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24/08/2026

Mauricio Lillo, diez años al frente de su estudio de danzas urbanas: “hay que seguir rompiendo los prejuicios”

El roquense tiene 32 años y hace una década comenzó a construir una academia de danzas urbanas que hoy reúne a cerca de 100 alumnos y que, desde Roca, logró llegar a escenarios y competencias nacionales e internacionales.

Por Agustín Aroca

Mauricio Lillo tenía alrededor de 10 años cuando, después de practicar fútbol y otros deportes, decidió acompañar a su hermana, un año mayor, a un estudio de danza donde ella ya tomaba clases. Desde la vidriera comenzó a observarla, se dió cuenta que le gustaba mucho lo que vió y ahora, varios años despues, lleva adelante una escuela de danzas urbanas en General Roca que este año cumplirá 10 años en funcionamiento.

En diálogo con ANR, repasó sus comienzos, el crecimiento del estudio, la importancia del acompañamiento familiar, el trabajo con niños y adultos, las competencias y una manera de entender la danza como espacio de expresión, contención y crecimiento personal.

La decisión de comenzar, según expresó Mauricio, no fue inmediata ni sencilla pero fue su hermana quien terminó dándole el empujón que necesitaba para animarse a tomar clases. Con el tiempo, su mamá acompañó la decisión y jugar al fútbol quedó atrás. Desde entonces comenzó un proceso de descubrimiento personal y artístico que, según cuenta, también le permitió construir herramientas que fueron mucho más allá de aprender coreografías. “La danza te cambia muchísimo, lo pude experimentar en mí y hoy es lo que predico a mis alumnos”, sostuvo.

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"El baile da seguridad, actitud y una forma de animarse a ser quien uno realmente quiere ser" expresó Mauricio sobre lo que intenta inculcarle a sus alumnas. Foto cortesía Dancers ML

 

A partir de ese momento comenzó también su recorrido profesional. Durante los primeros años trabajó como dependiente mientras se formaba y, poco a poco, comenzaron a aparecer propuestas vinculadas con la danza, oportunidades para trabajar en el exterior y en temporadas de invierno.  Fue aproximadamente después de sus primeros cinco años como profesor cuando Mauricio decidió dar el  paso de crear su propio estudio de danzas y así comenzó a consolidarse el proyecto que hoy lleva el nombre de Dancers ML. 

Consultado por sus inicios, el profesor y ganador de varias competencias individuales afirmó que Dancers ML comenzó con pocas personas y un primer grupo que estaba integrado por siete alumnos, muchos de ellos amigos o conocidos de amigos. Al mes siguiente fueron 12 y el crecimiento continuó hasta que, actualmente, reúne a cerca de 100 alumnos. Respecto al crecimiento del movimiento artístico, el profesor reconoció que el contexto económico influye directamente en la actividad, ya que las clases de danza muchas veces son consideradas un espacio de ocio y no como algo imprescindible, por lo que las posibilidades de crecimiento dependen también de la situación de cada familia. “Tomar clases de danza es un presupuesto y es un privilegio poder invertir en eso”, expresó sobre el momento actual.

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Mauricio cumplirá junto a su estudio de danzas urbanas diez años en la ciudad. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

En ese recorrido, el acompañamiento de las familias y de sus propios padres ocupó un lugar central. Mauricio recordó que durante estos años tuvo alumnos a los que, por diferentes circunstancias económicas o por falta de acompañamiento familiar, les resultaba difícil continuar formándose. En algunos casos decidió becarlos o ayudarlos económicamente para que pudieran seguir tomando clases, afirmando que "no te hace más rico una cuota más o una menos" y que algunos de esos bailarines continuaron luego sus caminos vinculados con la danza, el teatro u otras disciplinas artísticas, algo que para él representa una enorme satisfacción por ser uno de los impulsores iniciales que según afirmó, "todos necesitamos".

Con la importancia del acompañamiento de los seres queridos, maurició explicó que su propia historia también está atravesada por el tema. Como bailarín varón que comenzó en una época en la que todavía pesaban con fuerza los prejuicios respecto de los hombres que bailaban, tuvo que enfrentar la idea de que “los varones no bailan” o que el arte no era un camino laboral seguro. Con el tiempo, sus padres y su hermana se convirtieron en un respaldo fundamental. “Mi hermana fue la persona que me dio el empujón en ese momento para que yo me animara”, recordó.

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El saludo ya es cábala en cada presentación de las y los bailarines de Dancers ML, que actualmente tiene cerca de 100 participantes. Foto cortesía Dancers ML

 

Para Lillo no hay nada más significativo para una bailarína o bailarín que subir a un escenario y encontrar entre el público a las personas que quiere. afirmando que siempre tiene que haber alguien que valore el esfuerzo, vaya a verlo y pague una entrada para acompañarlo y que ese gesto "significa muchísimo". Sobre su manera de entender el rol docente Mauricio expresó que también se fue transformando con los años, afirmando que a dia de hoy disfruta especialmente estar detrás del escenario y observar cómo los alumnos llevan a escena todo el trabajo realizado durante meses.

Cuando comenzó y los grupos eran pequeños, debía participar más directamente de las presentaciones y acompañar a los bailarines en escena pero con en el crecimiento del estudio, prefirió adoptar un papel más secundario. “Me gusta ser el espectador de mi propio trabajo”, resumió sobre sus coreografias en los eventos que realiza durante el año, afirmando que disfruta especialmente los minutos previos a una presentación, cuando aparecen los nervios, la ansiedad y la emoción de los chicos antes de salir. .

