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29/03/2025

El autismo como pandemia: un psiquiatra alerta sobre su creciente prevalencia y los factores implicados

Con un aumento del 6000% en los diagnósticos en los últimos 30 años, el especialista Christian Plebst analiza el impacto de la tecnología y la falta de entorno adecuado en el desarrollo infantil.

A pocos días del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, el psiquiatra especializado en neurodesarrollo Christian Plebst lanzó una fuerte advertencia: el autismo debe ser considerado una pandemia.

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En conversación con Infobae, el experto destacó que el aumento de los diagnósticos, que se ha incrementado casi un 6000% en los últimos 30 años, refleja no solo una mejora en la detección, sino un fenómeno social y biológico mucho más complejo.

Según Plebst, lo que comenzó como un diagnóstico raro en los años ’90, con una prevalencia de uno en 2.500 niños, hoy se encuentra en uno de cada 36, lo que implica que algo más profundo está ocurriendo. El autismo, lejos de ser una condición fija, es, según el psiquiatra, una respuesta del cerebro ante un entorno que no logra procesar adecuadamente las experiencias sensoriales, afectivas y cognitivas.

El experto criticó también la tendencia a simplificar el diagnóstico del autismo, señalando que muchos niños son diagnosticados y tratados sin tener en cuenta sus particularidades individuales. Según Plebst, cada niño con autismo tiene capacidad de aprendizaje, pero necesita un acompañamiento personalizado que respete su ritmo y sus necesidades sensoriales.

Uno de los factores clave que Plebst identifica en el auge de los diagnósticos de autismo es el uso excesivo de pantallas por parte de los niños. Según el psiquiatra, las tecnologías modernas ofrecen “dopamina sin esfuerzo”, privando a los niños de experiencias sensoriales vitales que solo se logran a través del juego, el contacto físico y la interacción social.

Además, el especialista subrayó la importancia de un enfoque comunitario y colectivo en la crianza y el aprendizaje. Para él, el entorno es fundamental, y la sobrecarga visual y la falta de movimiento libre y de contacto con la naturaleza son factores que agravan el problema. A su juicio, las escuelas deben recuperar su rol central en la inclusión educativa, entendiendo cada aula como un ecosistema donde todos los niños, con diversas formas de aprendizaje, puedan desarrollarse juntos.

Plebst también mencionó su trabajo en iniciativas sociales, como la creación de palcos en estadios de fútbol adaptados para niños con sensibilidades sensoriales, buscando generar conciencia sobre el autismo a través del deporte.

A pocos días de la conmemoración global del 2 de abril, el especialista cerró con un mensaje claro: “Menos etiquetas, más comprensión. Menos tratamientos mecánicos, más acompañamiento respetuoso”. El autismo no debe ser visto como un diagnóstico aislado, sino como una oportunidad para repensar cómo criamos y educamos a los niños en una sociedad que debe adaptarse a sus necesidades y diversidad.

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