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01/04/2026

Alquileres truchos, señas y contratos fantasmas: allanaron una casa en Roca por estafas en Neuquén

El operativo se hizo este martes a la mañana en una vivienda de calle Palacios. Secuestraron celulares, una notebook y otros dispositivos. La investigación apunta a maniobras con publicaciones en Facebook y contacto por WhatsApp.
El procedimiento se hizo por pedido de la Justicia de Neuquén y apunta a una serie de estafas con alquileres falsos difundidos en redes sociales. Foto: Policía de Río Negro
El procedimiento se hizo por pedido de la Justicia de Neuquén y apunta a una serie de estafas con alquileres falsos difundidos en redes sociales. Foto: Policía de Río Negro

Este miércoles por la mañana la Policía de Río Negro allanó una vivienda de calle Palacios, casi Tránsito Toledo, en Roca, por una causa de estafas virtuales que se investiga en Neuquén. El procedimiento comenzó alrededor de las 8.30 y se centró en la casa donde vive una mujer mayor de edad señalada en el expediente.

Mirá más: Robo de armas en el depósito judicial de Roca: desde cuándo no se hace un arqueo?

En el lugar se llevaron celulares, una notebook, pendrives, tarjetas de memoria y otros elementos que ahora van a ser analizados. La medida fue ordenada por la Justicia neuquina y se trabajó con personal de Delitos Económicos de esa provincia, que sigue la investigación.

La mujer quedó notificada y citada a presentarse ante la Justicia, mientras avanza el análisis de los dispositivos secuestrados.

En la vivienda secuestraron celulares, una notebook y otros dispositivos que serán clave para rastrear transferencias y contactos con las víctimas. Foto: Policía de Río Negro
En la vivienda secuestraron celulares, una notebook y otros dispositivos que serán clave para rastrear transferencias y contactos con las víctimas. Foto: Policía de Río Negro

 

La maniobra que se investiga tiene un esquema bastante claro. Ofrecían alquileres en Neuquén y zonas turísticas a través de Facebook. Después pasaban la conversación a WhatsApp y empezaban a pedir dinero con distintos argumentos.

Hablaban de “señas”, supuestos gastos de seguridad, alarmas o honorarios, y empujaban a las víctimas a transferir. Cuando ya habían pagado, acordaban un encuentro para entregar llaves y firmar contratos.

Ese encuentro nunca ocurría. Las personas llegaban al lugar y no había nadie. Desde ahí, el contacto se cortaba por completo.

Con lo secuestrado, ahora la investigación busca reconstruir cómo operaban, cuántas personas están involucradas y cuántas víctimas hay.

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