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19/07/2023

Una familia se fue de vacaciones pero la pasó muy mal por el ataque de un perro

Una familia se fue de vacaciones pero la pasó muy mal por el ataque de un perro
Una familia se fue de vacaciones pero la pasó muy mal por el ataque de un perro

Una familia del Alto Valle decidió tomarse unos días de vacaciones, pero lo que imaginaban como una pausa para el descanso terminó muy mal. Incluso antes de empezar. Porque ni bien llegaron, un perro callejero ingresó al complejo donde paraban y atacó a su pequeño hijo, de tres años, provocándole graves heridas en la cara y en la cabeza. La justicia civil determinó que los propietarios del consorcio y la aseguradora deberán indemnizarlos por los daños.

El ataque del animal, muy parecido a un rotweiller, se produjo en la parte posterior del complejo turístico Marina Cero, de Las Grutas. La familia presentó la demanda en la justicia Civil de Cipolletti, que hizo responsable al consorcio y a la administración por no haber garantizado la seguridad de las personas que concurren de manera temporaria.

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Según lo que se pudo comprobar en el expediente, la familia llegó al departamento. Y mientras los padres acomodaban las valijas, el chiquito fue a jugar a un sector interno del predio. Los progenitores lo observaban a través de una ventana y fue en esas circunstancias que advirtieron el ataque de un perro muy parecido a un Rottweiler.

Rápidamente, asistieron al niño y lo liberaron de la mandíbula del can. Lo llevaron a la sala de primeros auxilios de Las Grutas con profundos cortes en la cara y en la cabeza.

Se determinó que presentaba heridas cortantes en la frente, en el cuero cabelludo lateral izquierdo y en el párpado superior izquierdo, y en el sector ciliar también del lado izquierdo, que requerían sutura. Todas esas intervenciones le dejaron al niño varias cicatrices en su rostro.

El animal nunca fue encontrado, aunque lo describieron como un perro de color negro con manchas blancas, cuidado, sin collar, más bien grande de unos 0,60 a 0,65 centímetros de alto aproximadamente, muy parecido a un Rottweiler.

El fallo de primera instancia condenó al consorcio, a la administración y a la aseguradora a pagar una suma de dinero en concepto de daño moral y daño emergente por el tratamiento psicológico. La sentencia no está firme porque puede ser apelada.

Una vez que se hizo la denuncia, la Policía recorrió el complejo. Primero advirtió que existía una prohibición expresa de alojarse con mascotas. No se observaron indicios que permitieran asumir la presencia de canes, como por ejemplo un plato de alimento, refugio o casa para mascotas, huesos, juguetes u otros.

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De todas formas, se probó que el ataque del animal tuvo lugar en un espacio exterior descubierto, que no es parte de la unidad funcional de propiedad exclusiva alquilada, sino un sector o cosa de propiedad común de los consorcistas. Se constató que cualquier perro vagabundo podría haber ingresado, ya que esa parte carecía de cercos o alguna otra medida de seguridad.

La sentencia condenó al consorcio de copropietarios porque el ataque ocurrió en un espacio común del complejo. Y también a la administración por la omisión de los propios actos y/o medidas que debieron adoptar sus directivos, representantes y/o dependientes en el ejercicio de su función cuya inobservancia tuvo adecuada relación causal con los daños causados.

“Lo cierto y decisivo es que el animal nunca debió ingresar al complejo vacacional, y si lo hizo (por las características del lugar y/o por la falta de medidas adecuadas), la responsabilidad solo le cabe a quienes tenían el deber de evitarlo para garantizar la seguridad de las personas que concurren en el marco de un contrato oneroso (locación temporaria con fines turísticos)”, surge del fallo.

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