Publicidad
 

INSPIRACIÓN

|
08/06/2025

Valentín Yan contó quién lo motivó a dedicarse al automovilismo

Hijo de la recordada Romina Yan y nieto de Cris Morena y Gustavo Yankelevich, el joven piloto habló a fondo de su pasión fierrera.

Nacido en una familia icono de la televisión, Valentín Yan, hijo de la talentosa Romina Yan, nieto de la afamada productora Cris Morena y del influyente Gustavo Yankelevich, ha decidido marcar su propia senda, dejando de lado el mundo del espectáculo por la adrenalina de las pistas de carreras.

Desde joven, Valentín, ahora de 21 años, mostró una inclinación hacia las máquinas, una pasión que se gestó a los ocho años. Su interés por los motores y la velocidad no fue algo heredado del éxito familiar en la televisión; fue algo más personal, innato y genuino. Empezó en kartings, un primer paso hacia su intención de ser parte del selecto mundo del automovilismo argentino.



En un interesante encuentro televisivo con Juana Viale, Valentín compartió detalles de su transición hacia el automovilismo. Narró que, a pesar de sus raíces familiares en el mundo del entretenimiento, lo suyo fue una pasión distinta, una que fue descubriendo lentamente y que se materializó por completo gracias a un impulso inesperado de su abuelo, Gustavo Yankelevich, quien le presentó una simple pero reveladora pregunta: "¿Qué te hace feliz?".

Este cuestionamiento fue una luz para Valentín en un momento clave de su vida. Reconocía que sus estudios no eran su camino y, tras el consejo de su abuelo, supo que su verdadera felicidad estaba en el rugir de los motores y en el desafío de la alta velocidad. Esta realización le brindó el coraje necesario para dedicarse de lleno a ser piloto de carreras.



Sobre cómo percibe la postura de su madre, Romina, acerca de su elección de vida, él, profundamente emocionado, compartió que ella probablemente hubiera sentido miedo, pero igualmente lo hubiera apoyado fervientemente. La conexión que Valentín siente con su madre va más allá de la vida; él la siente presente, como una fuerza que lo guía silenciosamente y le brinda ese apoyo vital que necesita.

La carrera de Valentín Yan aún es joven, pero su promesa en el TC 2000 indica que es solo el comienzo de un brillante futuro en el automovilismo argentino. La historia de su transición es más que un simple cambio de carrera: es una afirmación de que seguir aquello que realmente nos hace felices es, al final del día, lo más importante.