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23/07/2026

Crimen del taxista de Allen: imputaron a la única detenida

La fiscalía sostuvo que la mujer ingresó a la casa junto a Maicol Mansilla utilizando una copia de las llaves que la víctima le había entregado.
Tamara Hernández durante la audiencia de formulación de cargos realizada este jueves en Tribunales de Roca. Foto: Tania Domenicucci.
Tamara Hernández durante la audiencia de formulación de cargos realizada este jueves en Tribunales de Roca. Foto: Tania Domenicucci.

La jueza de Feria Claudia Lemunao dio por formulados este jueves los cargos contra Tamara Hernández, la única mujer detenida por el homicidio del taxista jubilado Ricardo Marín, asesinado en Allen el 10 de julio. Durante la audiencia realizada en la Sala 4 de Tribunales de Roca, la fiscal Verónica Villarruel le atribuyó el delito de homicidio en ocasión de robo, en carácter de coautora.

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Además, la magistrada abrió una etapa preparatoria de cuatro meses, plazo solicitado por la fiscalía para completar la investigación y aguardar el resultado de distintas pericias que aún permanecen pendientes.

De acuerdo con la acusación, el crimen ocurrió entre el 8 y el 10 de julio en la casa ubicada en la esquina de Aristóbulo del Valle y Neuquén, en Allen, donde residía Ricardo Martín.

La fiscal afirmó que Hernández había vivido allí durante aproximadamente dos meses y que conservaba una copia de las llaves que la víctima le había entregado, circunstancia que, según la hipótesis de la investigación, les permitió ingresar a la casa sin forzar los cerrojos junto a Maicol Mansilla, quien había sido detenido en un primer momento, pero recuperó la libertad luego de que la Justicia rechazara formularle cargos.

Siempre de acuerdo con la acusación, una vez dentro de la casa ambos se encontraron con Marín, forcejearon con él y le provocaron las lesiones que le causaron la muerte. Luego se habrían apoderado de su teléfono celular, la billetera con documentación y tarjetas, además de las llaves de dos vehículos.

Las principales pruebas

Al fundamentar la imputación, Villarruel repasó los elementos que, a criterio del Ministerio Público Fiscal, vinculan a Hernández con el hecho.

Uno de los principales fueron los registros de cámaras de seguridad. De acuerdo con lo informado por la fiscal, una cámara ubicada cerca de la casa donde residía Hernández registró a la mujer y a Mansilla salir a la 1.30 del 9 de julio en dirección a la vivienda de Martín. Las imágenes también los captaron regresar a las 2.13 por un recorrido diferente.

La fiscal sostuvo que otras cámaras particulares, de comercios y del sistema 911 permitieron reconstruir ese trayecto. 

En ese contexto, una vecina declaró haber encontrado un buzo y un pasamontañas en el patio de su casa. Villarruel señaló que las cámaras también registraron el momento en que esas prendas fueron descartadas. Además, indicó que durante la detención de Hernández fue secuestrado un buzo blanco que la mujer llevaba puesto en las filmaciones y que presentaba manchas actualmente sometidas a análisis.

La representante del Ministerio Público Fiscal también recordó que Ricardo Marín había denunciado a Hernández en diciembre de 2024 por la presunta sustracción de elementos de su casa, luego de que la relación entre ambos terminara.

Entre las pruebas la fiscal mencionó además declaraciones de familiares, amigos y vecinos de la víctima. Según expuso, varios de ellos coincidieron en que Marín les había comentado que mantenía una relación con una mujer, aunque ninguno conocía su identidad. Uno de los vecinos declaró que el taxista luego asesinado le había manifestado estar arrepentido de haberle entregado una copia de las llaves porque nunca cambió la cerradura. Ese mismo testigo aseguró que, cuando Marín le pidió que devolviera un celular que le había comprado y una línea telefónica que había contratado para ella, la mujer le respondió: "Ya la iba a conocer".

Preventiva

Finalmente, la jueza Claudia Lemunao hizo lugar al pedido de la fiscalía y ordenó que Hernández cumpla tres meses de prisión preventiva en una unidad penitenciaria. De esa manera rechazó el pedido de prisión domiciliaria formulado por la defensa al considerar que no estaba acreditado el vínculo de la acusada con el domicilio propuesto y que conceder esa medida, lejos de protegerla, profundizaría la situación de vulnerabilidad invocada por la propia defensa.

Cómo comenzó la investigación

La investigación comenzó cuando uno de los hijos de Ricardo Marín advirtió que su padre no respondía llamados ni mensajes y pidió la intervención de la Policía.

Al llegar a la casa junto a efectivos de la Comisaría Sexta, comprobaron que el inmueble permanecía cerrado y debieron forzar una puerta para ingresar. En el interior encontraron al hombre muerto.

La autopsia determinó que Marin sufrió múltiples golpes con un elemento contundente que le provocaron una fractura de cráneo y una hemorragia cerebral. Además, presentaba lesiones compatibles con maniobras de defensa en los nudillos y en el antebrazo derecho.

 

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