Publicidad
 
10/06/2026

La panadería de los abuelos que conmueve a Roca en las redes

Felipe y Margarita sostienen junto a su hijo Marcelo este emprendimiento familiar que lleva más de 30 años.
Margarita y Felipe junto a su hijo Marcelo. Los tres trabajan hace más de 30 años a la par. Fotos Tania Domenicucci
Margarita y Felipe junto a su hijo Marcelo. Los tres trabajan hace más de 30 años a la par. Fotos Tania Domenicucci

"Acá no hay para hacerse ilusión de ser rico ni nada. Acá tenés que agachar la cabeza y laburar día a día", expresó con la sabiduría de los años Felipe Sabatarelli (86). Junto a su compañera de vida, Margarita Meniñanco (83), llevan adelante un pedazo vivo de la historia del barrio Central de Roca: una panadería familiar llamada "Las Delicias" que desde 1994 endulza y abastece a los vecinos.

Lee también: Nadia, la gomera que se hizo viral en TikTok y sigue con el legado de su padre

Aunque viven en la ciudad desde 1972, el destino los vinculó al mundo de las harinas un par de décadas después y casi por casualidad. Originalmente, el comercio nació como una ayuda económica para que su yerno iniciara un emprendimiento junto a un socio. Sin embargo, aquella sociedad duró apenas ocho meses. 

“Esto andaba, vendía había un mostradorcito nomás era un bolichito chiquito. Mi yerno estudiaba enfermería y no podía seguir. Un día me dice... dice "¿Qué hago Margarita? Yo si me voy a la panadería no puedo estudiar", recordó. 

La panadería está ubicada en Trelew 1377. Fotos Tania Domenicucci

Ante la encrucijada de cerrar o continuar, y para que su yerno pudiera dedicarse de lleno a sus estudios de enfermería, Margarita tomó una decisión valiente: "¿Te animás? Me dijo. Y yo le dije: '¿Y por qué no? El estudio no te lo va a sacar nadie y esto por ahí te va bien'", contó con una sonrisa.

Ella hasta entonces trabajaba como modista, se puso el negocio al hombro junto a su hijo Marcelo. Su esposo Felipe, por su parte, dividía sus horas trabajando en el Frigorífico Roca hasta que se jubiló en el año 2003 y se sumó por completo al mostrador.

 

El valor del sacrificio diario

Los inicios fueron a pulmón. Marcelo contó las primeras épocas en las que "compraban la harina por kilo" y el menú era acotado: apenas siete u ocho prepizzas y un poco de pan. Con el tiempo, el oficio se aprendió de manera autodidacta. Sumaron facturas, tortas fritas y berlines, transformando el pequeño "bolichito" inicial en una panadería y despensa hecha y derecha.

Hoy, el ritmo no da tregua. Se trabaja de lunes a lunes, incluidos feriados. "Todos los días, todos los días. El día que vos no trabajás, no comés. Así dice la gente y es la verdad", remarcó Felipe sobre la cultura del esfuerzo que los define.

Marcelo además de ser un apasionado por la panadería está más que contento de poder trabajar con sus padres.  “Un tiempo anda bien el negocio, otro está mal pero para mí lo mejor es estar con ellos dos. Acá hay mucha lucha y sacrificio”, expresó conmovido. 


Las redes sociales como puente en tiempos de crisis

El contexto económico actual es complejo y el comercio barrial lo siente. Felipe y Marcelo coinciden en que desde el año pasado las ventas se resintieron debido a la crisis económica actual. "Los rubros son todos iguales hoy, están todos complicados. Las cosas van para arriba y vos tenés que seguir el sistema o cerrar e irte a dormir", reflexionó Felipe con crudeza.

Sin embargo, en medio de la calma que afectaba al local, a Rocío, la joven empleada que atiende en el mostrador y "nieta postiza" de la familia le ocurrió algo. Al notar la baja de clientes, tuvo la iniciativa de sacarles una foto y hacer una publicación en Facebook para visibilizar su trabajo. A pesar de que en más de 30 años la panadería jamás había recurrido a la publicidad —confiando siempre en el tradicional boca en boca— la respuesta de la comunidad fue inmediata y conmovedora.

Nuevos clientes y vecinos de distintos barrios de Roca, e incluso de localidades vecinas como hace tiempo no pasaba. 

No es la primera vez que los roquenses le demuestran su amor a Margarita y Felipe. Ella recuerda con profunda emoción cuando sufrió un duro accidente y tuvo que ser operada de la cadera: "Recibí tanto cariño de la gente... creo que eso es lo que te lleva adelante. Cuando vos luchás siempre, la gente te reconoce".

A más de tres décadas de aquella persiana que se levantó por primera vez en 1994, este emprendimiento familiar sigue firme en la calle Trelew 1377. "Llama la atención, y más cuando son abuelos... hay un cariño, algo especial por la gente trabajadora", reflexionó Marcelo emocionado.  

¿Cuál es tu opinión sobre la nota?