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25/06/2026

El ring como refugio familiar: la historia de la madre y el hijo que se unieron a través del boxeo

Alejandra Raileff y Tomás Gauto transformaron el dolor del bullying en un proyecto social y deportivo. Hoy, mientras él compite, ella se capacita para ser técnica oficial.
Juntos comenzaron un taller de boxeo que busca rescatar a chicos de la calle. Foto Tania Domenicucci
Juntos comenzaron un taller de boxeo que busca rescatar a chicos de la calle. Foto Tania Domenicucci

Para Alejandra Raileff y su hijo Tomás Gauto (18), el boxeo se convirtió en el puente definitivo que unió a su familia. Hoy, ambos comparten la pasión por los guantes en un taller gratuito que comenzaron y que busca rescatar a chicos de la calle.

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La llegada de la familia al mundo del boxeo no fue casualidad, sino la respuesta a una situación límite. Cuando Tomás tenía 13 años e ingresaba al secundario, comenzó a sufrir episodios graves de acoso escolar. "Apenas ingresó al secundario, tuvo varias situaciones de bullying fuerte en el ámbito, amenazas... Bueno, lo típico que todo el mundo ve en la calle", recordó Alejandra.

Ante la falta de respuestas institucionales, la familia decidió buscar una vía de escape y fortalecimiento para el joven. Alejandra, quien ya contaba con más de una década de experiencia en el área de la defensa personal, vio en el boxeo la disciplina ideal para que su hijo encontrara un eje.

Tomás relató con crudeza aquellos momentos previos a subirse al ring: "Sufrí mucho el bullying, me pegaban, me insultaban... Y eso fue comiéndome, me sentía mal, pasaba días malos. Y cuando entré al boxeo significó un cambio en mi vida", expuso el joven boxeador amateur.

A partir de ese quiebre, el respeto llegó tanto arriba como abajo del ring. "Desde que empecé boxeo, en la escuela me tuvieron mucho respeto. Hoy en día más me tienen respeto por las peleas que tengo", afirmó Tomás quien ya cuenta con un récord de ocho peleas amateur (cuatro victorias, tres empates y dos derrotas).

 

La capacitación es clave en el boxeo

El vínculo entre ambos se profundizó cuando el boxeo dejó de ser solo un pasatiempo para convertirse en una carrera. Actualmente, Alejandra se encuentra cursando la tecnicatura oficial de la Federación Argentina de Box (FAB) para recibirse de técnica formal y poder acompañar legalmente a sus pupilos en la competencia.

"Estamos profundizando en capacitarnos también como profes para ser técnicos, tener todos los papeles en regla desde la FAB, que es lo que normaliza todo en el boxeo", explicó Alejandra, quien rinde sus exámenes a fin de año bajo la tutela de la federación de Río Negro.

Para Tomás, tener a su madre como entrenadora y pilar fundamental es un orgullo indudable. "Estar en el ámbito de boxeo con mi mamá, sabiendo que está mi familia atrás, es muy lindo... Me siento orgulloso de la madre que tengo porque la veo todos los días que anda de acá para allá con el boxeo, así que me inspira mucho a seguir en esta carrera", expresó emocionado

 

El impacto social: una familia extendida

Lejos de encerrarse en su propio éxito, Alejandra y Tomás decidieron replicar lo aprendido de forma solidaria. El taller que coordinan alberga actualmente a unos 10 chicos del Barrio Nuevo, de forma completamente gratuita, brindándoles la contención que ellos mismos necesitaron en su momento.

Alejandra destacó que el proyecto funciona gracias al engranaje de todo el entorno familiar. "El hecho de que nos vean como familia tiene un gran impacto. Hoy por hoy tener una familia constituida y apoyando a los chicos, es un montón", contó.

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