Durante los casi diez años, que se cumplirán a fin de año, afirmó que la relación no se limita a la enseñanza de pasos y coreografías. Mauricio entiende el salón de danza como un espacio de libertad y contención y que cada clase le expresa a los alumnos que pueden opinar, consultar, proponer y expresarse. "Conozco el nombre y apellido de cada uno, sé parte de sus historias y con tanto tiempo que pasamos juntos puedo detectar cuándo alguno está atravesando una situación difícil" expresó sobre su relación con los casi 100 bailarines que cuenta el estudio.

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En imagen, uno de los primeros grupos que formaron parte del estudio de danzas, junto al reconocido Flavio Mendoza. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

Dancers ML recibe tanto a mujeres como a varones, aunque su profesor reconoció que la presencia masculina todavía es menor. Desde el comienzo siempre hubo chicos en sus grupos y considera que el hecho de que un hombre esté al frente de la academia también ayudó a que otros se animaran. Algunos llegaron después de ver una clase, otros acompañados por amigas y muchos descubrieron en las danzas urbanas un espacio de expresión y libertad. El estudio ubicado sobre calle Irigoyen trabaja principalmente con reggaetón, hip hop y urbano, aunque con el paso de los años fue incorporando diferentes estilos dentro de las danzas urbanas.

En ese sentido, Mauricio considera que la actividad está cada vez más alejada de los viejos prejuicios relacionados con el género, tipos de cuerpo y edad y que, justamente fue uno de sus principales desafíos como coach fue trabajar con distintas generaciones. Actualmente recibe desde niños de cinco años hasta adultos mayores, con la persona más grande con 57 años y el grupo Queens,  integrado por adultos de entre 30 y 40 años. 

En lo personal, mantener las ganas después de diez años tampoco le significó demasiado esfuerzo ya que Lillo contó que, al tener otras responsabilidades y ámbitos mucho más serios, en la danza encuentra un espacio para canalizar todo aquello que le ocurre fuera del estudio. “No lo veo como un trabajo de ‘uy, tengo que ir a laburar’,acá saco todo lo que me pasa, lo suelto”, explicó, afirmando que esa misma mirada intenta transmitirles a sus alumnos, clases que no necesariamente debe ser el lugar donde se llevan los problemas para reproducirlos, sino el espacio donde pueden soltarlos. “Vengan y sanen sus heridas acá adentro” es uno de las frases que le repite a sus alumnas, afirmando que la música tiene la capacidad de levantar el ánimo y permitir que una persona se vaya del estudio con una energía diferente. 

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Mauricio junto a Romina, bailarina desde hace 9 años en la escuela y una de las primeras del proyecto que cumplirá una decada. Foto Tania Domenicucci-ANR

 

A lo largo de estos diez años pasaron por distintos espacios y llegaron a realizar hasta cuádruples funciones en lugares pequeños, con el objetivo de que ninguna persona interesada en acompañar a los bailarines quedara afuera. Para Lillo, los alumnos tienen que aprender a disfrutar cualquier escenario, desde uno con 30 butacas hasta otro con capacidad para 500 personas. Ahora, el objetivo está puesto en la muestra de fin de año, que tendrá una propuesta especial. La intención para celebrar el aniversario es realizar una gala que incluya un show, una cena y posteriormente una fiesta con las personas que forman parte de la comunidad del estudio, los preparativos ya comenzaron y la idea es concretarlo hacia el cierre del año, una vez finalizado el período de competencias.

Las competencias ocupan otro lugar importante dentro de Dancers ML. Desde  2018 el estudio participa en certámenes y competencias entre ellas, el certamen de Flavio Mendoza, que considera valioso por su carácter federal y porque permite que bailarines de distintas provincias se encuentren y compitan en un mismo circuito. “Me interesa que me digan ‘esto no me gustó, esto podría haber sido mejor así’ y llevarme esa evolución”, explicó sobre su participación en competencias. Sin embargo, lo que más destaco es el valor social que tiene para muchas de sus bailarinas y bailarines, quienes gracias a la danza y sus competencias han tenido oportunidades para viajar, conocer otras ciudades y vivir experiencias nuevas.

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Mauricio ha logrado coronarse junto a sus alumnas campeón en distintos torneos argentinos. Foto cortesía

 

Los viajes, según explicó su lider, son completamente autogestionados, expresando que para poder concretarlos, los alumnos y sus familias realizan distintas actividades: bingos, shows, venta de comida, rifas, ferias de ropa y otras iniciativasEse esfuerzo permitió que sus bailarinas lleguen desde Roca a escenarios de grandes ciudades y compartir espacios con bailarines de distintos puntos del país como Buenos Aires, Mendoza y otros lugares gracias a la danza además de conseguir premios a nivel nacional y, en el caso particular de Mauricio, alcanzar títulos sudamericanos en estilos como reggaetón y free dance, compitiendo con representantes de Uruguay, Brasil y Chile. “Pasar de estar acá tomando clases y de repente estar bailando en el Broadway, en el Gran Rex o en Tecnópolis es una locura”, contó sobre las experiencias que han vivido en estos años. 

A quienes se acercan por primera vez a Dancers ML, Mauricio les recomienda realizar una clase de prueba antes de decidir si quieren continuar. En ese sentido, remarcó que no existen requisitos vinculados con la edad, el género, el cuerpo o la experiencia previa para comenzar a bailar, planteando que el aprendizaje es progresivo y que las dificultades iniciales forman parte del proceso de formación.

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