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05/11/2025

Entre correas y confianza: el otro lado de los paseos con perros en Roca

Más allá del paseo diario, hay una tarea de vínculo y educación. Paseadores locales hablan de seguridad, empatía y los problemas que todavía enfrentan en los espacios públicos de la ciudad.

Salir a pasear con un perro puede parecer una rutina sencilla, pero detrás de cada caminata hay decisiones importantes: desde el respeto por el animal hasta el uso responsable del espacio público. En Roca, los paseadores coinciden en que el bienestar del perro debe ser la prioridad, y que la empatía y el vínculo son la base de toda salida.

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Yo paseo a dos o tres perros por vez, pero siempre me aseguro de que se lleven bien. Hay algunos más celosos o que no han convivido con otros, y eso puede generar agresividad”, contó Mauro paseador local con varios años de experiencia. Según explica, los recorridos suelen abarcar entre tres y cuatro kilómetros —unas treinta cuadras—, y los trayectos más elegidos son los del Canal Grande, el paseo del Canlito, el Patronato y el óvalo. “El tramo del canal entre Mendoza y Jujuy es ideal por la seguridad. Es amplio, con poco tránsito y uno puede estar tranquilo de que no se crucen autos”, explica.

A través de consultas a diferentes pasadores, pudimos constatar que el servicio de paseo ronda entre los 8.000 y 15.000 pesos, y se adapta al tiempo y las necesidades de cada persona y su mascota. “Mayormente intento llegar a un punto donde los libero un rato, porque están encerrados todo el día. Pasear siempre con correa no me parece tan lindo para ellos”, explica Mauro. Además, el paseador dedica parte del recorrido a la educación: enseñarles a no tirar de la correa, a caminar cerca y, sobre todo, a generar confianza.  

Está muy mal aprendido que hay que tratarlos de manera dominante o para que tengan miedo. En realidad, tenés que formar un vínculo sano. Si el perro te ve como alguien que lo reta o lo humilla, cuando tenga oportunidad va a escapar. Si confía, te sigue y vuelve cuando lo llamás”, arguementa.

Entre las dificultades cotidianas, el paseador remarca la falta de tachos de basura en algunos sectores del canal, especialmente en el Paseo de la Mujer. “Es una queja que tengo hace años. En todo ese tramo no hay ni un tacho. Muchos terminan dejando las bolsas tiradas o tienen que caminar varias cuadras con los desechos. Yo trato de tirarlas siempre en los tachos , pero no debería ser así”, dice.

Otros pasadores señalaron también que la falta de seguridad en el Canal Grande, muchas veces representa un peligro para los animales. En reiteradas ocasiones más de uno se acercó y cayó al agua.

Más allá de los obstáculos, tanto él como otros trabajadores del rubro insisten en que el paseo no es solo un servicio, sino una experiencia compartida. “Lo importante es respetar al animal, entender cómo se siente más cómodo y no asustarlo. Cuando el perro se siente seguro, disfruta. Y cuando disfruta, el paseo cumple su verdadero objetivo", finalizó.

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