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TELEVISIÓN

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17/05/2025

Santiago Del Moro reveló quién dio el visto bueno para el regreso de Catalina a la casa de Gran Hermano

La ex participante del reality levantó preocupación por sus problemas de salud, por eso, cuando entró nuevamente las preguntas empezaron a tomar fuerza.

El mundo de la televisión no ha escapado a la polémica en las últimas semanas, y una de las figuras centrales ha sido sin duda Santiago Del Moro, quien ha tenido que enfrentar interrogantes acerca de la salud de una de las concursantes más notables de la edición actual de Gran Hermano. Desde los estudios de LAM (América TV), Del Moro se dirigió a los rumores y especulaciones que habrían empañado la moral del programa y generó titulares al discutir la reincorporación de Catalina Gorostidi al reality, luego de su declaración pública sobre sus problemas de salud.

Catalina, conocida por su participación polémica en las temporadas pasadas, irrumpió en la escena nuevamente a finales de marzo, algo que no pasó desapercibido para críticos y fanáticos por igual. Las redes sociales se encendieron con debates sobre la ética del show, principalmente dirigida a los riesgos potenciales para Catalina, quien había sido abierta sobre sus problemas con el trastorno alimenticio. Estas críticas no inmutaron a Del Moro, quien fue directo al describir los protocolos médicos y psicológicos que el programa mantiene para resguardar el bienestar de los participantes.



Aseguró que los controles de salud son severos y que la permanencia de cualquier concursante necesita de la supervisión estricta del staff médico. Recalcó que, al igual que otros competidores, Catalina contó con apoyo psicológico constante, algo que afirmó, le resultó beneficioso. Esta postura busca contrarrestar los argumentos que adjudican a la producción del programa actitudes negligentes con relación al bienestar mental de sus habitantes durante las interminables horas en una casa llena de cámaras y bajo una enorme presión social.

Curiosamente, la visita de Catalina a la casa no prosperó, y su estancia terminó después de algunas semanas, abriendo de nuevo el debate sobre cómo los programas de formato reality deberían abordar la salud mental de sus participantes. Del Moro fue vehemente al defender el choque entre salud y entretenimiento, argumentando que la interacción constante y la oferta de un terapeuta fue positiva para Catalina.



La tormenta no termina aquí. Fuera de los controversiales casos de salud, otra jugadora, Chiara Mancuso, ha generado revuelo por los supuestos favoritismos y complicidades con el equipo de producción, situación que Del Moro desestima por completo. Definió estas acusaciones como "una auténtica hijaputez", dolido por las alegaciones infundadas que ponen en duda la transparencia del casting del reality. Remarcó que Chiara pasó por el mismo estricto proceso que cualquier otro participante y que, finalmente, su falta de aceptación por parte del público fue lo que determinó su salida del show. "Siempre hay campañas de calumnias", replicó, preparando el telón ante las críticas.

En suma, mientras la temporada actual se encamina hacia su conclusión, con la fecha estipulada a finales de junio, Gran Hermano sigue estando bajo el ojo analítico del público en un ciclo que, para bien o para mal, seguirá enfrentando el crisol que es el equilibrio entre televisión y realidad en términos de salud pública.