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ALARMA FINANCIERA PARA LAS FAMILIAS ARGENTINAS

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06/06/2025

Tarjetas de crédito: crece la morosidad y el costo financiero total sigue arriba del 100%

La morosidad en los préstamos otorgados a personas físicas muestra un camino ascendente, según el último informe de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA).

El panorama económico para muchas familias argentinas pinta un escenario cada vez más desafiante. Según los últimos informes, el endeudamiento medio crece sin frenos evidentes, un fenómeno impulsado en gran medida por el uso extendido de tarjetas de crédito y los costos asociados que estas representan.

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En el año actual, los hogares argentinas han tendido a utilizar el crédito como una herramienta para cubrir necesidades básicas como alimentación, lo que deja entrever un problema estructural en la disposición de ingresos.

El incremento de la morosidad es patente. La mora en préstamos otorgados a individuos viene creciendo rápidamente, con un informe reciente de ADEBA indicando que en febrero los impagos en financiaciones a familias ascendieron al 2,9%. Este traslado de mora es especialmente notorio en el uso de tarjetas de crédito y préstamos personales, donde se han registrado cifras históricamente altas. Esta tendencia se acentúa entre los hogares de ingresos medios y bajos, quienes deben lidiar además con tasas financieras prohibitivas.

Un estudio del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas resalta esta dependencia del crédito: esencialmente, el 58% de las deuda se relaciona con alimentos. En cifras actuales, el 65% de los hogares reporta tener al menos dos deudas, mientras un porcentaje significativo afirma destinar de 40% a 60% de sus ingresos mensuales al servicio de pasivos. Las tasas de interés elevadas, que en algunos casos alcanzan hasta el 200%, son un factor primordial en este escenario de asfixia económica.

Explorando las causas detrás de estas altas tasas, es fundamental mirar al sistema bancario. Aunque el Banco Central ha intentado bajar las tasas de referencia y controlar la inflación, estos esfuerzos no se han reflejado en el coste crediticio para el consumidor medio. Razones detrás de estas reticencias por parte de la banca incluyen la percepción del riesgo de crédito elevado, lo que ha llevado a mantener condiciones severas tanto para el financiamiento como para los planes de refinanciación de deudas impagas.

A modo de respuesta, las estrategias financieras de las familias están tomando un giro hacia cautela. Las estadísticas del sector muestran un uso moderado del crédito en recientes meses, aun incluyéndose nuevas ofertas de compra por cuotas del sector privado y las alternativas de prestación disponibles en plataformas digitales. Esta cautela, sin embargo, podría no contrarrestar la presión económica sin una intervención concreta en la política de tasas que facilite un acceso más equitativo al crédito.

En definitiva, lo que persiste es un entorno donde las tasas elevadas perpetúan el ciclo de endeudamiento, impidiendo un desahogo financiero real y dejando a las familias en una encrucijada frente a la recuperación económica esperada.