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28/07/2026

Un terremoto de 7,1 en Japón dejó decenas de heridos y graves daños materiales

Varias personas quedaron atrapadas en un centro comercial luego de que un piso se desplomara y se produjera una explosión.

La isla de Kyushu, en el suroeste de Japón, fue sacudida por un poderoso terremoto de magnitud 7.1 que dejó a su paso una estela de devastación e incertidumbre. Eran las 16.27 horas según el horario local japonés cuando la tierra comenzó a temblar con ferocidad, alcanzando el nivel máximo de la escala Shindo, la medida nacional de intensidad sísmica. La región, conocida por su actividad sísmica, fue presa de un caos y descontrol que retumbó no solo en el territorio japonés sino también en todo el mundo.

El incidente no solo fue un desastre natural sino que se convirtió en una prueba de fuego para la infraestructura de Kyushu. De los datos recabados, al menos 50 personas fueron trasladadas a centros de salud debido a las heridas sufridas como consecuencia del movimiento telúrico, mientras que 12 edificios sucumbieron ante la fuerza de la naturaleza. En al menos cuatro de dichos inmuebles, se reportó que había personas atrapadas, situación que puso en máxima alerta a los equipos de rescate y emergencia desplegados en las zonas afectadas.

 

El impacto del terremoto no se limitó a las estructuras físicas. La energía y los servicios esenciales también resultaron severamente afectados, dejando a más de 45,000 hogares sin suministro eléctrico. Esto agravó la ya tensa situación en medio de órdenes de evacuación generalizadas y la advertencia constante de posibles réplicas que pudieran traer consigo más peligros para una comunidad ya angustiada.

Las escenas de pánico y confusión se trasladaron también a un centro comercial en la ciudad de Kumamoto. La infraestructura interior sufrió colapsos con una explosión que reportaron varios testigos. Las autoridades regionales, incluyendo a la policía y servicios de emergencias, coordinaron las labores de auxilio para liberar a las personas atrapadas mientras mitigaban las consecuencias de la explosión.

El gobierno, representado por la primera ministra Sanae Takaichi, declaró que los esfuerzos estaban centrados en garantizar la seguridad de la población. En su intervención pública, informó sobre daños en carreteras y puentes, emitió recomendaciones de precaución, y destacó la importancia de estar preparados ante posibles réplicas que, según los responsables de la agencia meteorológica, podrían persistir por los próximos dos o tres días. Aunque la advertencia inicial de un posible tsunami fue levantada al descartarse olas inusuales, el espectro de la catástrofe exigió que los ciudadanos se mantuvieran alertas mientras las réplicas sísmicas continuaban.

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