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DÍA DE LOS ENAMORADOS

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13/02/2026

La historia de Stella y Norberto: se conocieron en un asalto y se eligieron para toda la vida

Su historia de amor empezó en pleno otoño de 1958 cuando se vieron por primera vez en una fiesta improvisada que los adolescentes organizaban en casas de familia.
En enero cumplieron 56 años de casados. (Foto Tania Domenicucci)
En enero cumplieron 56 años de casados. (Foto Tania Domenicucci)

Stella Maris Gadano y Norberto Ricardo Bassi se conocieron en 1958, en General Roca, cuando tenían 15 y 16 años. Se casaron a los 25, tuvieron cuatro hijos, adoptaron a sus dos sobrinas y en enero cumplieron 56 años de casados. Para ambos, la clave para seguir juntos es muy sencilla; “amarse”.

Se llevan pocos meses de diferencia, por lo que ambos tienen actualmente 82 años. Su historia de amor empezó en pleno otoño de 1958 cuando se vieron por primera vez en un “asalto”, una fiesta improvisada que los adolescentes organizaban en casas de familia.

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“Las chicas llevábamos los sólidos y los chicos la naranjina, empezaba a las 16.30 y terminaba como máximo a las 21”, dijo Elsa, destacando que en esa época eran pocos los lugares donde la juventud podía socializar. 

(Foto Tania Domenicucci)

Existían las tertulias que eran fiestas públicas que se realizaban en el Club del Progreso o en el Río Negro, y si no el cine, que para adolescentes existían las funciones “rondas” que se proyectaban a las 20:30.

Esa vez el asalto fue en el Hotel Nobel, en la esquina de 9 de Julio y Buenos Aires. La fiesta era organizada por el hijo de la dueña del lugar, que en ese momento era novio de Stella. “Yo era novia del hijo de la dueña del hotel, pero llegó Norberto y algo me pasó, no sé qué fue lo que me movilizó”, dijo.

Recuerda haberlo visto bailando con otra chica por unos minutos y se volvió a sentar. “Entonces yo me acerqué toda audaz y le digo ‘¿no bailas?’, y me dijo que no, porque no encontraba a nadie que le guste para bailar”, esa respuesta la dejó muda.

(Foto Tania Domenicucci)

Pasaron tres meses hasta que volvieron a verse, el 21 de septiembre de 1958, durante los festejos del Día del Estudiante. Stella relata que en ese entonces tenían un “Centro de Estudiantes donde había representantes de todos los colegios y nos juntábamos para organizar el baile del estudiante, el baile del egresado y el pícnic”.

Ese año la fiesta se hizo en la Experimental, donde hoy está el INTA viejo en J.J.Gómez. Asistieron unos 200 alumnos de todas las escuelas de la ciudad y la mayoría llegaba en colectivos o camiones. “Cada uno se llevaba su bebida, su comida y nos agrupábamos con amigos. Se ponía música con alguna vitrola a cuerda y llevábamos discos hechos con una especie de pasta que si se rompía nos dejaba a medias con el baile”, describió. 

Y entre tanta gente, volvieron a cruzarse. “No me daba bolilla y llegó el hermano con una moto que tenían, una Legnano que ahora debe estar en un museo. En una de esas, agarró la moto y le preguntamos si nos llevaba a dar una vuelta, habíamos quedado flasheadas con la moto”.

Norberto dijo que iba a llevar a dar una vuelta a la chica que le diera un beso. Todas quedaron paralizadas, pero Elsa se subió a la moto. “Te andaba persiguiendo, nada más que lo disimulaba”, dijo entre risas.

Avanzaron por la alameda hasta que él frenó y le preguntó si le daba un beso, pero las chicas de la época eran “de lo más recatadas” y le dijo que no. “Un beso ahora no es nada, en ese momento darte un beso era ser novios, encima yo tenía novio”, relató Stella. 

(Foto Tania Domenicucci)

Cuatro días después, un 25 de septiembre, Día del Aniversario de Roca, se volvieron a reencontrar. “El revisionismo histórico hizo que la verdadera fecha fuera el 1 de septiembre”, explicó Elsa, respecto al cambio a la fecha actual. 

Ese día Norberto y sus amigos organizaron otro asalto. Para ese momento Stella ya se había peleado con su novio, el hijo de la dueña del hotel, que se había enterado de lo sucedido y a Norberto “lo quería retar a duelo a pelearse en un baldío”.

Pero no pasó a mayores y ese mismo día durante el segundo asalto Norberto le pregunto a Stella si quería ser su novia. “Me hice la pensativa y le dije que sí”. Terminaron el secundario y tomaron caminos distintos, pero sin separarse. Stella se recibió de maestra, Norberto terminó el secundario en el Domingo Savio y se fue a estudiar abogacía a Buenos Aires.

Durante diez años se siguieron viendo de manera intermitente, por las distancias y porque no estaba bien visto que una mujer viajara sola para poder estar con su pareja. “Mis papás me daban un cazote que me dejaban seca si no iba con alguien. Ni al cine podíamos ir solos, nos acompañaba mi hermana. Y los asaltos lo mismo, te llevaban, te traían, cuerpo a cuerpo era la vigilancia, terrible”, detalló. 

(Foto Tania Domenicucci)

“Yo viajé mucho en tren, lo tomabas acá y te bajabas directamente en Constitución”, recordó Norberto. En esa época los viajes en tren eran de 24 horas y a veces los días disponibles para verse eran cuatro o cinco, por lo que con el tiempo decidieron fijar un punto intermedio para poder encontrarse en la ciudad de Bahía Blanca. 

Finalmente, se recibió de abogado Norberto y regresó a la región, trabajó un año en Neuquén y después se volvió a General Roca, donde era momento de tomar una decisión importante. “Me apretó, me dijo nos tenemos que casar o nos tenemos que casar, o una cosa así”, bromeó Norberto.

El 2 de enero de 1970 se casaron por civil y un día después se casaron por iglesia. Se instalaron en un departamento en calle Mitre y empezaron su vida juntos. Stella siguió dando clases y luego fue titularizada en la Escuela 42, donde trabajó hasta jubilarse. “Yo seguí dando clases, él continuó con el estudio de abogado, yo empecé a ayudarlo y seguimos con nuestra vida, linda”.

Entre 1972 y 1976 nacieron sus cuatro hijos; Nys, Carolina, Tabaré y Facundo. Mucho tiempo después la hermana de Stella enviudó y al tiempo falleció, por lo que ellos se hicieron cargo de sus dos sobrinas a las que adoptaron como propias.  Hoy tienen seis hijos y seis nietos.

(Foto Tania Domenicucci)

Para Norberto, la pareja “es un aprendizaje continuo” y Elsa destaca haber aprendido muchas cosas de su marido. “Yo siempre fui muy inquieta y de él aprendí la paciencia, la templanza, aprendí a callar, a esperar y lo sigo aprendiendo”.

La familia sigue siendo el centro, siguen juntándose y ellos continúan celebrando aniversarios. El número 56 los encontró disfrutando las playas de El Cóndor. Y si se preguntan por la clave o la receta para estar juntos después de tantos años, de manera muy sencilla dijeron que es “amarse, eso es fundamental, siempre amarse. Si no hay amor, no existe unión. Donde no hay amor no hay unión, no hay felicidad y no hay perdón”, concluyó Norberto.

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