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22/06/2025

La historia interminable de una vieja F100 que recorrió la meseta rionegrina

Varias veces estuvo abandonada en talleres, la restauraron, y volvió a la vida. Tiene un inmenso valor sentimental para uno de sus últimos dueños.
La camioneta para Julián tiene un gran valor, está llena de recuerdos, aventuras, y los primeros años de su hijo fueron en el asiento de esa mítica F100.
La camioneta para Julián tiene un gran valor, está llena de recuerdos, aventuras, y los primeros años de su hijo fueron en el asiento de esa mítica F100.

La foto de una vieja F-100 modelo 1967 se ha viralizado en las redes sociales. La publicación se llenó de mensajes y su dueño comenzó a recordar las mil aventuras que lo unen a ese vehículo, que tiene las características del ave fénix, ya que varias veces estuvo abandonada como chatarra en los talleres, y volvió a sus tiempos de plenitud resurgiendo casi de sus propias cenizas.

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Se trata de una camioneta que estaba abandonada en un taller de la Línea Sur rionegrina y fue restaurada.

Los años hicieron que nuevamente termine tirada en otro taller hasta que Julián, uno de sus últimos dueños nuevamente la reconstruyó. Juntos recorrieron uno de los caminos más duros de Patagonia, los de la inmensa Meseta de Somuncurá en Río Negro. Con sus subidas empinadas, sus lomas de piedra imposibles y sus lagunas heladas, esa meseta rionegrina tiene de las huellas más duras de todo el territorio argentino.

La historia de la camioneta la reconstruyó Julián Guechimpan, que contó a ANRoca que en el 2008 un equipo de corredores de safari de Valcheta la rescató de un taller, y ahí esa "chata" vivió una época de competencias y exigencias.

Luego de su aventura con el equipo de safari, la F100 pasó a manos de una empresa de electricidad y luego fue propiedad de un chacarero. Sin embargo, nuevamente terminó abandonada en un taller, donde permaneció un buen tiempo.

Después de haber sido abandonada, la vieja F-100 fue rescatada por Julián, quien logró volverla a la vida una vez más. La camioneta fue utilizada para tareas de campo y rescate de personas en la meseta de Somuncurá y Chipauquil. En invierno, con heladas y fuertes nevadas, Julian y su Ford recorrieron Treneta, Yaminué, Valcheta y Chipauquil llevando leña, auxiliando vehículos varados y realizando trabajos de campo. “Recorrí la meseta de punta a punta, subiendo por Chipauquil, llegando hasta El Puntudo, pasando por Las 4 Lagunas, hasta la Laguna la Picasa” recuerda Julián ,que tambein mencinó los caminos que rodean al Cerro Corona.

La F-100 es ideal para recorrer los caminos intrincados y pedregosos de la zona, donde otros vehículos 4x4 más modernos han quedado varados. “Los caminos de la Meseta se hicieron con estas camionetas, si no sabes manejar en la piedra, no conoces la zona y no tenés una F100, corres serio riesgo de quedar tirado” mencionó.

La camioneta para Julián tiene un gran valor, está llena de recuerdos, aventuras, y los primeros años de su hijo fueron en el asiento de esa mítica F100.

A veces los caminos de la vida son más duros que la piedra de la meseta, y Julián se separó de esa amada camioneta, pero aún la recuerda y añora volver a reencontrarse con ella y volverla a la vida otra vez. Según explicó, ahora la Ford descansa en un campo y está fuera de servicio.

Los recuerdos se precipitaron luego de que el propio Julián pusiera una foto en el grupo de Facebook F100 ARGENTINAar, donde se avivaron las brasas de ese fuego interminable que lo une a esa vieja F100. 

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