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25/01/2026

Marcelo Polino recordó la vez que tuvo que mandar a bañarse a Wanda Nara

Marcelo Polino expuso cómo fue el día que obligó a Wanda Nara a bañarse: “Vino sucia y…”

En medio de la siempre apasionante atmósfera del teatro veraniego en Carlos Paz, los escenarios y los camerinos suelen albergar relatos que perduran en la memoria de quienes los viven. Uno de estos episodios, recordado por el siempre punzante Marcelo Polino, vuelve a emerger en la narrativa mediática, sacudiendo las aguas de un conflicto que parecía enterrado y resucitando un debate en torno a las percepciones de la higiene personal.

Corría el año 2014, cuando el bullicio del teatro Candileja resonaba con la energía propia de la temporada alta. Entre las luminarias figuraba nuevamente Wanda Nara, conocida entonces tanto por su vida en los tabloides como por su carrera sobre las tablas. Fue en este contexto que Marcelo Polino, un crítico de espectáculos reconocido por su estilo franco, no dudó en abordar a Wanda con un comentario directo que hoy resuena en las redes sociales.

“Yo un día me la encontré en la puerta del teatro”, Polino rememora mientras las cámaras capturan cada palabra. Èl y Daniel Comba, una figura reconocida en el ámbito teatral, observaban como Wanda Nara venía del río, calzando ojotas y preparada para asumir su papel central en la revista del Candileja. Sin rodeos, Polino cuenta que sugirió directamente: “Lavate los pies para venir al teatro”. Este episodio que alguna vez suscitó risas y dejó una impresión fue mucho más que un comentario casual; formó un registro que ahora rebrota echando luz sobre una figura mediática multifacética.

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El resurgimiento de este fragmento proviene, irónicamente, de la misma Wanda Nara, quien desde su ascendente trono en los medios ha emprendido una suerte de cruzada predicando sobre la higiena ajena. Los ecos del Wandagate, escándalo que implicó a varios personajes conocidos en alta sociedad, encuentran una resonancia adicional en este comentario del pasado, delineando una silueta contrastante sobre el argumento de sus críticas actuales.

Usuarios de las redes, siempre ágiles en sus reacciones, han intervenido con opiniones divididas. Mientras unos defienden el derecho de hablar con la verdad al pasado, otros ven en esta reapertura un ataque impropio, casi un ajuste de cuentas mediático. Sin embargo, la historia así presentada por Polino no se apoya en invenciones ni suposiciones; fue tan real como la sensación de sorpresa que muchos compartieron.

Cerrando este círculo de recuerdos y reputaciones, parece como si los fantasmas del pasado nunca desaparecieran realmente, sino que yacen esperando su turno para volver a aparecer en el entramado de las narraciones sociales. En la intersección de farándula e historia personal, esta anécdota resurgida plantea preguntas acerca de la persistencia de la memoria y los relatos tejido por una vida bajo los reflectores.

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