2026-09-02

El río quedaba lejos y necesitaban carros aguateros: una urgencia de la ciudad recién fundada

Apenas tres días después de la fundación, Lorenzo Vintter dejó por escrito una de las primeras dificultades del nuevo pueblo. Las grandes inundaciones habían obligado a instalarlo lejos de la costa y había que resolver cómo llevar agua hasta allí.

Por Candela Rossi Bustafán

La decisión de instalar el nuevo pueblo lejos del río permitió evitar el peligro de las grandes inundaciones, pero trajo consigo un problema inmediato: cómo llevar agua hasta el lugar donde comenzaba a levantarse Roca.

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La dificultad quedó escrita apenas tres días después de la fundación. El 4 de septiembre de 1879, Lorenzo Vintter le envió una carta a Julio Argentino Roca, entonces ministro de Guerra y Marina, en la que contó que había llegado al lugar el 22 de agosto y que allí había delineado el pueblo que llevaría su nombre.

Vintter explicó que el asentamiento se encontraba “bastante distante” del río, ya que las grandes inundaciones impedían establecerlo sobre la costa. Mientras no existiera otra forma de acercar el agua, pidió que le enviaran “algunos carros de aguatero”.

La carta de Vintter a Roca es reproducida por Carlos María Gorla en Los primeros años de General Roca, a partir de documentación conservada en el Archivo General de la Nación.

Una solución para los primeros días

El pedido tenía un carácter provisorio. En la misma carta, Vintter señaló que necesitaba los carros hasta que pudiera traerse agua desde el río Neuquén.

La frase muestra que la necesidad de acercar el agua al nuevo pueblo estaba presente desde sus primeros días. Pero aquella referencia no debe confundirse con el proyecto de irrigación que comenzaría a desarrollarse años después y que tenía una dimensión mucho mayor.

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El 31 de octubre de 1882, el Gobierno nacional encargó al agrimensor Hilarión Furque realizar estudios para abrir canales de riego en los valles de los ríos Negro y Neuquén. El objetivo era irrigar las tierras y favorecer el desarrollo agrícola de la colonia, no resolver simplemente el abastecimiento cotidiano del pueblo.

Las obras dieron origen al Canal de los Milicos, una de las primeras grandes infraestructuras de irrigación del Alto Valle. El canal tenía su toma sobre el río Neuquén y atravesaba la Colonia General Roca.

Cuando las aguas del Neuquén llegaron a Roca

En los primeros días de diciembre de 1884, las aguas del río Neuquén comenzaron a correr por las calles del Pueblo General Roca. La noticia quedó registrada también en otro documento de la época.

El 9 de diciembre, Vintter le envió un telegrama al coronel Enrique Godoy para felicitarlo: “Lo felicito por haber llegado las aguas del Neuquén a ese punto”. La copia está identificada por Gorla dentro del Archivo General de la Nación con la signatura 7.11.1.4.

Habían pasado poco más de cinco años desde aquella primera carta en la que Vintter pedía carros aguateros.

Los carros y el canal respondieron a necesidades y escalas diferentes. Los primeros buscaban resolver cómo abastecer de agua a un pueblo que acababa de instalarse lejos del río. El Canal de los Milicos fue una obra de irrigación destinada a transformar productivamente la colonia.

Pero aquella carta del 4 de septiembre de 1879 conserva una imagen muy concreta de los primeros días de la ciudad: Roca acababa de ser delineada, el río quedaba lejos y Vintter necesitaba carros aguateros para llevar el agua hasta el nuevo pueblo.

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