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18/01/2026

Un pastor de Roca movilizó a 100 voluntarios para ayudar a reconstruir Mallín Ahogado

Durante una semana, 100 personas de distintos puntos del país viajaron a Mallín Ahogado para “servir a la comunidad en lo que haga falta”.
Desde el año 2000 realizan voluntariados en pueblos de la Región Sur y la Cordillera. (Foto gentileza)
Desde el año 2000 realizan voluntariados en pueblos de la Región Sur y la Cordillera. (Foto gentileza)

Rubén Lago, junto a su esposa, lleva casi 30 años en el pastorado. En 1987 se radicaron en la ciudad de General Roca y, desde el año 2000 realizan voluntariados en pueblos de la Región Sur y la Cordillera.

La actividad comenzó puntualmente en Los Menucos, Maquinchao y Sierra Colorada. “En la década del 90 estaban muy caídos por la quita del ferrocarril. Salimos a otros lugares como Sierra Grande, que también estaba en un momento difícil después del cierre de la mina”, detalló Lago en diálogo con ANRoca.

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Los voluntariados suelen realizarse en verano. Durante una semana, entre 60 y 100 personas de distintos puntos del país viajan a alguno de estos pueblos para “servir a la comunidad en lo que haga falta”.

La jornada N.° 20 tuvo lugar en Mallín Ahogado, una zona rural y turística que en 2025 fue fuertemente afectada por los incendios que consumieron cerca de 10.000 hectáreas en todo Río Negro. La modalidad, explicó el pastor, es visitar el lugar un mes antes para relevar necesidades y luego, en enero, ir directamente a trabajar.

“Estábamos ahí y todo el tiempo pasaban los aviones y los helicópteros hacia Puerto Patriada. Eso te pone en contacto con que acá estamos ayudando con lo que pasó, pero ya está volviendo a pasar”, recordó Lago.

Este año la jornada logró reunir a 100 voluntarios de todo el país, entre ellos un grupo de profesionales que pudo brindar indicaciones a los jóvenes que viajaban y que no tenían experiencia en este tipo de trabajos.

Entre los voluntarios había un ingeniero, dos gasistas y un plomero matriculado, varios albañiles y dos psicólogos, quienes se abocaron a la contención de personas “que estaban atravesando situaciones anímicas muy complicadas”. También viajó un panadero de Roca junto a una ayudante.

Según detalló Lago, el nexo con las familias afectadas se realiza a través de Desarrollo Social. “Nos puso en contacto con cinco familias. Cuatro de ellas son de un mismo clan familiar y a los cuatro se les quemaron las casas. El otro era un hombre al que se le quemó la casa dos veces”, explicó.

Ante la posibilidad de que su vivienda volviera a incendiarse, este último hombre solicitó a los voluntarios la construcción de un tanque australiano porque “tenía los materiales, pero para una persona sola es una tarea titánica”, aseguró el pastor.

En una tarde y una mañana lograron dejar el tanque hormigonado y listo para ser utilizado. Lago destacó que “la consigna es ir a trabajar”, lo que les permite cumplir con todas las tareas que se proponen.

“Nosotros desayunamos a las 7 de la mañana, a las 8 cada uno está en su lugar de trabajo y vamos de corrido hasta las 3 o 4 para no interrumpir la actividad, porque después cuesta más retomar. Almorzamos a esa hora y tipo siete de la tarde hacemos actividades recreativas con niños en la plaza y demás”, relató sobre el cronograma diario.

Durante la estadía de una semana lograron terminar una casa a la que le faltaba el revoque interior y exterior; realizaron la instalación de agua y de luz en otra vivienda; construyeron cámaras sépticas en cuatro casas para que pudieran utilizar sus baños y también hicieron una canaleta de 300 metros para enterrar el cable eléctrico de la vivienda que se había incendiado dos veces, con el objetivo de evitar que vuelva a quedar sin ese servicio ante un nuevo percance.

Además, trabajaron en la escuela donde se alojaban, donde pintaron seis aulas, construyeron juegos para los chicos y reciclaron una cancha de básquet en la residencia estudiantil, entre otras tareas.

Rubén Lago forma parte de la congregación Comunidad Cristiana y, en el voluntariado, al menos la mitad de los participantes pertenece a la iglesia. Este año, la otra mitad llegó desde Santa Rosa (La Pampa), Río Cuarto (Córdoba), Buenos Aires, San Juan, Bariloche y Villa La Angostura.

Lago destacó además que en los últimos años comenzaron a participar familias completas. “Este año vinieron cinco matrimonios con sus propios hijos. Y es muy lindo ver a los chicos de siete, nueve, diez años pintando o haciendo lo que esté al alcance de ellos, para que se sientan parte y vayan tomando conocimiento, que vean las necesidades”, expresó.

Las jornadas misioneras son un punto de inflexión para la comunidad y también para quienes participan. “Jesús dijo que es más bienaventurado dar que recibir y en el libro de Hechos dice que Jesús anduvo haciendo bienes por todas partes. Un poco esas son las frases que nos inspiran a nosotros para hacer esto que estamos haciendo”, concluyó.

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