Publicidad
 
23/05/2026

Uruguay registró la primera muerte por eutanasia tras la entrada en vigor de la ley

El Colegio Médico de ese país confirmó la aplicación del procedimiento en una paciente oncológica
Una mujer de 69 años se transformó ayer en el primer caso de muerte asistida en Uruguay. El procedimiento se concretó un mes después de que entrara en vigor la reglamentación y el protocolo sanitario previstos en la norma aprobada por el Parlamento el año pasado. Con este suceso, el Estado ratificó su rumbo laico en la región a la hora de legislar derechos. 

Lee también: Expectativa por el viaje del papa León XIV a la Argentina: ¿viene o no viene?

Para Federico Preve, uno de los diputados de la izquierda gobernante que impulsó la iniciativa, se trató de "un día simbólico muy importante para el país". El legislador afirmó ante periodistas que "esta persona pudo decidir morir con tranquilidad, pudo decidir fallecer según sus propias convicciones", posicionando a la nación dentro de un reducido grupo que incluye a España y Países Bajos.
 
Los requisitos de la normativa exigen que el solicitante sea mayor de edad, ciudadano o residente, y esté psíquicamente apto. Además, debe encontrarse en la etapa terminal de una patología incurable que provoque sufrimientos insoportables con grave deterioro de la calidad de vida. 
 
De acuerdo con el protocolo, el afectado debe pedir la intervención a un facultativo, quien tiene hasta tres días para expedirse. Luego se requiere la opinión de un segundo profesional. Si ambos entienden que se cumplen las condiciones, el proceso continúa con medicamentos especificados, teniendo el paciente la opción de revertir su decisión en cualquier momento sin dar explicaciones.
 
Desde la organización civil Empatía expresaron que seguirán atentos a que se cumplan los pasos administrativos sin demoras. Por su parte, la activista Florencia Salgueiro destacó que el caso refleja "que la ley por la que tanto trabajamos finalmente se convierte en herramienta para que las personas puedan acceder a una muerte digna". En tanto, la Iglesia Católica cuestionó fuertemente la aplicación.