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29/10/2026

Intransitables y destruidas: los vecinos de Chacra Monte reclaman por el arreglo urgente de sus calles

Desde pozos gigantescos hasta sectores donde es imposible circular sin dañar los autos o las motos, las familias del sector expresaron su malestar ante la falta de mantenimiento por parte del Municipio.
Las calles están muy destruidas. Foto Tania Domenicucci
Las calles están muy destruidas. Foto Tania Domenicucci

Las consecuencias de los intensos temporales de lluvia ocurridos durante el invierno continúan haciendo mella en la vida cotidiana de las familias de Chacra Monte. A pesar del transcurso de los meses, el estado de las calles en el barrio muestra un deterioro severo que complica tanto la movilidad vehicular como el paso peatonal. La acumulación constante de agua, la formación de profundas grietas y la falta de mantenimiento han convertido a varias arterias clave en trayectos prácticamente inaccesibles para la comunidad.

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Uno de los principales puntos críticos se focaliza sobre la calle Emilio Petorutti. Gabriel, vecino de la zona, expuso la severidad de la situación al señalar que se trata de "un abandono de parte del municipio que es preocupante, porque esto no solo es lo estético de la calle, sino el deterioro que sufre en los vehículos".

Los caminos principales siguen sin mantenimiento. Foto Tania Domenicucci

 

El residente remarcó que las complicaciones persisten sin solución desde mediados de año, asegurando que "desde el mes de junio, julio que tuvieron esos meses de lluvia fuerte, intensa, que no paraba ningún día la lluvia... Nunca vinieron a arreglar esta calle".

Esta falta de intervención obliga a los frentistas a modificar sustancialmente sus trayectos diarios para no dañar sus medios de transporte, al punto de admitir que "tengo que dar la vuelta por la otra cuadra e ingresar y hacer media cuadra, porque si hago este trayecto de dos cuadras... tengo que circular por otras calles para poder ingresar a mi casa, porque es muy complicado hacerlo".

El impacto de este panorama no solo recae sobre los automovilistas, sino que afecta de manera directa la rutina de quienes dependen del transporte público o deben desplazarse a pie.

Antonela, también vecina de la calle Petorutti, sostuvo que la arteria padece una clara desigualdad en comparación con otros sectores.

La vecina describió la complejidad de afrontar los días de precipitación al indicar que "no somos de salir cuando llueve por el por eso mismo más si no tenés vehículo. Te quedas encerrado en la casa".

Asimismo, empatizó con el perjuicio generalizado que padece el barrio expresando que "es feo, porque no se puede salir directamente y están muy pesadas y no... Yo no tengo vehículo, pero sé que se han roto muchos vehículos con las calles así".

Los vecinos están cansados de esta situación. Foto Tania Domenicucci

 

La problemática se replica de igual manera en otros trazados neurálgicos de la zona. En las inmediaciones de la calle Jarillal, los pozos de gran tamaño se transforman en depósitos de agua que impiden el paso seguro. Un vecino del sector aseveró con contundencia que la calle "es intransitable. Es intransitable y cuando llueve se hacen lagunas que es imposible cruzarlas".

El desgaste mecánico constante resulta ineludible para quienes transitan a diario, según relató el propio entrevistado al detallar que "la moto la hacés pelota. Te la hace pelota, aparte es como vereda, viste, se pega... Y a... y a... aun aunque no llovió, igual rebota".

A su vez, remarcó la paradoja entre el cumplimiento de las cargas tributarias y los servicios recibidos, expresando que "estamos pagando todo sí, correctamente... Hasta el riego y ni siquiera riegan", sintetizando el malestar general con la frase "totalmente, sí. En la... en la calle mía todavía tengo... enfrente de mi casa tengo un lago que todavía está desde que llovió hace...".

El barro todavía no desaparece. Foto Tania Domenicucci

 

Por su parte, en la arteria Fernando Rigneri, la infraestructura de drenaje tampoco parece ser suficiente para paliar los anegamientos. Lucas Suárez, con 15 años de residencia en el barrio, explicó que "esta es la parte donde desemboca el desagüe, así que es un asco ahí... se llena de de punta a punta la calle de agua... Sí, está intransitable, está".

Respecto a los trabajos oficiales realizados hasta el momento, Suárez aclaró que "no, nunca ha pasado la máquina. Hicieron desagote nada más, pero la máquina por la calle no la pasaron".

Las secuelas de transitar continuamente por una calzada deformada ya le han generado costos económicos de consideración, advirtiendo que "tengo el tren delantero destruido ya. Hace ruido, parece que se va a desarmar".

Ante la falta de respuestas directas, el frentista manifestó que las solicitudes canalizadas por medios informales han sido ignoradas, comentando que "sí, yo he mandado mensaje, he comentado publicaciones en el Facebook, todo, pero no... no te dan bolilla", remarcando el peligro latente en caso de que ocurra alguna urgencia médica o de seguridad en el sector.

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