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03/06/2026

Cáritas vuelve a las calles: las donaciones se transforman en educación, trabajo y esperanza

La organización realizará este fin de semana su tradicional colecta anual en coincidencia con los 70 años de Cáritas Argentina. Los aportes ayudan a sostener iniciativas vinculadas con alimentos, medicamentos, mejoras habitacionales, educación y acompañamiento comunitario.
Detrás de cada donación hay historias que siguen escribiéndose durante todo el año. Foto: Tania Domenicucci
Detrás de cada donación hay historias que siguen escribiéndose durante todo el año. Foto: Tania Domenicucci

Hay historias que empiezan con una bolsa de alimentos y terminan con una persona aprendiendo un oficio. Otras comienzan con un pedido de ayuda para comprar un medicamento y continúan en un espacio comunitario donde alguien vuelve a sentirse acompañado. Para sostener esa tarea, Cáritas realizará este fin de semana, el 6 y 7 de junio, una nueva edición de su colecta anual. La campaña coincidirá además con los 70 años de Cáritas Argentina.

Mirá: Dos años de la Granja Virgen de la Esperanza: 52 hombres, la fe y el intento de reconstruir una vida marcada por el consumo

También hay familias que logran terminar una habitación o un baño, chicos que reciben apoyo educativo y personas que encuentran ayuda para iniciar un camino de recuperación de los consumos problemáticos.

Detrás de muchas de esas historias está el trabajo que Cáritas sostiene durante todo el año en barrios y comunidades de todo el país y, en el caso del Alto Valle, a través de parroquias, centros barriales y espacios educativos que funcionan en distintas localidades de la región.

La campaña se desarrollará bajo el lema "70 años alentando la esperanza" y tendrá sus jornadas centrales este sábado y domingo, aunque la colecta ya comenzó días atrás con la distribución de sobres en parroquias, escuelas y distintas comunidades.

La directora de Cáritas Diocesana del Alto Valle, Mónica Zalazar, explicó que la ayuda que brinda la institución no depende de la religión de quien la solicita y remarcó que el trabajo cotidiano va mucho más allá de la asistencia inmediata que muchas veces la sociedad asocia con la organización.

En la misma línea, el administrador apostólico de la diócesis del Alto Valle de Río Negro y presidente de Cáritas Diocesana, Eduardo Miñarro, señaló que la organización busca acompañar distintas situaciones de fragilidad presentes en la comunidad. Mencionó especialmente las necesidades vinculadas con los alimentos, el abrigo, el apoyo escolar y la recuperación de personas atravesadas por consumos problemáticos, y remarcó la importancia de estar cerca de quienes necesitan ayuda.

¿Qué se hace con el dinero de la colecta?

Mucha gente asocia a Cáritas con una bolsa de alimentos. Sin embargo, detrás de esa imagen funciona una red de acompañamiento capaz de sostener desde una emergencia hasta la posibilidad de que una persona vuelva a leer, aprenda un oficio, termine un baño en su vivienda o encuentre ayuda para salir de una adicción.

Los fondos obtenidos durante la campaña se distribuyen entre las comunidades que realizan la colecta, Cáritas Diocesana y Cáritas Argentina, explicó Zalazar.

Gracias a esos recursos se financian medicamentos, frazadas, alimentos, mejoras habitacionales y proyectos comunitarios que funcionan durante todo el año.

Sólo durante 2025, Cáritas destinó más de 14.230 millones de pesos a programas relacionados con educación, primera infancia, economía social, seguridad alimentaria, acompañamiento de personas con consumos problemáticos, integración de barrios populares y asistencia ante emergencias.

La organización cuenta además con más de 40.000 voluntarios distribuidos en unas 3.500 comunidades de todo el país.

Del apoyo escolar a la recuperación de adicciones

Los aportes que recibe Cáritas ayudan a sostener realidades muy distintas entre sí. Desde una familia que necesita alimentos o medicamentos para atravesar una situación urgente hasta una persona que aprende un oficio para generar ingresos o alguien que encuentra acompañamiento para iniciar un proceso de recuperación de los consumos problemáticos.

En el Alto Valle, una de esas propuestas es Emmaús, un programa que acompaña a niños, adolescentes y familias en sus trayectorias educativas.

Otra de las líneas de acción es EcoSol (Economía Social y Solidaria), que impulsa talleres y capacitaciones para aprender un oficio o fortalecer pequeños emprendimientos.

Cada aporte ayuda a transformar una necesidad en una oportunidad.
Cada aporte ayuda a transformar una necesidad en una oportunidad.

 

La red también incluye al Centro Barrial Carlo Acutis, que funciona en Barrio Nuevo como un espacio de escucha, acompañamiento y contención. Allí llegan desde madres con niños hasta personas que buscan ayuda frente a problemas de consumo y otras situaciones de vulnerabilidad.

Ese trabajo se articula con la Pastoral de Adicciones y con los Hogares de Cristo. En Roca, uno de esos espacios es la Granja Virgen de la Esperanza, donde hombres que atraviesan problemas de consumo realizan un camino de recuperación acompañados por una comunidad.

La tarea incluye además campañas para asistir a familias afectadas por incendios, emergencias climáticas y otras situaciones urgentes.

Los sobres de la colecta ya comenzaron a circular en parroquias, capillas, escuelas y comunidades. Durante este fin de semana, el 6 y 7 de junio, los voluntarios recibirán las colaboraciones en las celebraciones religiosas, en distintos puntos de las ciudades del Alto Valle, en las calles y también a través de las plataformas digitales habilitadas por Cáritas.

 

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