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ATAQUE DE FURIA

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27/04/2026

Sabrina Rojas protagonizó un escándalo por su hijo menor y se la agarró con todos: “No rompan las pelo…”

La conductora recibió cuestionamientos en redes por un detalle en una escena familiar y salió con los tapones de punta: defendió su rol de madre y fue tajante.

Lo que empezó como una escena tierna, de esas que Sabrina Rojas suele compartir con naturalidad en redes, terminó escalando en una polémica inesperada. Una postal cotidiana, simple, familiar. Un regreso a casa. Música en el auto. Sus hijos riéndose. Pero alcanzó un detalle para que el clima cambiara por completo.

La conductora publicó un video desde el auto mientras volvía con Esperanza y Fausto, los hijos que tuvo con Luciano Castro. En las imágenes se la veía manejando, mientras su hija filmaba desde atrás y el más chico, sentado adelante, acompañaba la escena cantando, moviéndose al ritmo de la música y disfrutando del momento. Era, en apariencia, uno de esos posteos que muestran intimidad sin pose.

Y de hecho, el mensaje iba en esa dirección. “Volviendo a casa. Así siempre, mis compañeros en esta vida (qué suerte que tengo)”, escribió Sabrina, en una frase cargada de ternura. Pero en redes, donde todo se mira y todo se comenta, algunos usuarios desviaron la atención hacia otra cosa. Según remarcaron, Fausto no llevaba cinturón de seguridad. Y a partir de esa interpretación comenzaron las críticas.

Los comentarios crecieron rápido. Se multiplicaron. Cambió el tono. Y lo que había empezado como una publicación amorosa se convirtió en un foco de cuestionamientos. Lejos de dejarlo pasar, Sabrina Rojas reaccionó. Y lo hizo como suele hacerlo cuando siente que cruzan un límite: frontal. “Por supuesto que tiene el cinturón puesto. No rompan las pelo…, cuido muy bien a mis hijos”, lanzó, molesta por las acusaciones.

No quedó ahí. Porque después redobló la respuesta con una frase todavía más directa: “Disfruten y preocúpense por ustedes, ¡que de los míos me encargo yo!”. El mensaje fue una mezcla de enojo, defensa y hartazgo. Pero también una manera de marcar territorio sobre algo que no estaba dispuesta a discutir: la crianza de sus hijos.

Para terminar con las especulaciones, además, compartió nuevas imágenes donde, según mostró, se veía que el nene estaba correctamente asegurado. Y ahí la discusión tomó otro rumbo. Porque ya no era solo el supuesto detalle del cinturón. Era también el debate sobre la exposición, los juicios rápidos en redes y hasta el límite entre opinar y señalar.

En ese contexto, Sabrina dejó una postura clara: no piensa permitir que una escena cotidiana con sus hijos sea usada para poner en duda cómo los cuida. Más allá del ruido digital, eligió defender lo que para ella era obvio desde el inicio.

Y, una vez más, convirtió una crítica en una respuesta sin medias tintas. Porque lo que para algunos fue una polémica, para ella fue algo mucho más simple: una madre poniendo un freno cuando siente que la mirada ajena se mete donde no corresponde.