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12/12/2025

Canal de riego: por qué no es un lugar seguro para bañarse

Desde el Consorcio de Riego explicaron por qué no está habilitado y qué medidas se refuerzan para prevenir accidentes.
Muchas personas en Roca, desde grandes hasta chicos, eligen el Canal Grande para bañarse. Foto: Tania Domenicucci
Muchas personas en Roca, desde grandes hasta chicos, eligen el Canal Grande para bañarse. Foto: Tania Domenicucci

Con la llegada del calor, muchos vecinos vuelven a utilizar los canales de riego como una alternativa para refrescarse en los días sofocantes. Sin embargo, esta práctica - que se repite cada verano en Roca y la región - implica un riesgo extremo y ya ha dejado numerosas tragedias. Desde adolescentes hasta adultos son vistos arrojándose desde los puentes o ingresando al agua en sectores profundos y sin condiciones de seguridad. Pese a las advertencias, la escena se repite año tras año.

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Ante esta situación, el Consorcio de Segundo Grado del Sistema de Riego volvió a insistir en la importancia de no utilizar los canales como espacios recreativos. En diálogo con ANR, su delegado regional, Osvaldo Vettori, remarcó que los canales “no están preparados como un balneario” y que, incluso en los tramos de hormigón que suelen tomarse como una piscina, existen estructuras angulosas que pueden provocar lesiones graves. A esto se suma el deterioro que genera el uso indebido: “A veces ponen un colchón o una chapa para tener mayor nivel, y el uso frecuente hace que se baje la banquina o se rompan las taludes”, explicó.

El problema no es nuevo. Durante años se colocaron carteles de advertencia, pero la mayoría fueron vandalizados o robados. Frente a esta situación, los consorcios comenzaron a aplicar un método más resistente: pintar directamente sobre los muros y taludes expuestos la señalización de prohibición de bañarse, junto a la normativa vigente. “Es lo que está a nuestro alcance. Esta cartelería tiene mayor tamaño, contraste y vida útil. Empezamos por el consorcio de Regina y lo vamos a replicar en el canal principal”, señaló Vettori, quien destacó la necesidad de reforzar el impacto visual para desalentar el ingreso al agua.

Controlar la extensión del sistema es otra dificultad. Vettori detalló que cada consorcio administra más de 100 kilómetros de canales, mientras que el canal principal alcanza los 121 kilómetros. En una ocasión, incluso se firmó un convenio con la Policía para patrullajes preventivos, pero la extensión hace que sea imposible realizar monitoreos constantes. “Están en un punto, vuelven a otro, y saben que no van a pasar de nuevo. Es demasiado territorio para cubrir”, indicó.

A ello se suma el caudal del canal principal, que actualmente supera los 67 metros cúbicos por segundo, un volumen similar al del río Neuquén en época estival. “Es casi un río dentro del canal”, advirtió.

Ese caudal se mantiene estable durante toda la temporada porque no existe un sistema de descarga rápida. Por esa razón, cuando ocurre un accidente es prácticamente imposible reducir el nivel del agua sin afectar de forma grave la producción , que en verano atraviesa su mayor demanda.

El delegado también remarcó un punto clave: en los canales no hay guardavidas, porque no están habilitados para bañarse y carecen de cualquier condición de seguridad. No hay playas, no hay zonas de apoyo, no hay rampas de salida. “Es un peligro inminente. No está diseñado como una piscina.”, insistió. Muchos de los puntos donde la gente se arroja son áreas profundas, de corrientes fuertes o saltos hidráulicos donde es imposible salir por cuenta propia.

Si bien no existe un aumento sostenido de incidentes, todos los años se registran casos, algunos de ellos fatales. “Hay años que hay más, otros que hay menos. Pero hay sectores muy peligrosos: si se tiran ahí, no van a poder salir, sobre todo en los primeros tramos”, alertó Vettori. La mayoría de los accidentes, aseguró, ocurre porque las personas no imaginan el riesgo real. 

Desde el Consorcio reiteraron el pedido de responsabilidad y apelaron a la conciencia individual y comunitaria. Y volvieron a remarcar que los canales son infraestructura productiva, no espacios recreativos. 

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