años más. Además, el tiempo de investigación para aplicar una medida se ha reducido significativamente; lo que antes tomaba hasta 12 meses, ahora no podrá exceder los 8 meses. Junto con esto, el sistema burocrático ha sido simplificado a través de la eliminación de la doble ventanilla, centralizándose toda la documentación en la Comisión Nacional de Comercio Exterior.

Para garantizar que estas decisiones no deriven en consecuencias negativas para los consumidores, la participación activa de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia y la Subsecretaría de Defensa del Consumidor será crucial. Integrar a estas instituciones en el análisis asegura un balance adecuado entre proteger la producción local y evitar cargas excesivas para el consumidor final.