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LEGADO

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27/08/2026

Así son los tres hijos del Negro Rada que siguieron sus pasos en el mundo artístico

Quiénes son Lucila, Matías y Julieta, los tres hijos del Negro Rada que siguen su legado

La música ha sido desde hace décadas el hilo conductor y el refugio emocional de la familia de Rubén 'El Negro' Rada, un testimonio viviente de cómo las influencias artísticas pueden configurarse en un legado compartido y diverso. En el seno de esta familia excepcional se encuentran tres herederos que decidieron seguir el compás marcado por su patriarca, aunque cada uno eligió definir su propio sonido y diseñar su trayectoria hacia la fama en el amplio paisaje del arte.

La historia de Lucila, Matías y Julieta, los hijos del emblemático músico, transcurrió no solo entre cuerdas, ritmos y acordes, sino también a través de fronteras geográficas que enriquecieron su educación cultural. Viviendo inicialmente en Buenos Aires y posteriormente moviéndose a Montevideo y México, su experiencia de vida fue un viaje de intercambios culturales. Estos cambios constantes no solo brindaron a los hermanos un bagaje multicultural, sino que instalaron en sus corazones un espíritu artístico intrépido y un compromiso inquebrantable con la música.

Lucila, la mayor de los Rubén Rada, decidió embarcarse en las artes desde temprana edad. Su viaje inició cuando aún era una niña, aportando sus registros vocales a proyectos infantiles como los discos de Flavia Palmiero. A lo largo de los años, ella evolucionó desde esta temprana incursión a una carrera multifacética que entreteje la música, la actuación y la televisión. En 2010, desplegó su crecimiento como cantante lanzando su primer álbum solista, 'Después de las mañanas', decantando su ecléctico gusto musical.

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Por su parte, Matías, el segundo de los hermanos, encontró en la guitarra su pasión y se dejó guiar por las enseñanzas de su padre, quien en su rol de mentor le infundió el deseo de crecer no solo como intérprete sino también como compositor y productor. Su trayectoria profesional incluye colaboraciones con importantes figuras de la música latinoamericana, demostrando su versatilidad y habilidad para fusionar los ritmos del funk, jazz y candombe en un estilo único que aún recuerda la influencia paterna.

Finalmente, la benjamina, Julieta, llevó su legado familiar a nuevos horizontes desde el escenario junto a su padre hasta llegar a conquistas internacionales como su nominación al Grammy Latino y los reconocimientos en la industria con los Premios Gardel. Su música, una amalgama enriquecida de estilos como el funk, pop y soul, le ha valido no solo la aclamación del público sino también sinergias creativas con artistas internacionales.

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