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ESCÁNDALO

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24/10/2026

Dolly Irigoyen se metió en la polémica de Maru Botana en MasterChef con un gesto picante

El polémico gesto de Dolly Irigoyen contra Maru Botana por no probar la comida en MasterChef

La escena culinaria argentina se ve sacudida nuevamente con un enfrentamiento inesperado que tiene a dos de sus más queridas chefs en el centro de un caldero mediático ardiendo. El programa de televisión MasterChef Celebrity ha sido la plataforma donde se ha cocinado a fuego lento esta disputa, protagonizada por Maru Botana y Dolli Irigoyen, y solo un simple "like" quiso colarse en los esporádicos dedales de notoriedad televisiva para avivar las llamas del espectáculo gastronómico.

En el set de filmación de MasterChef Celebrity, la telegenia de Maru Botana es innegable. Sin embargo, últimamente se ha enfrentado a mar de críticas por la cantidad de comida que ingiere al juzgar creaciones culinarias. Muchos espectadores insatisfechos con esta rutina argumentan que los pequeños bocados no son suficientes para discernir los matices de sabor y textura de los platos, a pesar de los esfuerzos de Botana por calmar las aguas aclarándoles su método de trabajo. Mientras esta diferencia de opiniones luchaba por una carnada de atención, ocurrió un escurridizo incidente dentro del ecosistema digital que conecta al inesperado "like" de Dolli Irigoyen como ingrediente inesperado de esta contienda.

La gestión del social media de Dolli, hasta entonces apacible, dio una sorpresa a la audiencia del programa y a seguidores del espectáculo estos días cuando su inmutable postura públicamente imparcial permitió asomarse ligeramente con una de sus interacciones: una respuesta a un comentario crítico sobre la actitud de Botana al probar los platos fue tocado discretamente con un pulgar alzado. Este dijo no poco, ya que para un rubro acostumbrado al silencio táctico y la ironía pasivo-agresiva, un simple "like" tenía capacidad para ser explotado como titular suculento.

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“Es solo una forma de probar”, recalcó Botana en su defensa, estableciendo un enfoque claro orientado a su tiempo pasado entre finezas culinarias, comparando su procedimiento con el de un experimentado sommelier. Aunque ha repetido esta explicación con más frecuencia que nunca, el eco del descontento sigue fluyendo entre los fanáticos ansiosos por resolver el desenlace de este novel vodevil.

En el opositor banderín de esta disputa entra Donato de Santis, otra eminencia en la cocina, quien se reviste en aliados acolchados junto a Maru para cultivar una vastilla defensiva centrándose en las artes únicas de cada juez al "saborear" contradictoriamente las excreciones gastronómicas vivas entre el fregadero del programmeo diario. Santris no hacia invitación flate por las clásicas tácticas de moralización parlamentaria, le solicita al público que todavía glorifica un juego sencillo que ellos llaman "comer" apreciar el arco expresivo que matiza una receta.

Para sus compañeras de delantal y cuchillo, en un entorno ya de por sí florecido como tela porosa ante polémicas, el silencio expresivo de Irigoyen empapa intrigado entre las cuales forma fórmulas o palabras a expresar respecto a la bulla elevada por su instrucción digital de el informal "me gusta". Hasta tanto eso acontezca, que las orillas fuaturen cuando sus columnas fragmenten tanta carne ya braseada.

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