EL TRASTORNO OBSESIVO QUE BUSCA EL "CUERPO PERFECTO"

| 24/11/2021

Vigorexia, una patología que afecta a los hombres y los pone en peligro de muerte

Vigorexia, una patología que afecta a los hombres y los pone en peligro de muerte

Solíamos cruzarlo en el camino al centro, muy temprano en las mañanas de primavera, con su atuendo deportivo y una larga carrera para “empezar el día en forma”. Le seguían jornadas laborales extensísimas, y una pasada por el gimnasio porque “hay que cuidar el cuerpo”. Hacía poco que había pasado los 50 y la verdad que se lo veía bien: físicamente muy activo, intelectualmente creativo y con las esperadas concreciones profesionales. ¿Tiempo para disfrutar? Si, como no: deportes extremos en cualquier cita cordillerana. Y fuera de temporada, cualquier competición que le permitiera demostrarse que todavía estaba a tiempo.

Nunca se le ocurrió pensar que estaba sobre exigiendo su cuerpo. La última vez que nos cruzamos fue en el acceso al cine, mientras esperábamos que dieran sala. A la mañana siguiente llamó una amiga: “se murió el doctor”. Se había inscripto en una carrera de bici cross. Más de 40 km sobre la barda. Lo encontró uno de los competidores que vio la bici tirada a un costado del camino.

“Vigorexia”, dijo el médico, entre cómplice y acusador. “Vigorexia, tenía una obsesión por el estado físico y no podía adecuarse internamente a la edad que tenía. Eso lo obligaba a ir siempre un poco más lejos. Y un día, el cuerpo le pasó la cuenta”, expresó Hernán Calvo, uno de los fundadores de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad del Comahue.

Este trastorno no sólo se da en adultos de mediana edad. Muchos adolescentes que “compraron” ese ideal publicitario de los físicos perfectos desean ganar masa muscular a cualquier costa. No siempre recurren a la consulta profesional adecuada: recetas de “complejos vitamínicos” y “complejos esenciales” que se tramitan sin más; guía de ejercicios sin asesoramiento; búsqueda de anabólicos para “ganar masa muscular”. Y en realidad, se compran un problema de salud: problemas coronarios y renales, fracturas y dificultad para recuperarse, entre los más comunes.

La vigorexia es un tipo de trastorno que tiene varias cosas en común con la anorexia: la obsesión por el cuerpo y la distorsión que se tiene de uno mismo. Pero implica un resultado contrario, de ahí que también se conozca como “anorexia inversa”.

Los afectados por “vigorexia” – generalmente varones, de entre 16 y 40 años -, no se sienten a gusto consigo mismos y adquiere una obsesión con las imperfecciones de su cuerpo. En algunos casos se trata de personas que sufren personalidad obsesiva. Se presenta también en personas que padecen problemas emocionales en sus vidas, ya sea en el trabajo o en sus relaciones íntimas. Y suele ocurrir entre los que sufrieron de algún tipo de acoso escolar durante la infancia por parte de sus compañeros por su aspecto físico.

Las personas que padecen este mal desean aumentar la masa muscular a toda costa. Por eso no dudan en plantearse dietas muy ricas en proteínas y carbohidratos, siendo bajas en grasas. Lo peor viene después, cuando no tienen suficiente con lo que hacen, y terminan abusando de ciertas sustancias peligrosas como los anabolizantes esteroides y las hormonas.

Indicios

Los pacientes que presentan vigorexia se elaboran programas de entrenamiento realmente duros e intensos. Los llevan a cabo de manera constante para aumentar el tono muscular. Normalmente estos ejercicios guardan relación con el levantamiento de pesas.

Cuando el ejercicio es tan intenso y excesivo, pueden aparecer multitud de lesiones y problemas de tipo orgánico. Además, en un momento dado, estas personas pueden consumir drogas peligrosas para estimular el desarrollo de los músculos.

Tratamiento y prevención

Lo ideal es poder darse cuenta de que se está frente a algún tipo de trastorno obsesivo: cuando se siente una presión determinada por perfeccionar el cuerpo más allá de sus posibilidades. Allí hay que pedir ayuda psicológica. Y más permanente: el chequeo médico necesario antes de empezar cualquier actividad y la participación de un nutricionista que nos pueda aconsejar de acuerdo a las posibilidades reales de nuestro cuerpo.

Y esto no significa una invitación a no hacer deportes: al contrario. Hacer deporte mejora el cuerpo; mejora la calidad de vida y la capacidad del cuerpo para resistir enfermedades. Pero ir más allá de los límites, exigirse por encima de las posibilidades, puede traer consecuencias trágicas.

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