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REFUGIO

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21/01/2026

Así son los días de Juliana Awada en Villa La Angostura luego de la separación

Juliana Awada se instaló en su mansión de Villa La Angostura tras separarse: las fotos

Hace apenas unas semanas se confirmó la separación entre Juliana Awada y Mauricio Macri, un anuncio que resonó en los titulares de todo el mundo. Buscando un respiro del ojo público, Awada ha decidido instalarse en su majestuosa mansión de Villa La Angostura, un rincón en la Patagonia argentina que constituye un espacio ideal para encontrar la paz y reflexionar sobre este nuevo capítulo de su vida. Esta elección de residencia en la Patagonia no es nueva en su vida, sin embargo, en este nuevo contexto, adquiere un significado especial.

La residencia, situada a escasos metros del imponente lago Nahuel Huapi dentro de la Bahía de San Patricio, destaca por su diseño que se amalgama con la naturaleza. Esta casa no es extravagante, sino más bien sobria y elegante, con líneas arquitectónicas limpias, volúmenes que se integran cuidadosamente con el bosque circundante y un impresionante revestimiento en chapa negra que complementa el ambiente boscoso. Con amplios ventanales que permiten la entrada de la luz natural, los interiores se iluminan con calidez, brillando al compás del sol a lo largo del día.



El interior de la casa es una expresión más del buen gusto de Juliana Awada; un lugar donde el estilo industrial se encuentra con toques acogedores y familiares. En el espacioso living, tonos neutros y textiles confortables se combinan creando un ambiente sereno y pausado, donde la atención no se desvía hacia mobiliario ostentoso, sino que invita al disfrute pausado del calor del hogar a leña, que se alza majestuoso en el centro de la sala.



La conexión con la naturaleza no se detiene en las ventanas; la casa dispone de galerías que articulan los espacios interiores con el exhuberante entorno exterior. Aquí, cada rincón parece diseñado tanto para el recogimiento personal como para encuentros íntimos con la piedra angular del paisaje patagónico. Un invernadero adornado en vegetación diversa y un puerto privado que se extiende hacia las aguas del lago alimentan la sensación de retiro perfecto, de un santuario apartado donde el tiempo parece detenerse.



Juliana Awada ha mantenido este refugio con discreción, publicando en las redes sociales tímidos destellos de su vida cotidiana en esta propiedad que, hoy más que nunca, representa un auto-exilio reflexivo. En este alejado rincón de la tierra, rodeada por agua, fuego, verdor y madera, Awada ha encontrado un entorno acorde a su situación actual, un espacio donde la tranquilidad y la introspección se convierten en sus compañeras permanentes. Estas imágenes de su mansión surgen como un testimonio de la interacción entre el ser humano y el entorno, proponiendo un estilo de vida pausado y consciente en medio de la revolución personal que significa comenzar de nuevo.

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