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19/08/2026

Empezó el juicio contra los cuatro policías acusados de torturar a dos adolescentes en Roca

El debate comenzó este martes en Roca por un hecho ocurrido en junio de 2024. Dos adolescentes fueron subidos a un patrullero, llevados a las bardas, golpeados y amenazados; uno de ellos resultó herido por un perdigón.
Los cuatro efectivos de la Policía de Río Negro comenzaron a ser juzgados este martes en Roca. Foto: ANR.
Los cuatro efectivos de la Policía de Río Negro comenzaron a ser juzgados este martes en Roca. Foto: ANR.

Cuatro efectivos de la Policía de Río Negro comenzaron a ser juzgados este martes en Roca, acusados por las torturas sufridas por dos adolescentes durante la madrugada del 15 de junio de 2024. Jorge Luis Espinoza, Mauricio Omar Escobar, Ana María Marilaf y Betiana Soledad Beltrán son los cuatro policías que llegaron a juicio por aquel hecho.

Lee sobre este caso: ¿Quiénes son los cuatro policías acusados de torturas en Roca?

Los cuatro prestaban funciones en la Comisaría 47ª de J.J. Gómez. De acuerdo con la acusación de la Fiscalía, aquella madrugada circulaban en un móvil policial y llegaron hasta un playón de Alta Barda donde había un grupo de jóvenes. Dos adolescentes fueron subidos al patrullero y, en lugar de ser trasladados a la unidad policial, fueron llevados hacia una zona de bardas.

La acusación atribuye a Espinoza las agresiones contra los chicos. Sostiene que los golpeó, los obligó a correr y efectuó disparos, uno de los cuales provocó una herida de perdigón en el muslo de uno de los adolescentes. También se le atribuyen amenazas contra los jóvenes.

La causa avanzó con la formulación de cargos contra los cuatro efectivos y llegó ahora a juicio con una acusación de Fiscalía que mantiene la figura de torturas. Espinoza está señalado como autor de las agresiones, mientras que a los otros tres policías se les atribuye participación necesaria.

Las defensas cuestionaron tanto las responsabilidades atribuidas como la calificación legal. El defensor de Espinoza sostuvo que su asistido ya reconoció el hecho durante el proceso, aunque no en el grado ni con la participación que le atribuye Fiscalía, y planteó que para esa parte no existieron torturas. La defensa de Marilaf adelantó, además, que buscará demostrar la desigualdad entre hombres y mujeres dentro de la fuerza policial y cómo esa situación afecta su labor cotidiana. Las restantes defensas particulares también cuestionaron la figura de torturas.

Durante la primera jornada del debate declaró la madre de uno de los adolescentes. La mujer, que no presenció lo ocurrido, contó que aquella madrugada encontró a su hijo lastimado, con la ropa rota y con sangre. Explicó que posteriormente el joven le relató lo sucedido e identificó a Espinoza, a quien conocía como “Cacho”, como el policía que lo golpeó y lastimó. También declaró otra familiar de uno de los jóvenes.

También declararon las dos enfermeras del Siarme que atendieron a los adolescentes esa misma madrugada. Ambas confirmaron que los jóvenes presentaban lesiones en brazos y piernas y recordaron una herida que, por sus características, identificaron como compatible con un perdigón. Los chicos estaban conscientes y con signos vitales normales y fueron curados en el lugar, sin necesidad de ser trasladados al hospital.

Una de las profesionales aportó otro dato durante su declaración: cuando regresaron a la base después de atender a los adolescentes, un móvil policial ya se encontraba allí esperando a la ambulancia. Les solicitaron una copia de la planilla correspondiente a la atención de los jóvenes. Ante las preguntas de Fiscalía, explicó que no era habitual que esa documentación fuera requerida con tanta rapidez y señaló que no la entregaron.

Parte de la discusión durante los interrogatorios estuvo centrada en qué lesiones quedaron asentadas en la documentación médica. Si bien las enfermeras recordaron una lesión compatible con un perdigón, esa descripción no aparece de la misma manera en todos los registros confeccionados aquella madrugada, un punto sobre el que insistieron las defensas.

También declaró el médico Luis Marcelo Turi López, quien aclaró que no examinó personalmente a los adolescentes y que realizó su evaluación a partir de documentación médica. Explicó que las lesiones descriptas tenían un período estimado de curación de entre siete y diez días. Ante las preguntas de las defensas, indicó que no pusieron en riesgo la vida de los jóvenes, no deberían dejar secuelas y fueron calificadas como lesiones leves.

El juicio continuará con la producción de prueba. Este miércoles está prevista la reproducción de las Cámaras Gesell realizadas a los dos adolescentes, además de la declaración de nuevos testigos. El tribunal todavía no tomó una decisión sobre la responsabilidad de los cuatro policías ni sobre la calificación jurídica definitiva de los hechos.

 
 
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