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28/10/2026

Ley Malvinas: el Gobierno aceptó cambios y buscará tratarla el 12 de noviembre en Diputados

La iniciativa contempla sanciones por la explotación ilegal de recursos en el Atlántico Sur y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional.

La Administración de Javier Milei ha dado un importante paso hacia adelante en su ambición de fortalecer la defensa de los recursos naturales de Argentina. Tras aceptar numerosas modificaciones exigidas por sus aliados políticos, el Gobierno logró el dictamen de mayoría para promover el Proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, conocido popularmente como la Ley Malvinas. Gracias a estos cambios, el proyecto recibió luz verde para avanzar al debate en el recinto de la Cámara de Diputados. Carente inicialmente de consenso, el ejecutivo no tuvo otra opción que ceder a ciertas demandas para allanar el camino al tratamiento legislativo de una medida considerada estratégica por Buenos Aires. No obstante, su destino en la Cámara baja continúa siendo incierto, ya que debe reunir el número de votos necesarios para asegurar su aprobación final.

Se estima que será el jueves 12 de noviembre el día señalado para su tratamiento en el recinto, pero el cronograma aún no está completamente definido, especialmente debido a la esperada visita papal del sumo pontífice León XIV al país, evento que podría complicar la planificación. Este proyecto ha sido principalmente impulsado por Santiago Caputo, asesor presidencial, con un objetivo claro: consolidar las herramientas legales existentes para resguardar los recursos naturales del Atlántico Sur a través de nuevas disposiciones en temas de defensa, inteligencia y seguridad nacional.

Los representantes del oficialismo vieron necesario repensar ciertos puntos del proyecto luego de que algunos de sus apartados, como aquel que propone sanciones más severas para quienes realicen actividades extractivas sin permiso argentino en la zona disputada de las Islas Malvinas, generara controversia tanto dentro como fuera del país. En particular, Estados Unidos alzó su voz de disconformidad preocupándose por las consecuencias que las sanciones tendrían sobre sus empresas nacionales. Con la intención de calmar las tensiones y reforzar alianzas, el Gobierno acordó limitar las responsabilidades penales civiles a las compañías directamente implicadas en las transgresiones ilegales, sin incriminar a accionistas minoritarios con participación inferior al 2% ni a los fondos de inversión con nexos indirectos.

El proyecto aborda además la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, con la misión de coordinar políticas relacionadas a defensa, inteligencia, y seguridad interior. Esto busca delegar dichas responsabilidades a un organismo fuerte, comandado por el mismo Presidente de la República, cuyos miembros pertenecerán a áreas estratégicas del gabinete. Exteriores, Defensa, Economía y Seguridad encuentran representación en este consejo, cuyo mandato comprenderá también la revisión de inversiones extranjeras en sectores estratégicos relativos a la energía, telecomunicaciones, hidrocarburos, minería, defensa e industria espacial. Los cambios legislativos promovidos por los bloques dialoguistas dieron paso a la inclusión de posibles delegaciones legislativas y gobernadores en algunas reuniones importantes, según sean los temas en discusión. Asimismo, se apuntó a la creación de una Comisión Bicameral dedicada al seguimiento, auditoría y control de procesos emprendidos por el nuevo organismo de seguridad, asegurándose así de la máxima transparencia mediante reportes al Poder Ejecutivo que deberán ser entregados en un plazo de 48 horas tras la adopción de medidas relevantes.

En paralelo, ciertas disposiciones relativas a injerencias extranjeras han sido revisadas para responder a objeciones planteadas. Bajo la nueva redacción, aquellas campañas denominadas de injerencia ahora se definen claramente para excluir de manera expresa actividades legítimas y pacíficas tales como el ejercicio profesional del periodismo, las investigaciones académicas, y, por supuesto, las habituales actividades de diplomacia. La articulación está ahora diseñada para aplicar sanciones estrictamente en situaciones donde se detecten acciones organizadas o clandestinas que busquen alteración electoral o manipulación política de las voluntades en ejercicio. Aún con todo, legisladores afines al Gobierno han manifestado que deberán realizarse más adaptaciones antes de que logren otorgar respaldo pleno.

De cara al embate parlamentario que se avecina, el bloque oficialista se muestra satisfecho con el momento innovador que marcó el dictamen de mayoría. La lucha ahora está fuera para asegurarse el respaldo de los votos necesitados dentro del hemiciclo y hacer pasar el que consideran un proyecto asociado a los intereses soberanos del Estado. En la actualidad, las negociaciones continúan persiguiendo consensos necesarios especialmente sobre ciertos apartados del proyecto que presentan oposición por parte de los bloques dialoguistas. 

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