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04/04/2026

Conmoción: investigadora del Conicet fue asesinada a balazos y su pareja se quitó la vida

La reconocida científica fue hallada en su dormitorio con ocho impactos de bala. El cuerpo de su marido fue encontrado en el baño, con un disparo de arma de fuego.

Con un hecho que conmociona a la comunidad académica y a la sociedad en general, la ciudad de Santa Fe ha sido escenario de un fatídico incidente de violencia de género que terminó con la vida de dos personas. En el epicentro de esta tragedia se encontraba Silvina Rosa Drago, una investigadora de renombre del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

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Drago, de 56 años, fue encontrada muerta ayer, en su residencia en el barrio Candioti Norte, una pacífica zona de la ciudad. La brutalidad de su muerte, causada por ocho disparos que le fueron propinados en su dormitorio, resalta la violencia extrema que dominó el trágico día.

Una figura prominente en el campo de la nutrición, Silvina había dedicado su vida al estudio y la educación, obteniendo un doctorado en ciencias biológicas. Su pasión y compromiso en la investigación dejaron una marca imborrable en el ámbito académico, dejando un vacío en su comunidad profesional. Los detalles de este horrendo crimen plantean inquietantes interrogantes sobre la dinámica de la violencia doméstica.

La investigación inicial de la policía sugiere que este acto fue seguido de un suicidio, pues en el baño de la misma vivienda yacía el cuerpo sin vida de la pareja de Silvina, Héctor Riego, de 63 años. Riego, un bioquímico también vinculado al ámbito académico y la docencia, fue encontrado con una herida de bala en la bañera, junto con el arma que presuntamente utilizó para quitarse la vida.

Lo que eleva este caso a la categoría de tragedia es la ausencia de señales de ingreso forzado o robo, lo que llevó a los investigadores a descartar la implicación de terceros y centrarse en la posibilidad de un conflicto interno devastador. En la escena del crimen también se encontró muerta a una de las mascotas de la pareja y otro perro fue encontrado vivo, pero con manchas de sangre, testificando el caos que envolvió esa fatídica noche.

El dolor y el luto envolvieron a la comunidad local y a los miembros del ámbito académico que conocían y admiraban a la fallecida. Sin embargo, el impacto de este feminicidio tiene un alcance más allá del ámbito personal o local, recordando a todos la creciente necesidad de abordar las raíces de la violencia de género con políticas efectivas que salvaguarden a las mujeres de su perpetuación y prevalencia.